Página 11 - El Heraldo de Saltillo 16 Abril 2013

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EL HERALDO DE SALTILLO
| Viernes 01 de Abril de 2016
ÍNDICE
EDUARDO J. DE LA PEÑA
CÁPSULAS SARAPERAS
FRANCISCO TOBÍAS H.
Amarren a sus animales
En esta ocasión te platico
de una anécdota, que podemos co-
nocer gracias al trabajo de investi-
gación que realizó don J. de Jesús
Dávila Aguirre, y que plasmó en
su libro “En el Saltillo antiguo”.
La historia sucedió en esta
hermosa ciudad de Saltillo, cuan-
do no se llamaba todavía así, sino
Ciudad Leona Vicario, momento
en el cual México nacía como na-
ción, periodo en el cual las huellas
de la guerra de la independencia
eran recientes, y aún podían verse
en las calles, casas, plazas y lugares
públicos de esta ciudad que había
dejado de ser villa.
El Alcalde en aquellos
años era don Tiburcio, llamado
de manera cariñosa como don
Bucho. Hombre oriundo de esta
tierra, era campesino, no tenia
mucho conocimiento en el asun-
to de las letras y los números, sin
embargo tenia esa característica
tan saltillense, la característica de
la inteligencia.
La plaza de armas no era
como la conocemos hoy en día, en
realidad era solo un solar entre el
Palacio de Gobierno y la Catedral
de Santiago, con una fuente en el
centro y un farol, pero no contaba
con bancas, ni banquetas, ni jar-
dines; de hecho ni siquiera había
árbol alguno que diera sombra.
Sobre esta plaza principal, todos
los días se podían observar ani-
males como marranos, caballos,
mulas, burros, bueyes, además de
perros, que burlaban el intento de
barda que se había construido para
evitar que pasaran.
Un buen día en que don
Bucho se encontraba revisando
papeles, pudo darse cuenta, que se
planteaba el proyecto de remozar
la plaza de armas, además de plan-
tar arboles, flores y arbustos. A lo
que el Alcalde se opuso de mane-
ra inmediata, ya que sería inútil el
embelleciendo de la plaza, ya que
los animales utilizarían las flores
y arbustos como alimento, por lo
que sería necesario terminar y su-
bir la barda, colocar puertas para el
acceso único de los ciudadanos, lo
que haría que el presupuesto de la
magna obra aumentara.
Buscando la solución a
este problema, dio la ordenanza
de que después de pedir coope-
ración económica para la obra,
decretó el mandato que textual-
mente señalaba: “Y el que tenga
caballos, burros, marranos, etc.,
que los amarre y el que no, que no
los amarre”.
Al día siguiente, don An-
tonio Elosúa, quien fungía como
Gobernador, cito a don Bucho
para darle un regaño por su orden
tan mal redactada, ya que le hizo
notar o saber que era hasta tonto
decir o dar el mandato que el que
no tuviera animales que no los
amarrara.
A lo que el Alcalde, quien
efectivamente era de conocimien-
tos escolares pobres, pero que la
escuela de la vida le había ense-
ñado mucho, le dijo al Goberna-
dor: “Si no lo aclaramos, la gente
empezará a amarrar animalitos
ajenos”.
Esta es la historia de don
Bucho, quien fue Alcalde de esta
hermosa ciudad de Saltillo, quien
salió muy chucho, para evitar robo
de animales, y así iniciar las obras
de remodelación o remozamiento
de la hermosa plaza de armas que
tenemos aún hoy en día y que de-
finitivamente es un lugar que vale
la pena presumir.
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En una hábi l jugada
para ev i t ar que l a ceremoni a
conmemorativa por la firma del
Plan de Guadalupe se convirtiera
en una pasarela de prospectos a la
gubernatura y que se colaran en la
agenda política personajes y temas
ajenos a quien la controla, se optó
por no realizar este año el tradicional
evento.
Au n q u e a s í s e d i j o
of icialmente, el mot ivo no fue
la Semana Santa ni que el 26 de
marzo coincidiera con el “sábado de
gloria”, tampoco que el gobernador
prefiriera tomar vacaciones; si algo
ha caracterizado a
Rubén Moreira
es su disposición al trabajo, al que
dedica largas jornadas, aún en fines
de semana o días inhábiles, y se ha
destacado también por la relevancia
que le da a las conmemoraciones
cívicas, no se trataba entonces de
querer tener un descanso.
Y que la población en
general se encontrara de asueto
por los “días Santos”, eso en el
pasado no ha afectado, pues ya en
varias ocasiones han coincidido las
vacaciones con el 26 de marzo.
