11
EL HERALDO DE SALTILLO
|
Viernes 28 de Abril
de 2017
El Papa Juan
Pablo II y Sor Lucia se hicieron amigos tras el atentado al pontífice
de reuniones y hasta un gran con-
fesionario con sacerdotes de todas
las nacionalidades donde los fieles
miran unas pantallas para saber
cuándo les toca su turno. Mien-
tras, en el entorno de la basílica, las
misas se suceden casi sin descanso
en varios idiomas. Desde primera
hora de la mañana a altas horas de
la noche. Los días 13, cuando se
conmemora la aparición de la Vir-
gen, hay incluso sesiones non stop
de misas nocturnas.
EL PARQUE TEMÁTICO
CATÓLICO
Fátima es un gran parque
temático del catolicismo. Un Salou
con su Port Aventura en el centro.
Todos los establecimientos tienen
nombres relacionados con el mila-
gro. Apenas hay mercados ni tien-
das para adquirir artículos de pri-
mera necesidad, pero abundan las
paradas de merchandising. Es di-
fícil comprar un tubo de pasta de
dientes, pero no un rosario gigan-
te, un hábito de sacerdote, una vir-
gen fluorescente u otra que cambia
de color según la temperatura.
Los escaparates están
inundados de imágenes religio-
sas. Este año, aprovechando que
Portugal ha ganado la Eurocopa,
los santos conviven en el mismo
expositor que las camisetas de la
selección portuguesa. No desen-
tonan, teniendo en cuenta que
sus estrellas tienen nombres como
Cristiano o Quaresma, y que el en-
trenador se llama Fernando San-
tos.
RODILLERAS PARA
SOMETERSE: 5 EUROS
Una de las imágenes más
características (e impresionantes)
de Fátima es la de decenas de fie-
les que avanzan de rodillas por la
explanada. El mensaje que la Vir-
gen reveló a los pastorcillos era de
sometimiento y penitencia, por lo
que los peregrinos que van a Fáti-
ma se arrodillan. Emprenden un
curioso itinerario: recorren 182
metros de rodillas, desde la San-
tísima Trinidad hasta la capilla de
las apariciones, a la que le dan una
vuelta por fuera. Por ese motivo,
uno de los artículos estrella de las
tiendas son las rodilleras. Se ven-
den al módico precio de 5 euros.
Los hoteles están prepara-
dos exclusivamente para este tipo
de turismo. La mayoría cuentan
con sus propias capillas, por si al-
gún peregrino tiene la urgencia
de rezar a las 3 de la mañana y
esa noche no hay misa nocturna.
Templos anexos a las habitaciones,
adaptados también al tipo de turis-
ta: aunque la mayoría son capillas
católicas latinas, hoteles como el
Domus Pacis tienen capillas bizan-
tinas por si llegan turistas rusos.
Ahora, Fátima es casi un
pueblo desierto. “Es que es tem-
porada baja”, me revelan en los
hoteles. Me sorprende mucho que
también haya temporadas bajas y
altas en los monasterios, como si
se tratase de turismo de playa: “La
temporada alta es de mayo a oc-
tubre, cuando se conmemoran las
apariciones”, aclaran en las sucesi-
vas recepciones de los hoteles.
A JUAN PABLO II
LO SALVÓ LA VIRGEN
Por Fátima pasean pere-
grinos de todas las partes del mun-
do. Abundan los polacos, por la
estrecha relación que tuvo el papa
Juan Pablo II con Fátima. El pon-
tífice sufrió un atentado en 1981.
Él aseguraba que vio la mano de
la virgen apartar la bala que lo iba
a matar. Cuando se despertó en el
hospital, lo primero que pidió fue
leer los misterios de Fátima, y allí
encontró la respuesta: interpretó
que una de las 3 revelaciones de la
virgen era que iban a atentar con-
tra el Santo Padre.
Por eso, al año siguiente
viajó a Fátima para dar gracias y
entregar la bala que le tenía que
haber matado. Cuando en Fátima
tuvieron el proyectil, buscaron un
lugar donde poner exponerlo. En-
tonces se dieron cuenta de que en
la corona de la Virgen, construida
casi medio siglo antes del atentado,
había un agujero en el que la bala
encajaba a la perfección. Allí per-
manece, expuesta en el museo del
santuario.
EL MILAGRO ERA
LA EUROCOPA
En un entorno hiperca-
tólico como es Fátima, es difícil
encontrar turistas que no sean cre-
yentes, aunque también los hay. En
el restaurante Zé Grande (uno de
los pocos que permanece abierto
fuera de temporada), hablo con
tres parejas de jubilados que vie-
nen desde Évora, a unos 250 kiló-
metros. Cinco de ellos se confiesan
creyentes y señalan con sorna a
Mario, el sexto de la expedición,
al que califican, medio en broma
medio en serio, de “comunista”. Él
lo niega, aunque confiesa ser ateo y
republicano.
