PAPELERÍA EN TRÁMITE

Como diría el internacional Grupo Reforma de la Bellavista: “¡Ay Saltillo de mis amores!” Mi ciudad está de fiesta, aunque no tengamos acta de fundación, aunque nos pongan con otras fechas, con otros números, Saltillo es Saltillo. No se le pide nada para vivir a gusto en esta tierra. Podemos enojarnos con ella, pero siempre vamos a volver a buscar esta hermosa novia.

En mis viajes siempre reniego de esta ciudad con doble moral, como diría mi maestro Jesús de León, “colocaban los caracoles de las ventanas grandes de las casonas viejas, donde ahora hay zapaterías, de cierta forma para saber si el viejo estaba o si el asiduo amante podía llegar para cortejar a la dama llena de necesidades. Cuántas tardes el maestro de León nos contaba la historia de esta ciudad, donde un hombre portugués llamado Alberto del Canto, fundó y luego la refundaron cientos de veces con distintos nombres, pero siempre regresaron al Saltillo, ese salto de agua que, según Arturo Villarreal, su fundación debió ser por el Rancho la Aurora, donde brotaban chorros de agua o saltos de agua. Tanto el maestro De León como Arturo, concuerdan que Saltillo era un gran valle de árboles como se plasma en el mural del Ateneo Fuente, donde aparece Francisco de Urdiñola y unos frailes en medio de un verde valle llamado Villa del Santiago del Saltillo.

Nuestra ciudad podría cumplir 500 o 1000 años de haber sido fundada, pero no le quita esa tranquilidad de una villa, donde todos pasan, muchos se quedan y otros vuelven. Fuimos invadidos por los gringos, portugueses, franceses, nomás faltaron los marcianos, o quizá sí llegaron, con tanto feo por ahí bailando Chachachá. A pesar de tener una sociedad fría, desconfiada y tibia, los saltillenses somos de fiesta, reuniones y comilonas. Todos entramos en ella y se conocen. Existen unas cuantas familias de abolengo, con apellidos rimbombantes. También hemos cambiado a nuestro Santo Patrono, Santiago Apóstol por el Señor de la Capilla, que cada 6 de agosto es celebrado. Es decir, tenemos dos Santos Patrones para una ciudad tan pequeña. Pero a pesar de todo esto, es nuestra casa y canten las mañanitas que la capital de Coahuila está de fiesta