A LA BÁSCULA

 

Llamado a la no violencia

La mañana de este miércoles amanecieron dañados por el fuego un par de espectaculares de las candidatas de Morena a la gubernatura de Durango, Marina Vitela Rodríguez, y de la aspirante a la alcaldía de Gómez Palacio, Betzabé Martínez Arango, en un acto de evidente violencia electoral.

Casi de manera natural –aunque no presentaron ninguna evidencia-, desde el morenismo se lanzó la acusación de que los responsables del acto, fueron personas ligadas a la alianza Va por Durango, con el argumento de que era un acto de desesperación porque registran una baja intencionalidad del voto entre los electores.

Desde enfrente, se lanzó el reto de que presenten evidencias o pruebas sobre su acusación, y hasta se dijo que era un auto atentado para victimizarse ante los ciudadanos debido a la desesperación porque van muy bajos en la intencionalidad del voto.

De donde quiera que haya partido la acción que destruyó parcialmente los dos espectaculares ubicados en la zona industrial gomezpalatina, es deplorable, y debe ser condenado y rechazado por todos los sectores de la sociedad, que lo menos que espera de las campañas políticas es que sean de altura, de respeto, de discutir y debatir las ideas, pero siempre con un ánimo propositivo, pero nunca de violencia, sobre todo en estos tiempos y en este país en que la polarización y los discursos de odio han provocado una gran división entre los mexicanos.

Si hay algo de lo que estamos hartos los ciudadanos es justamente de la violencia, provenga ésta de donde provenga, y sea ésta en cualquiera de sus manifestaciones.

Ese mismo día desde la tribuna del Senado de la República, la legisladora Citlalli Hernández, quien a su vez es la secretaria general de Morena a nivel nacional, condenó los hechos y lanzó un llamado a que las competencias políticas no se conviertan en ningún acto de violencia, y exigió a quien sea que haya cometido esto, un alto a la violencia, y a la violencia política contra las candidatas de Morena.

Un llamado desde donde provenga en contra de la violencia, será siempre bienvenido, aunque también debería haber al menos un dejo de congruencia y honestidad porque, y es pregunta, ¿tiene la senadora la calidad moral para hacer un llamado de esta naturaleza? Que esto no significa que se aprueben los actos manifiestos de violencia. Eso de ninguna manera se justifica, ni se acepta.

Perdón, pero ¿no es esta misma mujer que, junto con Mario Delgado, líder nacional de Morena, han emprendido una campaña de odio provocando un ambiente de linchamiento en contra de los diputados que con su voto en contra echaron abajo la iniciativa de reforma energética promovida por el Presidente, acusándolos de traición a la patria?

¿No es esa también una manifestación de violencia en contra de los que no piensan de la misma manera que los morenistas? ¿No en todas las democracias del mundo se discuten, se debaten las ideas y las leyes que posteriormente, se esté de acuerdo o no, definen el voto de la mayoría?

¿No podría ser lo que ha ocurrido en Gómez Palacio consecuencia del discurso de odio, de polarización y de linchamiento que se ha venido promoviendo desde las más altas esferas políticas y del poder en nuestro país? Es imposible con una mano pedir alto a la violencia, y con la otra sostener el garrote con el que golpetean a quienes, por el simple hecho de pensar diferente, y además se alienta a sus seguidores a ‘fusilar pacíficamente’ a quienes no comulgan con sus ideas, como lo expresó su líder parlamentario Ignacio Mier.

Ojalá de verdad parara la violencia, pero eso será imposible si se le sigue alentando. Ojalá en la elección de Durango las cosas no pasen a más, pero, y es otra pregunta, ¿no podría ser este el regreso que les ha caído en el rostro a quienes han estado lanzando escupitajos hacia arriba?

Son preguntas que dejo sobre la mesa, porque me parece que tendría que haber congruencia entre lo se dice y lo que se hace, y lo que sí creo es que Citlalli Hernández no es la mejor voz que puedan tener en Morena para pedir a los actores políticos duranguenses que paren la violencia.

Como quiera que sea, como ciudadanos debemos hacer un llamado a los partidos y los candidatos para que reine la prudencia, la cordura y el respeto. Y también a las autoridades para que, en el ámbito de su competencia, logren mantener una paz social que permita a los electores analizar las propuestas que se le ofrecen, y poder decidir en paz la opción que elegirá el día de las elecciones.

Porque en un ambiente impregnado de violencia, sólo inhibirá la participación ciudadana, y Durango necesita a todos, está en juego el futuro del estado y de la región.

 

laotraplana@gmail.com

 

@JulianParraIba