Muere el reconocido médico saltillense Jorge Fuentes Aguirre

El reconocido médico saltillenses, Jorge Fuentes Aguirre, falleció la tarde de este jueves, según confirmó su familia.

El doctor Jorge Fuentes fue el primer médico cirujano plástico reconstructivo de Saltillo y prestó sus servicios como director del Hospital Universitario y el Christus Muguerza, además fue fundador de la Escuela de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Fue historiador, editorialista y colaborador de varios medios de comunicación en el país y en Estados Unidos.

Creo la fundación ESTOYENTÍ, dedicada a promover el Humanismo y Espiritualidad en la Medicina.

Además, el doctor Jorge fue autor de varios libros, entre los que destacan Saltillo Insólito, Historia de la Catedral de Saltillo, Historia del Hospital Universitario de Saltillo y Paz en la tormenta. (JOSÉ TORRES | EL HERALDO)

EL DOCTOR QUE COBRABA CON NUECES

(Entrevista publicada en El Heraldo de Saltillo en 2015)

 Fue un viernes por la madrugada, hace algunos años, cuando el doctor Jorge Fuentes Aguirre, cirujano plástico reconstructivo, recibió una llamada telefónica del Hospital Universitario para que de inmediato se presentara en el nosocomio, pues en la sala de urgencias se encontraba un joven que había sido llevado por la Cruz Roja con una grave herida en su rostro, obtenida luego de una riña en la Zona de Tolerancia de Saltillo.

El doctor se trasladó rápido al hospital, y ordenó que lo pasaran a la sala de cirugía, luego de hacerle una transfusión sanguínea por la cantidad de sangre que había perdido. El hombre, que se encontraba inmerso en un completo estado de ebriedad, empezó a ser operado alrededor de las 4:30 de la mañana, luego de que sus niveles de alcohol disminuyeron.

Fue un trabajo complicado, que duró cerca de nueve horas, pues la herida que presentaba era tan profunda que, a decir del doctor Jorge Fuentes era “un tajo que se le extendía desde la cien hasta la barbilla, y descubría toda la barbilla, a tal grado que se le veía el maxilar”.

“En fin, terminé, vendé al paciente, quien permanecía en el anonimato, nadie había ido a identificarlo, cuando salí del quirófano no había ningún familiar, y lo pasaron a sala general, allí lo atendí tres días”, señala el primer médico cirujano plástico de Saltillo.

Fue hasta el segundo día, el sábado, cuando –según cuenta el doctor- llegó al Hospital Universitario una “viejecita” de unos 80 años, encorvada, envuelta en su rebozo, “con toda su pobreza a cuestas”.

“Y me dijo ¡ay doctor! ojalá ya con esto se componga mi muchacho, fíjese que yo lo creía ya perdido, porque nunca me hizo caso que dejara la borrachera, se empezó a meter en otras cosas sucias, yo no supe ya de él… perdió a su papá y su mamá en un accidente de cuando el trenazo, y vivía conmigo, y como el lunes o martes salió de la casa con un bulto, y se fue con un amigo y entonces ya no volví a saber de él”, cuenta el doctor.

Fue hasta que la señora buscó en diferentes lugares a “su muchacho”, y en una de esas alguien le dijo que lo habían visto llegando al Hospital Universitario.

“Gracias a usted está vivo mi muchacho”, dijo la señora al doctor Jorge.

El siguiente lunes el médico dio de alta al paciente, lo puso en una silla de ruedas y lo acompañó a la salida del hospital; aquel hombre no pronunciaba ni una sola palabra, sólo atinó a escupir al piso; pero atrás de él iba aquella “viejecita” con una pequeña bolsita.

“Doctor yo no tengo dinero, pero sí quiero pagarle, lo que usted me diga se lo pago, aunque sea con lo que me reste de vida”, atinó a decir al médico.

“Usted no me debe nada, ni un solo centavo”, respondió el doctor Jorge.

Pero la viejecita insistió: “Pero le quiero pagar con esto”, dijo al tiempo que entregaba aquella bolsita al cirujano plástico.

Cuando el doctor Fuentes Aguirre vio que aquellas dos personas se subían a un taxi, abrió la bolsa y vio su contenido.

“Se me salieron las lágrimas, la bolsita tenía 6 nueces y una moneda de 5 pesos”, cuenta el doctor al tiempo que su voz se quiebra.

Tiempo después, por azares del destino, el doctor Jorge se reencontró con aquel muchacho, quien se había convertido en taxista, éste último lo reconoció, lo dejó en el Hospital Muguerza sin cobrarle y le dio un beso en la mano.

