PAPELERÍA EN TRÁMITE

Esta semana que inicia se celebran los festejos del Santo Patrono de Saltillo, ciudad doblemente bendecida, ya que tiene dos Santos Patrones. El primero, Santiago, traído por fundadores de esta Villa. El segundo, producto de un milagro, como marca la tradición del Señor de la Capilla. Los dos se comparten el patronazgo de la capital del estado. Aún recuerdo que cada día 27 de julio, mi madre me llevaba a la Capilla del “Señor de las Ánimas”. Su descenso era todo un acontecimiento en la ciudad, se paralizaba la mañana para acudir a venerar la sagrada imagen que a sus pies contiene una reliquia de la cruz de Cristo. Mi madre se afanaba en trasmitir la historia que mi abuela le contó y así la transmitió de boca en boca por los hogares de Saltillo.

La tradición oral rescata nuestro pasado, pregonaba mi maestro Jesús de León en la mítica Facultad de Letras Españolas. La leyenda, con su fantasía y misterio, contaba que llegó a lomo de mula solitaria, que entró sin dueño caminando por las calles de la ciudad, fue directamente a la Plaza de Armas, en donde se echó un día 6 de agosto de 1608, vecinos curiosos abrieron la caja y apareció el bello nazareno hecho de caña de maíz. Se dice que las pocas campanas de la ciudad tocaron por el bello suceso. Así después de más de 400 años, la imagen sigue intacta. Los caballeros del Santo Cristo la cuidan como oro en paño.

Siempre me impresiona la fe, pero sobre todo la solemnidad con que se traslada la divina imagen, esta vez fueron tres obispos testigos de esto, al frente de la posición van los acólitos, enseguida el párroco de la Catedral quien llevaba entre sus manos una charola de plata con una de las tantas coronas que tiene la imagen, entre algodones que al momento quedan benditos. Detrás de él se encontraba la cofradía de mujeres que cargaban el estandarte que las define. Todo esto es parte de la fe de la ciudad, que para muchos ya no tiene vigencia o es fuerte. Pero cada año sus paredes son flanqueadas por cientos de fieles que visitan solicitando un favor o pagando una manda. Como redacta José Torres, reportero del Heraldo, casa que me hace el favor de publicar mi columna, la venerada imagen ha realizado más de 400 mil milagros, según consta en el último conteo de piezas de metal denominadas ‘milagritos’, con forma de partes del cuerpo, que las personas dejan como agradecimiento frente al Cristo de pasta de caña.

        Llegó agosto acompañado de sombras largas, que abrazan las tardes con aires frescos, augurio de un invierno crudo y borrascoso. Por lo tanto, hay que festejar sin verbena popular a la imagen del Señor de la Capilla. Que, en estos tiempos, no caería mal la ayuda divina, para que las pandemias y consultas populares, desaparezcan de una vez por todas.