Saltillo, la primera ciudad independiente de México  

 Fue en la Villa de Santiago de Saltillo y el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala cuando el 2 de julio de 1821 se extendió la primera acta en la que se hace una ‘Jura de la Independencia’, casi tres meses antes de que se hiciera en la Ciudad de México

La lucha por la Independencia de México comenzó el 16 de septiembre de 1810 con el suceso conocido como ‘Grito de Dolores’, cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla se levantó en armas en Dolores, Guanajuato.

En la entonces Villa de Santiago de Saltillo mientras tanto, todo era fiesta y comercio, pues se celebraba ya desde entonces la Feria, a donde acudían comerciantes y compradores de todas partes del país, y fue justamente uno de esos viajeros quien difundió la noticia de que en el centro del país había comenzado un levantamiento armado contra la Corona Española.

“Durante la Feria de Saltillo, una feria tan importante casi como la de Jalapa, llegan arrieros que venían de Guanajuato y de Jalisco y avisan que hay un levantamiento armado en el bajío de la Nueva España, es así como se enteran los saltillenses”, relata el reconocido historiador saltillense Carlos Recio Dávila.

No fue sino hasta inicios del año siguiente, en 1811 cuando en el poblado de Agua Nueva, a unos 33 kilómetros al sur de Saltillo (ubicado sobre la actual carretera a Zacatecas), cuando un contingente de insurgentes, comandados por Mariano Jiménez, derrotan a las fuerzas realistas al mando del entonces gobernador de Coahuila, Antonio Cordero.

El 5 de marzo de 1811 arribó a la villa de Saltillo el padre de la patria, Miguel Hidalgo y Costilla. Aquí en esta ciudad, al día siguiente, Hidalgo renuncia a su cargo y se decide nombrar a Ignacio Allende como generalísimo de las Fuerzas Insurgentes, para lo que se realizó una misa con la presencia de los principales jefes de la insurgencia.

Por alrededor de 10 días los caudillos de la independencia viven en Saltillo, aunque en diferentes casas: Hidalgo en donde ahora se encuentran las oficinas principales de Funerales Martínez; Allende en la Casa de Gobierno (ahora Palacio de Gobierno), Aldama en el ahora Centro Cultural Vito Alessio Robles y otros tantos en el Mesón del Huizache, (ubicado en lo que ahora es el edificio de la Sociedad Manuel Acuña).

En la madrugada del 16 de marzo deciden partir rumbo al norte, no sin antes nombrar a Ignacio López Rayón como jefe supremo del Ejército Insurgente.

“Es grande la distancia que nos separa de nuestros deudos y amigos, pero no será por mucho tiempo. Volveremos sí, volveremos a combatir por nuestros derechos, por nuestra independencia y libertad. El que tenga voluntad en seguirme, tendrá que conformarse con penalidades y fatigas; después seréis recompensados con usura, con una moneda que vale más que el oro, pues antes está la buena acción de combatir por la patria, defendiéndola de tanta humillación y tiranía”, dijo Miguel Hidalgo en Saltillo antes de partir, de acuerdo a una investigación realizada por el Museo de los Presidentes.

En su camino, se detienen kilómetros más adelante en la Hacienda de Santa María, en Ramos Arizpe, en donde se cree que el cura Miguel Hidalgo habría celebrado su última misa.

Es el 21 de marzo de 1811 cuando, en Acatita de Baján, municipio de Castaños, Coahuila, son emboscados y aprehendidos Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y otros jefes insurgentes.

Los siguientes años, aunque continuó la lucha de la independencia pese a la muerte de Miguel Hidalgo y otros caudillos, en Saltillo y en Coahuila se vivió una relativa calma, aunque aún bajo gobiernos españoles, pues el movimiento se intensificó al sur de México.

Fue hasta 10 años después, el 24 de febrero de 1821, cuando se dieron las primeras luces de esperanza de haber logrado la independencia. El 24 de febrero Agustín de Iturbide publicó el Plan de Iguala, en el que se proclamaba la Independencia Nacional, y comienza a establecer comunicación con distintos personajes en el país, incluido Coahuila, para que este plan fuera secundado.

En junio de 1821 se da la orden de trasladar la Caja Real de Saltillo, es decir, los impuestos de los saltillenses, a Monterrey, ante lo cual el administrador, Francisco de Iturbide,  y un grupo de habitantes se oponen, comenzando a fraguar un plan para evitarlo.

