PAPELERIA EN TRAMITE  

¿En qué momento llegamos a la mitad del sexenio del Joker de Palacio Nacional?

El tiempo es relativo, mencionaba Einstein, pero para los que vivimos en esta República bananera, no.

Por otro lado, llegamos al cuarto año del gobierno de Miguel Riquelme, el gobernador mejor posicionado y uno de los próximos presidenciables.

Antes de pasar al tema del presidente y sus secuaces, es importante traer a este espacio varias frases lapidarias del gobernador coahuilense en el consejo político del PRI, celebrado el pasado sábado: “El daño que sufrió la economía de Coahuila, con un recorte de más de 17 mil millones de pesos, por parte del Gobierno Federal, se va a cobrar en las urnas, durante las próximas elecciones del 2023”, fue una de las sentencias de Miguel Riquelme, al dirigirse a la base de su partido.

Mencionó que tienen el 2022 para demostrarle a la gente su eficacia para gobernar y prepararse para dar la batalla en el 2023; donde aseguró, con el apoyo de todas y todos, se tendrá de nueva cuenta un gobierno priista.

Y claro que el Gobierno Federal no sólo ha dañado a Coahuila, sino a todo el país, y las afrentas se pagan más tarde que temprano, mire usted, en octubre del año 2018 el litro de aceite 1-2-3 costaba 26.20, ahora cuesta 42.07 pesos. El kilo de pollo, con el PRI de Peña Nieto costaba 39 pesos, ahora con el gobierno de los pobres de Andrés Manuel, cuesta 65 pesos, es decir que aumentó un 66.67%. En el México del desastre, es decir, el de Peña Nieto, el frijol costaba 22.40 y con la llegada del mesías, cuesta casi 40 pesos. Y no solo es eso, el dólar está en 22.46 pesos. Esto no es todo, en tema de violencia, en este sexenio se han cometido el doble de homicidios que con Felipe Calderón. En 30 meses se acumulan 72,892 expedientes, con Calderón fueron 30,572 carpetas. Recuerde, abrazos no balazos.

Por ello hay que cobrar todas las afrentas en las urnas el próximo año y en los años siguientes podemos perdonar, pero no olvidar. Ha sido desastrosa la forma de gobernar, y sobre todo el uso de los programas sociales para manejar a los pobres. Por lo pronto, debemos aguantar el vendaval que viene con una inflación histórica, precios altos, falta de empleo y una inseguridad creciente.