CÁPSULAS SARAPERAS

Dr. Arturo Rodríguez González

En esta ocasión te platico de un Saltillense por adopción, quien nació en la capital de los precios bajos, Nueva Rosita, Coahuila. Me refiero al médico cirujano pediatra Arturo Rodríguez González.

El doctor Arturo, cuando concluyó sus estudios de bachillerato en su tierra natal, decidió trasladarse a la Ciudad de México para estudiar medicina en la UNAM, graduándose en 1967. Después inició con la especialidad de cirujano pediatra en el Hospital de la Raza, allá en al ciudad de los palacios.

Después de concluir su especialidad, en el año de 1972, el ahora Saltillense fue acreedor de una plaza en el Instituto Mexicano del Seguro Social, siendo asignado a esta hermosa ciudad de Saltillo, donde urgían, en ese momento, los servicios de un médico cirujano pediatra. Siendo ese el preciso momento en el cual esta ciudad en aquellos años pequeña, pero siempre hermosa, lo adoptó.

Estoy seguro que muchos Saltillenses y niños de la región fueron atendidos por el Dr. Arturo desde su arribo a Saltillo, ya sea en el Seguro Social, en el ISSSTE, o en el Hospital del Niño, donde laboró por 31 años y fue además su director, o bien de forma particular.

Anécdotas hay muchas. Casos que requirieron cirugía, demasiados, pero ninguno como la operación que realizó el 10 de agosto de 1978, logrando una proeza médica y científica al separar a las hermanitas Rita y Josefina, quienes habían nacido unidas por el tórax y el abdomen. Ese día en el quirófano del Seguro 1, las niñas, que contaban con 6 meses de edad y eran oriundas de Salaverna, Zacatecas, fueron separadas contra todo pronóstico, pues ante la falta de equipo, tecnología y recursos, el Dr. Arturo tuvo que hacer uso de su ingenio para lograr con éxito esta hazaña médica, como lo fue el uso del azul de metileno, mediante el cual se dio cuenta que las hermanas no compartían el mismo intestino. De hecho, a los pocos días Raúl Velasco, en su famosisímo programa “Siempre en Domingo”, hacia mención de esta hazaña médica.

Cuando el doctor me platicaba de la epopeya que realizó ese día, recordó que lo que sí compartían era el hígado, por lo que se decidió, en ese momento, dividirlo en dos, al fin y al cabo es  un órgano que se regenera. “Recuerda Pancho que a ti te retiré un pedazo de hígado y relativamente al poco tiempo fue como si nunca te hubiera realizado la intervención”, señaló.

El Dr. Arturo me aseguró que, previo a la operación, los periodistas le preguntaban con mucha insistencia, casi hasta hostigarlo, sobre la manera en que realizaría la cirugía, a lo que él les respondía: “Con mi experiencia como cirujano y la bendición de Dios”.

Casado con María Magdalena de la Fuente de la Peña en el año de 1971, con quien tiene 4 hijos: dos niñas, Magdalena y Mayra, y dos niños Arturo y Ernesto Evelio, es además abuelo de seis. La Sra. Nana, como se le dice de cariño a su esposa, me asegura que Dr. Arturo es un padre maravilloso, un abuelo cariñoso y un hombre ejemplar.

Pacientes muchos, como quien escribe estas líneas. Mi hermana, mis hermanos, y hasta mi Preciosa Princesa Mágica RBK, quien tuvo que ser intervenida de urgencia cuando tenía tan sólo 4 meses de edad. De niño, cuando me enfermaba, lo único que sabía que disfrutaría era la paleta de dulce que al final de la consulta el Dr. Arturo sacaría del cajón izquierdo de su escritorio y que me la obsequiaría.

Definitivamente, el trabajo y la dedicación con la cual siempre se ha desempeñado, dan muestra clara que aquí, en esta hermosa ciudad de Saltillo, un médico cirujano pediatra ha cumplido a cabalidad el juramento hipocrático, por eso y mucho más el Dr. Arturo Rodríguez González es un Saltillense que vale la pena presumir.

 

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.