El comandante de las fuerzas virreinales, Joaquín de Arredondo, solicitó apoyo a Durango y al regimiento fijo de Veracruz, ante la sospecha de una sublevación de los saltillenses, pues el ambiente ya dejaba entrever lo que se avecinaba.

“Los saltillenses se enteran que vienen las fuerzas virreinales de Monterrey hacia Saltillo para llevarse la caja real… entonces se reúnen y fraguan un plan, a través del cual se dividen las tareas entre ellos para convencer a los soldados y a la población de que se resistieran a entregar la caja real con los recursos que los saltillenses aportaban al virreinato”, relata Raúl López Gutiérrez, director del Museo de los Presidentes Coahuilenses.

La noche del 30 de junio un grupo de reconocidos saltillenses de la época se reunieron para tomar la decisión de unirse al Plan de Iguala y proclamar la independencia de México, desde Saltillo. Es entonces que este grupo comienza a convencer uno por uno a los soldados para respaldar la decisión, obteniendo su juramento la mañana del 1 de julio.

“Unos convencieron a los soldados que venían para Saltillo de Monterrey a tomar la caja y otros a quienes estaban apostados en Saltillo, cerca de donde se encuentra el Museo de las Aves, todo esto durante la mañana del día primero de julio”, agrega el director del Museo de los Presidentes Coahuilenses.

Por la noche, un nutrido grupo de saltillenses acudió a una reunión en la Plaza Real (ahora conocida como Plaza de Armas), allí se encontraban también el alcalde José Domingo de Castañeda y cabildo de la entonces villa.

Curiosamente, de acuerdo al libro ‘Hidalgo y los insurgentes en la Provincia de Coahuila’ de Lucas Martínez Sánchez, los integrantes del grupo que precipitó en julio de 1821 la consumación de la Independencia fueron en sí, los mismos actores, salvo algunos casos, quienes empujaron directa o indirectamente, en comisión o por omisión, la emboscada de 1811, en la que fue aprehendido Miguel Hidalgo.

“En la Villa del Saltillo, en primero de julio en mil ochocientos veinte y uno a las 12 de la noche, habiéndose pasado aviso al Presidente del ilustre Ayuntamiento para que de orden a los Tenientes Don Nicolás del Moral y Don José Juan Sánchez Navarro, mandara reunir en las casas consistoriales respecto de que tenían que tratar asuntos de la mayor gravedad”, reza el acta histórica resguardada en el Archivo Municipal.

A la medianoche, cuando el reloj marcaba el primer minuto del 2 de julio, la Villa de Santiago de Saltillo y San Esteban de la Nueva Tlaxcala se convirtieron en las primeras poblaciones del país en proclamar la Independencia Nacional, levantando un acta que al calce dice:

“Reunido que fue, se presentó el segundo oficial a nombre del primero y de los oficiales Don Juan Sánchez y Don Simón de Castro que mandaban la compañía de granaderos de caballería y de los ciudadanos Don Juan Marcelino González, Don Manuel de Cárdenas y Don José María Ceballos que estaban con fuerza en la Plaza Pública:

Haciendo ver que unas circunstancias imprevistas habían hecho violentar sus medidas a fin de proclamar la Independencia de esta América Septentrional, siguiendo en ello el ejemplo y la adhesión general manifestada en muchos lugares de primera orden que lo han hecho en la tierra afuera. Según y como lo previene el señor jefe Primero Coronel Don Agustín de Iturbide

Con solo el agregado de haber hecho los oficiales jurar a la tropa salvar la vida del Señor Brigadier Comandante General Don Joaquín de Arredondo  y por lo tanto al Señor Presidente del Ilustre Ayuntamiento y respetable público que lo escuchaba preguntaba que si bajo del expresado Plan del dicho Señor Iturbide y con la libertad propia que en él se concede a todo individuo, hallaban por justa la Independencia y de su libre y espontánea voluntad la juraban y conociendo este cuerpo lo fundado de esta petición en vista de lo que tenía observado en el Pueblo para evitar las desgracias que son consiguientes en semejantes lances accedió a ella jurando la independencia todos sus individuos y muchos vecinos de los principales haciéndolo en repetición multitud de la plebe por sí misma en la plaza pública que es donde se agolpó desde las 11 de la noche hasta el amanecer cuya permanencia y su extremada alegría hizo a esta corporación exigir de los jefes de esta operación el que con órdenes fuertes y repetidas encargare a la tropa y gente armada la conservación del buen orden y que se castigare ejemplarmente al que tratase de pervertirle”, señala el acta.