En 1989 el “domingo de
resurrección” cayó precisamente
en 26 de marzo, y hubo desde luego
ceremonia en la Ex Hacienda de
Guadalupe, encabezada por el
entonces Procurador General de la
República y ex gobernador de Jalisco,
Enrique Álvarez del Castillo
, quien
acudió como representante de
Carlos
Salinas de Gortari
.
En aquélla ocasión, tras la
ceremonia en la Ex Hacienda, se le
ofreció al representante presidencial
una comida en el Camino Real, y
ahí el entonces gobernador
Eliseo
Mendoza Berrueto
fue informado
de que se había iniciado un incendio
en la sierra de Arteaga, por lo
que aprovechó la presencia del
Procurador para solicitarle su apoyo
en las tareas de combate.
No ex i s t í an en aqué l
entonces Conafor ni sus brigadas,
tampoco existía Protección Civil,
pero la PGR había movilizado a
Coahuila helicópteros para el traslado
de la comitiva desde el aeropuerto de
Ramos Arizpe hasta la ex Hacienda, y
Álvarez del Castillo dispuso que ese
equipo se quedara de apoyo para el
combate al incendio.
Dieciséis años después,
en 2005, a otro Procurador de la
República le tocó representar al
Presidente en un 26 de marzo que
cayó en “sábado de Gloria”, el General
Rafael Macedo de la Concha
acudió
enviado por
Vicente Fox
.
En esa ocasión Macedo de
la Concha dio la nota al declarar
desde la Ex Hacienda de Guadalupe
que Coahuila estaba
--ahora se puede
apuntar que hasta ese momento--
libre
de la presencia de “los zetas”.
A través de los años la
conmemorac ión de l Pl an de
Guadalupe ha sido la fecha cívicamás
importante para Coahuila. La clase
política, los medios de comunicación
ymuchos otros sectores semantenían
atentos para interpretar las famosas
señales que se enviaban en la
designación del orador oficial, o
en la representación del Presidente,
y si acaso acudía el mandatario, en
quiénes lo acompañaban en la gira.
Ahí se daba el placeo y proyección
de los coahuilenses que de la escena
nacional pasarían a jugar en la
sucesión estatal.
Las modificaciones que se
hicieron este año no estuvieron sin
embargo ajenas demensajes o señales
políticas.
De entrada, en la ceremonia
anticipada que se efectuó el 18 de
marzo en la Alameda de Saltillo, la
ausencia del alcalde
Isidro López
Villarreal
habla del punto álgido que
han alcanzado las relaciones entre el
gobernador y el edil.
Las di ferencias se ven
irreconciliables, no hay espacio para
cortesías políticas, ni siquiera por
guardar las formas.
Pero lo más contundente
del mensaje que queda tras el 26 de
marzo, es que la agenda, los tiempos,
los temas, la estructura, y en si la
sucesión, están bajo el control del
gobernador.
Podrá efectivamente venir
del centro, como fue en el pasado, la
decisión de quién será el candidato
del PRI, pero a como están hoy las
cosas, sea quien sea el nominado
necesitará del aparato oficial para
poder ganar. La sucesión entonces se
tendrá que construir en negociación.
--o--
La semana próxima, el
miércoles seis,
Blas Flores Dávila
rinde el último informe de su actual
gestión al frente de la Universidad
Autónoma de Coahuila y se retira del
cargo para estar en posibilidades de
iniciar la campaña por la reelección.
No se ve hasta ahora que
vaya a surgir algún otro contendiente,
y con la estabilidad que se ha tenido
en la Casa de estudios difícilmente
habría alguien con el impulso
necesario para modificar lo que se
da por un hecho, la reelección de
Blas.
Aún así, las autoridades
universitarias tendrán especial
cu i dado en f ac i l i t ar l a l i bre
participación si es que hubiera algún
interesado, para no exponerse a la
posibilidad de un litigio.
Se tiene aún presente lo que
ocurrió hace un par de años en la
Escuela de Ciencias Biológicas en
Torreón, donde intereses personales
del Coordinador de la Unidad
Laguna,
Manuel Martínez Gallegos
,
llevaron a anular una elección y quien
había resultado electa como directora
recurrió a un amparo federal y se le
tuvo que restituir.
Modificaciones a la Ley
de Amparo han permitido que se
utilice este recurso en asuntos donde
antes todo se resolvía de manera
interna, y eso obliga por ejemplo a las
autoridades universitarias a observar
estrictamente su marco legal.