Page 9 - El Heraldo de Saltillo 05 Enero 2018
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EL HERALDO DE SALTILLO | Viernes 05 de Enero de 2018 9
Javier Alvizo, 6 décadas cortándole
el pelo a los saltillenses
Alguna vez le propusieron ser sacerdote; y él cree que si tiene madera,
porque a su peluquería muchos clientes vienen y se confiesan
JOSÉ TORRES
Hace 60 años un niño
llegó buscando un trabajo de
‘chalán’ a la Peluquería Buitres
de Saltillo, ubicada en Abott y
Allende, en el centro de la ciu-
dad, propiedad de don Porfirio
Aguilar. Allí inició boleando za-
patos a los clientes y haciendo
mandados.
Pero como era muy há-
bil ‘dando bola’, terminaba muy
rápido, y aprovechaba para ob-
servar cuando don Porfirio cor-
taba el cabello a sus clientes. El
dueño de la peluquería, viendo
el interés de aquel pequeño de
12 años, le preguntó si le gusta-
ría aprender, -Sí, respondió de
inmediato el adolescente.
Don Porfirio tomó una
caja de madera de Coca Cola, y
la puso atrás de la silla de pelu-
quero, para que el joven apren-
diz alcanzara la cabeza de sus JAVIER ALVIZO, EL PELUQUERO con la trayectoria más amplia en Saltillo. Si sus sillones hablaran, que no dirían
clientes, y desde entonces co-
menzó su carrera que continúa te Cárdenas, y después con Don
hasta la fecha. Lupe, otro legendario peluque-
Aquel novel peluquero ro, en Victoria y Xicoténcatl.
era Javier Alvizo Flores, con- Y fue hasta 18 años des-
vertido a la fecha en un experto pués de haber decidido dedicar-
de la tijera y la máquina, y que se a esto, que se instaló en su
atiende diariamente a sus clien- propio negocio, en un local en
tes en la Peluquería Xavier, ubi- la calle Obregón, antes de Vic-
cada en Abasolo, antes de llegar toria, donde atendió al público
a Nazario Ortiz Garza. por alrededor de 32 años, hasta
Javier, como lo conocen que, hace 10 años, cambió su pe-
todos sus clientes, creció con 18 luquería a donde actualmente se
hermanos más, por lo que la ne- encuentra.
cesidad –como él dice- lo hizo De las tijeras y navajas
buscar un oficio al qué dedicar- alemanas, con las que aprendió
se, y sin imaginarlo fue la pelu- el oficio, cambió a máquinas
quería la que lo eligió a él. eléctricas modernas, la ‘whale’
Luego de varios ‘cosco- –que es la mejor, según confe-
rrones’ y una que otra trasqui- só- y las navajas desechables, y
lada mientras aprendía, Javier aunque sabe hacer la espuma de
trabajó después con el maestro afeitar a mano como antes, aho-
Chávez, en Abasolo y Presiden- EN LA PELUQUERÍA de Jevier nunca falta un ejemplar de El Heraldo ra la enlatada le ahorra tiempo.