De acuerdo con el documento redactado por el secretario José Benedicto Ramos, la firma se extendió hasta las 3:30 de la mañana del 2 de julio, y aun así muchos no firmaron “porque se retiraron por la hora incómoda”.

El siguiente día, 3 de julio, se realiza en la ahora Catedral de Santiago la ceremonia ‘te deum’, para celebrar la Independencia del país.

“Ahí está el acta, ahí se habla claramente de la jura de la independencia de la ciudad (de Saltillo), al día siguiente se hace una junta de gobierno, destituyeron al comandante que estaba aquí y se decidieron por convocar a otros municipios cercanos a Saltillo a hacer lo propio, así como a Monterrey, que al día siguiente proclama también la independencia nacional; luego Monclova, Cuatro Ciénegas y Guerrero, es decir, de aquí se comienza a detonar la jura de la independencia nacional, hace 200 años”, relata Raúl López, que además es el principal promotor de la celebración de este hecho histórico.

“Yo pienso que eran más bien las ideas liberales provenientes de los Estados Unidos de que no hubiera intervención de potencias extranjeras. Yo pienso que de alguna manera puede responder a una influencia más del norte que una emergencia propia del país”, señala Carlos Recio.

Fue hasta casi tres meses después, el 27 de septiembre de 1821, cuando Agustín de Iturbide proclama la Independencia Nacional en la Ciudad de México.

Después de esto, los nombres de los poblados cambian, la Villa de Santiago de Saltillo es nombrada Leona Vicario y San Esteban de la Nueva Tlaxcala se conoce como Manuel Villalongín.

“Eran personajes alejados de los propios saltillenses, pero fue una decisión vertical de las autoridades de que se les pusieran esos nombres… sin embargo, para 1834 se integran las dos poblaciones como una sola y se eleva a rango de ciudad, como la ciudad de Saltillo, porque a los saltillenses nunca les gustaron esos nombres”, dice Recio Dávila.

Saltillo continuó siendo un importante centro de comercio, sobre todo durante sus ferias, y los tlaxcaltecas avecindados en la ciudad fueron los que resultaron afectados con la Independencia del país, pues fueron perdiendo los privilegios que tenían con la corona española.

Este año 2021, el gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís, entregó al presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado, Eduardo Olmos Castro una iniciativa para incluir en el calendario cívico del estado, el 2 de julio como fecha a conmemorar oficialmente la “Jura de la Independencia en Saltillo”, al cumplirse este 2021 el Bicentenario de su proclamación desde Coahuila.

“Esta conmemoración será parte de nuestro calendario cívico y enaltecerá el orgullo que los coahuilenses tenemos por vivir y aportar a la grandeza de esta tierra de héroes valerosos y de gran honor” señaló el gobernador Miguel Riquelme. (JOSÉ TORRES/EL HERALDO)

Firmantes del acta de jura de independencia:

  • Castañeda (José Domingo, Alcalde)
  • Letona
  • Nicolás del Moral
  • José Juan Sánchez Navarro
  • José María Ceballos
  • Félix Ceballos
  • Juan González
  • Melchor Lobo
  • Manuel Carrillo
  • José de Jesús Valdés
  • Melchor de Cárdenas
  • José Antonio de Goríbar
  • Lauro Ortiz
  • Vicente Valdés
  • Francisco de Campo Redondo
  • Cuéllar
  • José Manuel de Cárdenas
  • Arizpe
  • Francisco Antonio Iturbide
  • Francisco López
  • Joaquín Basave
  • Miguel de Múzquiz
  • Pedro de la Herrán
  • José Miguel Lobo
  • José María Valdés
  • José María López de Letona
  • José Ignacio de Arizpe
  • José Joaquín de Arce y Rosales
  • Juan Nepomuceno Valdés
  • Juan Francisco de Osacar
  • José María Valdés y Arredondo

No firmaron muchos porque se retiraron por la hora incómoda

Ante mi: José Benedicto Ramos, secretario