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EL HERALDO DE SALTILLO
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Viernes 28
de Abril
de 2017
JESSICA ROSALES
RUBÉN OLVERA
MARINES
Tarjeta rosa para madres
solteras, construcción de carre-
teras, guarderías nocturnas, uni-
versidad digital, médicos las 24
horas, defender el precio del car-
bón, son algunas de las propues-
tas de los candidatos a goberna-
dor de Coahuila, aunque sólo de
algunos.
Esperaba poder com-
pletar al menos una cuartilla y
saturar este texto de propuestas,
pero los candidatos utilizan los
espacios que tienen disponibles
en las diferentes plataformas para
dar otro tipo de mensajes que no
tienen que ver con mejorar la si-
tuación del estado.
Si hacemos un recuen-
to de los spot políticos de esta
contienda, podríamos redactar
varios párrafos para describir los
discursos que se emiten. La ma-
yoría tiene que ver con encarcelar
a los Moreira, castigar a los res-
ponsables de la megadeuda y des-
acreditar al adversario.
¿Todos tienen capacidad
para gobernar? Podría ser, pero
no lo hemos visto en varios de
ellos porque están ocupados en
otros asuntos.
En la vida cotidiana, re-
gularmente desconfiamos de la
persona que habla mal de otro,
pero en política es el pan de cada
día.
Aunque a los electores
les entusiasma el discurso fuerte
y retador, es importante razonar
el voto y verificar que el argu-
mento político sea una realidad
a la hora de ocupar determinado
puesto de elección popular.
El candidato de More-
na, Armando Guadiana Tijerina,
anunció que va a renunciar a su
sueldo en caso de ser gobernador.
De entrada, esta promesa provo-
ca en el ciudadano un sentimien-
to de confianza, pero ¿qué propo-
ne además de eso?
Recientemente le pedi-
mos que mencionara una sola
obra pública de su proyecto, la
construcción de infraestructura,
algún plan diseñado para bene-
ficiar a la entidad. No hubo res-
puesta.
La mayoría de los candi-
datos quiere ser gobernador, pero
¿realmente saben para qué quie-
ren serlo, o nosotros lo sabemos?
Algunos opinan que debido a que
Armando Guadiana tiene solven-
cia económica no hay riesgo de
que robe, entonces ¿por qué no
tiene un proyecto definido para
gobernar?
El candidato del Parti-
do del Trabajo, José Ángel Pérez
Hernández, también se percibe
como un personaje que señala,
critica y reta a sus adversarios, in-
teresante perfil, pero ¿y sus pro-
puestas?
El candidato indepen-
diente Lucho Salinas es un perfil
serio que no confronta con na-
die, aclara los señalamientos en
su contra, pero en un tono serio
y sin polemizar. Tuvo acceso a
pocos recursos y donó el monto
de campaña que le otorgó el Ins-
tituto Electoral, pero no recuerdo
una propuesta clara y precisa que
tenga para gobernar.
El otro candidato inde-
pendiente, Javier Guerrero Gar-
cía, presume la suma de esfuerzos
con el apoyo de sindicatos y de la
sociedad civil en su proyecto. Lo
más que recuerdo de él es que de-
fenderá el precio del carbón.
La perredista Mary Tel-
ma Guajardo va con proyectos en
beneficio de la mujer y el panis-
ta Memo Anaya con el fortaleci-
miento del tema de la salud.
El único que ha presen-
tado una propuesta específica en
los diferentes rubros es el priis-
ta Miguel Ángel Riquelme Solís,
candidato de la Coalición por un
Coahuila Seguro. Fueron varias
horas de discurso, pero tiene una
respuesta específica en cada tema.
No dudo que todos los
candidatos tengan un plan de
trabajo, el problema es que no en
todos los casos lo hemos visto. Es
hora de que aprovechen los es-
pacios para dar un buen mensaje
al electorado y dejen de estar pe-
leando.
EN EL TINTERO
Las propuestas
UN DEBATE “ESPECTACULAR”
Seamos sinceros. La ma-
yoría de los medios de comuni-
cación y una buena parte de los
ciudadanos que vieron el primer
debate entre los candidatos para la
gubernatura de Coahuila, lo hicie-
ron esperando encontrar sangre,
cabellos arrancados y esparcidos
a lo largo del Museo del Desierto,
aspirantes abatidos suplicando
esquina ante el dolor que causan
los golpes acusatorios, no importa
que sea calumnia, para la de ocho
columnas es mejor.