Durante una hora habla-
mos de la Virgen, de los peregrinos
y de los misterios. Sobre todo de
los misterios que la Virgen reveló a
los pastorcillos. Nadie lo tiene muy
claro, pero hay una especie de con-
senso en aceptar que en el primero
les mostró una visión del infierno.
En el segundo pedía la consagra-
ción de Rusia a la Iglesia Católica
(y a nadie le sorprendió que la igle-
sia le atribuyese a la Virgen conoci-
mientos de geopolítica). El tercero
no fue revelado hasta muchos años
después y está sujeto a múltiples
interpretaciones. Hay quien cree
que se refería al atentado del Papa
Juan Pablo II. Otros hablan de la
apostatía de la iglesia. La última
interpretación corrió a cargo del
Papa emérito Benedicto XVI, que
en 2010 lo relacionó con la pede-
rastia en la iglesia católica.
Mario, el 'comunista', bro-
mea y dice que el misterio era que
Portugal iba a ganar la Eurocopa.
Todos reímos la ocurrencia. En un
momento dado, en el mismo tono
de broma, muy metido en su papel
de ateo, añade: “O a lo mejor ese
tercer misterio era el capitalismo”.
Volvemos a reír, pero miro alrede-
dor y el chiste tiene su lógica.
LOS FAMILIARES
DE LOS PASTORCILLOS
El último estadio de este
gran parque temático del catolicis-
mo es el pueblo en el que nacieron
los pastorcillos. Se llama Aljustrel y
está a dos kilómetros. Allí, la prác-
tica totalidad del centenar de habi-
tantes vive de cuestiones derivadas
de las apariciones. Las dos casas en
las que nacieron los pastorcillos se
han convertido en sendos museos,
eso sí, gratuitos.
Enfrente reside Maria de
los Angeles Santos, la sobrina de
Lucia, la pastorcilla que sobrevivió
a la gripe española y se hizo monja.
Maria de los Angeles es una ancia-
na vestida de luto, que tiene unos
ojos azul intenso pero inyectados
en sangre. Permanece sentada en
su portal todo el día porque ape-
nas puede moverse ya. Cuando
me presento me besa la mano. Es
una especie de ceremonia que une
al visitante de algún modo con la
mística de los pastorcillos.
Yo me quedo tan impre-
sionado con el gesto que hago lo
propio. Al besar la suya me doy
cuenta de que tiene los dedos ab-
solutamente deformados por la ar-
trosis. Porque ya tiene 97 años de
edad, aunque la cabeza la funciona
a la perfección. “Yo nací el año que
murió Jacinta. Sólo he visto a Lu-
cia, que era hermana de mi madre.
Y la habré visto un par de veces,
porque ella era monja de clausura
y no venía apenas por el pueblo”.
Sin embargo, sólo tiene buenas pa-
labras hacia ella. “Era una mujer
santa, muy justa, que se sacrificó
por nosotros. Y yo me sigo sacrifi-
cando y rezo por toda la humani-
dad”, asegura.
EL MILAGRO ES EL DINERO
La casa contigua es una
tienda de objetos religiosos re-
gentada por su hermana peque-
ña, Maria Rosa. Tiene 78 años y
recuerda aún más vagamente a su
tía Lucía. Confiesa que ella no reza
tanto como su hermana mayor. De
hecho, de sus palabras se despren-
de que no reza, que ni siquiera es
creyente. Se lo pregunto directa-
mente. “¿Pero usted cree en la vir-
gen?”. Su respuesta no deja lugar a
dudas. Le pega un rápido vistazo a
la tienda, llena de vírgenes, y son-
ríe. Claro que cree en la virgen. En
el fondo, es la que le está dando de
comer.
A ella y a miles de portu-
gueses, la virgen les da de comer.
Fuentes de Turismo de Portugal
aseguran que el 70% de los por-
tugueses han viajado en alguna
ocasión a Fátima. Es una de las
excursiones imprescindibles para
los lusos, que tras la terrible cri-
sis económica han optado por el
turismo nacional. Los peregrinos
extranjeros, sin embargo, son ma-
yoría. Hay algunos que ya tienen
reservadas las habitaciones de un
año para el otro.
En 2015, Fátima recibió
6 millones de turistas. El año pa-
sado 7 y este año esperan llegar a
8, con el empujón de la visita del
Papa Francisco y la conmemora-
ción del centenario. Cien años de
cumplen también de la revolución
rusa. En un país devastado econó-
micamente por la crisis, el turismo
crece en Fátima, un paraje que era
sólo un prado. Ese es el auténtico
milagro de la virgen de Fátima. Al
menos, el tangible.
(Imágenes y
texto, periódico El Español)