A LA BÁSCULA

El día después de mañana

La impecabilidad con que el Instituto Nacional Electoral (INE), organizó y realizó la consulta de la Revocación de Mandato terminó por convertir al árbitro de la contienda, en uno de los principales ganadores, a pesar de todos los esfuerzos que desde el oficialismo se realizaron para descarrilarlo, por lo que los argumentos que se tenían para dinamitar a una de las pocas instituciones que se mantienen en pie en el país, se les vinieron abajo.

Sin la fuerza que se supone que saldrían después del ejercicio del domingo pasado, no faltaron algunos dardos en contra del INE, pero ya sin la fuerza ni el impacto con los que se había diseñado previamente el ataque que iniciaría desde la misma jornada de la consulta.

Experto como es en torcer todo lo que no le conviene buscando el engaño a la masa, el principal inquilino del Palacio Nacional festejó como un triunfo la consulta que, como desde el inicio lo hemos comentado, lo que mal empieza mal acaba. Los ciudadanos se sintieron despojados de la ‘iniciativa ciudadana’ que se supone era esta consulta, para convertirse en el estandarte de Morena y sus seguidores, y por eso decidieron no participar.

Este, estaba previsto como un ensayo de lo que el Presidente y su partido podrían aspirar para la elección de 2024. Presumiendo todo el tiempo los 30 millones de votos que lo hicieron ganar en 2018, suponían que en ‘su elección’ arrasarían y mostrarían el músculo de cara a la renovación presidencial.

Ciertamente su mayor orgullo es que 91.86 por ciento de los que emitieron su voto lo hicieron por la opción de que siga, sí, pero en términos reales habría que decir que acudieron a las urnas 17.77 por ciento de los integrantes de la Lista Nominal, por lo que en términos reales estamos hablando de que hubo un 82.23 por ciento de abstención.

En la Ciudad de México, que se supone que es el principal bastión del morenismo en el país, y donde en la elección intermedia federal del año pasado perdieron más de la mitad de las Alcaldías, este domingo apenas acudieron a votar 19.74 por ciento, es decir un millón 502 mil 531 de 7 millones 610 mil 714 capitalinos que contaban con su credencial para votar con fotografía, y por tanto estaban en condiciones de sufragar.

Si los datos duros se toman como los morenistas esperaban como una proyección de lo que les espera para 2024, a más de uno debe tener muy preocupado.  Y en ese sentido habría que considerar que, en Durango, donde este 5 de junio se renuevan la gubernatura y las alcaldías de los 39 municipios, participaron en la consulta 144 mil 983 duranguenses del millón 338 mil 813 que podían haberlo hecho, es decir, apenas 10.8296 por ciento

Y en Coahuila, donde el año entrante también habrá elección para renovar la gubernatura sufragaron 354 mil 070 ciudadanos de los 2 millones 249 mil que integran la Lista Nominal, esto es, apenas 15.7779 por ciento.

Con estos resultados y en lo que este ejercicio fue convertido con una constante violación de la Constitución y las Leyes por parte de casi todos los ‘actores políticos’ y los intentos por descalificar al árbitro electoral, ¿Qué de diferente amaneció hoy el país?

‘El día después de mañana’, ¿cuál es el beneficio sustancial que se puede decir que le dejó a México, y a los mexicanos? ¿Valió la pena destinarle mil 700 millones de pesos para su realización? ¿Con este ejercicio salió fortalecida la democracia de nuestro país?

¿Se necesitaba realmente realizar un ejercicio como este? ¿Sorprenden los resultados del porcentaje entre los que votaran que ganara con un porcentaje tan elevado el ‘que siga’ si se utilizaron todos los recursos económicos, materiales y humanos –entre ellos el secretario de Gobernación, el sub secretario de Seguridad, el director de la Guardia Nacional, aeronave de la dependencia incluida- para hacer creer que este eran un proceso de ratificación más que de revocación?

¿Hay una inquietud o movimiento masivo que estuviera buscando que Andrés López terminara su mandato antes del tiempo para el que fue electo?

La verdad yo no veo hoy un México distinto al de ayer, ni veo una intensión masiva de que termine el mandato del Presidente, más bien creo que lo que es creciente y sí masiva, es la expresión de ‘terminas y te vas’. A nadie conviene que la administración terminara antes del tiempo para el que el Presidente fue electo.

Creo que esto es más bien como diría un ex gobernador de Durango: no hay trienio que dure más de tres años, ni sexenio que dure más de seis. Así de simple. Así de sencillo.

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@JulianParraIba