DE BUENA FUENTE

El Ejército fantasma

Autoridades migratorias en Coahuila avisaron en tiempo y forma a sus superiores en el Gobierno Federal de la concentración de miles de haitianos en la frontera de ciudad Acuña y Del Rio Texas.

El delegado federal, Reyes Flores Hurtado, hizo también una tarjeta informativa y la envió a Palacio Nacional, tras entrevistarse con los alcaldes de Acuña, Emilio de Hoyos, y de Piedras Negras, Claudio Bress, dando aviso del impresionante éxodo de migrantes.

En ambos casos, solo se dio acuse de recibido, y ninguna oficina en la Ciudad de México estableció algún tipo de estrategia para solucionar el problema, que se dejó crecer hasta que las autoridades texanas decidieron sellar la frontera con Acuña.

¿Como llegaron los haitianos a la frontera? es algo que nadie oficialmente sabe, pero esta vez no hubo camiones que los regresarán a Chiapas, desde donde ingresaron al país, como hace algún tiempo lo implementó Claudio Bress, en Piedras Negras.

El presidente Andrés Manuel López Obrador no pudo reaccionar a tiempo a la problemática migratoria en Coahuila, pues se encontraba ocupado exigiendo al su homologo gringo, Joe Biden, levantar por razones humanitarias, el embargo al glorioso pueblo hermano de Cuba.

Tal vez, solo tal vez, si los migrantes fuesen hondureños, guatemaltecos y salvadoreños, el Gobierno Federal hubiera intervenido con premura, pero los haitianos no tienen nada que ofrecer, no se les puede sacar raja política.

Su país es el pobre de la región, el más miserable económicamente, y sus habitantes mueren como moscas, carentes de sistemas de salud y de bienestar social.

Todavía este domingo, cientos de familias, con niños enfermos de covid-19, caminaban trabajosamente por la carretera 57 rumbo a la frontera con Estados Unidos, en una infernal travesía para obtener comida, vestido y trabajo.

Algunas mujeres pararon en la región carbonífera para dar a luz, tras adelantarse el parto, luego de miles de kilómetros caminados, según reportaron directivos médicos.

Inservibles e invisibles en su país, fantasmagóricos en el nuestro, los caminantes haitianos reviven en la memoria colectiva, al Ejército de Muertos de Juego de Tronos, que avanza a la frontera para su batalla final con la Guardia Nocturna y Jon Snow.

La única diferencia es que Juego de Tronos es una novela, con una ambiciosa trama de ficción, y lo que se vive aquí y ahora, es la miserable, cruda, y terrible realidad.

Todos somos responsables…