Nos hemos convertido en
el
paparazzi
de la política. Y, por
supuesto, los políticos se esfuerzan
por complacernos, posan y se pla-
cean frente al lente ciudadano, ha-
ciendo de la política una bacanal de
desfiguros, dibujando un enorme
tendedero de ropas sucias, mancha-
das por las fortunas, las relaciones
incomodas y la corrupción.
Los buscadores del espec-
táculo presenciaron en el debate un
performance
en donde los ataques y
las descalificaciones se convirtieron
en los elementos constitutivos de
la obra. Recordamos el costo del
terreno en donde habita
Guillermo
Anaya
, pero olvidamos el nombre
de la persona que le escribió al as-
pirante panista quejándose de las
pésimas condiciones del sistema
de salud estatal. Perpetuamos en
nuestro pensamiento los ostentosos
relojes de
Miguel Riquelme
, y pa-
samos por alto la propuesta del pri-
ista para fortalecer la seguridad en
el estado. Pusimos atención en las
láminas con viejas fotografías que
presentó
Armando Guadiana
, y
no reparamos en que el empresario
minero podría ser un interesante
generador de empleos y promotor
de inversiones en Coahuila.
Y aunque el debate sirvió
para darnos cuenta que el sistema
de salud estatal se encuentra al
borde del colapso y que la segu-
ridad es un aspecto tan complejo
y apremiante que no caben más
quijotismos pero tampoco impro-
visaciones, también concluimos
que la mayoría de los aspirantes
optaron por alimentar, como lo se-
ñala Vargas Llosa en
La Civilización
del Espectáculo
, con chismografía y
escándalo a los espectadores, que a
su vez −y ésta es la parte delicada–
nos convencemos cada vez más que
la política es eso, un espectáculo
banal y frívolo.
¿Acaso tienen la culpa los
políticos de ahora, que se rodean de
asesores en imagen y expertos en
guerra sucia, para buscar maquillar
sus debilidades y de paso denostar
al adversario, en lugar de prepa-
rarse y entender las necesidades
reales de la población, esforzarse
para estructurar propuestas más o
menos viables y creíbles?
¿O será que como ciudada-
nos nos vemos reducidos a simples
espectadores despolitizados, que
ante la carencia de propuestas y
desinterés por la cosa pública, nos
conformamos y, peor todavía, exi-
gimos que los políticos monten un
espectáculo, un circo, malas imita-
ciones de la lucha libre –al menos
el pancracio sí divierte−?
Insisto, de propuestas
nada, no las recuerdo.
Telma
Guajardo
, la aspirante del PRD,
autodefiniéndose como experta en
todas las materias, pero ausentes
en sus intervenciones alternativas
innovadoras y progresistas, des-
perdició el único espacio para la
auténtica izquierda a cambio de
intentar, sin mucho éxito, denostar
a sus adversarios. Sin duda, el “neo-
progresista”,
José Ángel Pérez
, fue
el más certero, lástima que mostró
sólo eso, dardos acusatorios, ofreci-
miento de ‘sangre’ (cárcel y sangre,
tienden a ser lo mismo en los ac-
tuales tiempos, como en el mítico
coliseo romano: espectáculo).
Los independientes,
Javier
Guerrero
y
Luis Horacio Salinas
,
desaprovecharon una fantástica
oportunidad –no habrá muchas
más− para, como dicen los eco-
nomistas, diferenciar su producto
y enfatizar su independentismo,
transmitir con firmeza a la tribuna
que no cargan la pesada loza que
agobia a los candidatos de partido.
En fin, la narrativa del pri-
mer debate: “los ataques eclipsaron
a las propuestas; las mansiones y
los relojes desmerecieron a la falta
de medicinas en los hospitales”. No
hay otra historia.
Nos divertimos, pero toda
borrachera tiene sus consecuen-
cias: ¿no te sucede que después de
haber visto el debate, las confusión
crece, las dudas te incomodan, ya
no las de votar por uno u otro as-
pirante, sino la misma disyuntiva
de acudir o no a votar invade tus
pensamientos?
Toda distracción tiene su
precio: la política desaparece de
entre tus prioridades, te despoliti-
zas. Y eso es un pésimo ingrediente
para la democracia.
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