A LA BÁSCULA

Cuentos chinos 

La Ley de Revocación de Mandato que se estrenará este 10 de abril en nuestro país, fue una iniciativa que nació en Palacio Nacional, aprobada por ambas Cámaras y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de septiembre de 2021. A la usanza de la actual administración, pasó ‘sin que se le cambiara una coma’.

Desde su concepción y hasta su entrada en vigor, la redacción de la misma salió toda de la corriente morenista, y en ella se establece que el Instituto (es decir, el INE) durante la campaña de promoción promoverá la participación de las y los ciudadanos en la revocación de mandato, a través de los tiempos en radio y televisión que corresponden a la autoridad electoral.

Y subraya que es el Instituto, “como autoridad única para la administración del tiempo que corresponda al Estado en radio y televisión para los fines señalados en la Constitución y en la presente Ley. Cuando a juicio del Instituto el tiempo total en radio y televisión a que se refiere el párrafo anterior fuese insuficiente, determinará lo conducente para cubrir el tiempo faltante”.

En el mismo Artículo 33 de la Ley –redactada y aprobada por la corriente morenista- se puntualiza que, ninguna otra persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda dirigida a influir en la opinión de las y los ciudadanos sobre la revocación de mandato. “El Instituto ordenará la cancelación de cualquier propaganda e iniciará el proceso de sanción que corresponda. Durante el tiempo que comprende el proceso de revocación de mandato, desde la emisión de la Convocatoria y hasta la conclusión de la jornada de votación, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación de toda propaganda gubernamental de cualquier orden de gobierno (…) Queda prohibido el uso de recursos públicos para la recolección de firmas, así como con fines de promoción y propaganda relacionados con los procesos de revocación de mandato”.

La Ley que fue propuesta por Morena, redactada, impulsada, próvida y aprobada por Morena, es de la misma que los seguidores de la autoproclamada 4T hoy se quejan de que es ‘un exceso’, pero colgándole el milagrito al INE para hacerles creer a sus seguidores que el árbitro electoral es antidemocrático porque no les permite hacer promoción del proceso de revocación de mandato.

Juegan con la ignorancia que una gran cantidad de mexicanos, tenemos sobre la ley en la materia y creen a pie juntillas lo que se diga desde cualquier tribuna morenista. La realidad, es que el INE no tiene facultades para crear leyes, así sean estas democráticas o antidemocráticas. El árbitro electoral, solamente interpreta y ejecuta las leyes que aprueban los diputados, y en esta en específico que pasó desde Palacio hasta su promulgación ‘sin cambiarle una coma’.

En el tema de esta ley, se ha venido mintiendo de manera permanente, con pleno conocimiento de que se está mintiendo, apelando al poco conocimiento que las mayorías tienen sobre la materia. Se ha venido violando la ley tanto en la promoción desde las más altas esferas del poder, y de la ‘inundación’ en todo el país, de espectaculares promoviendo, no la revocación, sino la ratificación del Presidente, lo que está totalmente fuera de la ley.

Para que el proceso de revocación de mandato de este 10 de abril sea vinculante, deberá contar con la participación de 40 por ciento de la Lista Nominal de Electores, lo que es igual a 37 millones 129 mil 286 personas, lo que se ve muy difícil que se pueda lograr, y si esto es así, ya se tiene nuevamente en ‘el Instituto’, el villano favorito a quien responsabilizar del fracaso.

La semana pasada, Andrés López aseguró en una de sus mañanera ‘bajo palabra de honor’ -según publica el diario El Financiero- que, si pierde la consulta, aún si no participa el 40 por ciento requerido por la Ley, “si la gente vota por que renuncie, me voy. No espero, no le hace que no sea el 40 por ciento del padrón que participe”, lo que también es una falacia. El puesto de presidente de la República es irrenunciable.

Me parece que son demasiados brincos, cuando el suelo está tan parejo. Punto, nos puede o no gustar, pero en la elección del 2018 la mayoría de los mexicanos votaron por Andrés López para que este fuera Presidente de México hasta el 2024, y debe de cumplir con ese mandato constitucional.

Todo lo demás, son puros cuentos chinos, y un gran derroche de recursos de todos los mexicanos, que deberían de aplicarse en temas verdaderamente importantes.

 

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@JulianParraIba