EL PRIMER CIRUJANO PLÁSTICO RECONSTRUCTIVO DE SALTILLO

Desde temprana edad el doctor Jorge Fuentes comenzó a demostrar un gran interés por la medicina, al ver cómo la gente enferma sufría y carecía de atención, de una verdadera atención médica, por lo que decidió que “de grande” se dedicaría a lo que tanto admiraba en tres médicos que atendían a su familia, el doctor Juan Gallardo Carrillo, el doctor Gonzalo Valdez y el doctor David Martínez Soto.

“Entré al bachillerato de Medicina, en el Ateneo Fuente, y después me fui a estudiar a Monterrey los 6 años de la carrera de Medicina”, señala el doctor.

En esos años en la Universidad Autónoma de Nuevo León, el doctor Jorge ocupó los primeros lugares de promedio de su generación.

“Cuando yo llegué a quinto año de medicina, yo dije, yo aspiro más allá, y empecé a hacer solicitudes a los Estados Unidos, para hacer allá mi internado de pregrado, un año en un hospital muy famoso, en la Universidad de Colorado, en el hospital Porter Sanitarium and Hospital en Denver, me gustó tanto que me contraté -o me contrataron- para hacer un año de internado de postgrado, cosa que nadie hacia porque ya les urgía entrar a ejercer o hacer especialidad”, señala el doctor.

Pero antes de su internado de postgrado regresó a México, para realizar por seis meses su servicio social, allá en Nuevo León, en un poblado llamado Pablillo, de donde es originario Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, y el médico Jorge vivió esos meses en la casa del padre del político, Rudolfo Rodríguez. Terminando se fue a Denver, para continuar su postgrado.

Fue allí donde realizó un curso vocacional para decidirse por una especialidad, tomando la determinación de estudiar Cirugía Plástica Reconstructiva, aunque le solicitaban hacer primero tres años de Cirugía General. Entonces se mudó a Temple, Texas, al hospital Scott Memorial Hospital, una sucursal de Harvard, en donde hizo sus tres años de Cirugía General, y posteriormente se especializó en Cirugía Plástica Reconstructiva. Y al finalizar decidió regresar a su natal Saltillo, en 1966, y al mismo tiempo seguir con un doctorado en Historia de la Medicina en Estados Unidos.

En 1968 se estableció en su consultorio particular, siendo el primer médico cirujano plástico reconstructivo de Saltillo, y buscó la oportunidad de ingresar al entonces Hospital Civil (hoy Hospital Universitario), y es esta una anécdota que recuerda muy bien, pues se entrevistó con el doctor Jesús Fernández Aguirre, hermano del ex gobernador Braulio Fernández, y se desarrolló de la siguiente manera:

DOCTOR JORGE: Doctor pues vengo de Estados Unidos, soy graduado de tales universidades, postgraduado de estas otras, soy cirujano plástico reconstructivo.

DOCTOR JESÚS: ¿Y usted qué sabe hacer?

JORGE: Hago por ejemplo la reconstrucción de labio leporino.

JESÚS: Bueno, pero eso aquí ya lo hace el cirujano otorrinolaringólogo, de paladar y de labios

JORGE: Bueno también veo quemaduras.

JESÚS: Bueno eso ya lo hace el traumatólogo, que tiene a su cargo los quemaditos que nos llegan.

JORGE: Doctor también veo tumores y deformaciones congénitas.

JESÚS: Bueno eso ya lo hace aquí el cirujano general, que ve todo lo que son bolas en los pacientes y trazos de cortadas.

Añade el doctor Jorge Fuentes que en ese momento pensó, y estuvo tentado a decirle al doctor Jesús: “doctor, también limpio cristales y destapo caños”, “pero me callé la boca por prudencia”, agrega.

Y el doctor Jesús Fernández, director del Hospital Civil, prosiguió: “sin embargo tengo un trabajo por usted, lo voy a poner de interno de cirugía”.

Lo anterior representaba un retraso de más de 7 años para el doctor Jorge, lo que había iniciado en Estados Unidos, pero aceptó la oferta.

“Acepté por una razón, porque me dije, teniendo un pie adentro, voy a iniciar con la introducción en Saltillo de la cirugía plástica reconstructiva”, señala.

UN GRAN LOGRO, EL HOSPITAL UNIVERSITARIO DE SALTILLO

“Empecé mis funciones como interno, para los 6 meses era ya jefe de enseñanza, y en ese tiempo cofundé la Escuela de Psicología, que después fue la Facultad de Psicología de la UA de C… al año siguiente fui el director, y en el hospital colaboraba yo directamente con Melchor de los Santos Ordoñez, que estaba en la Universidad como encargado del despacho de la rectoría”, agrega.

Después lo pasaron a ser jefe del Departamento de Cirugía, y consejero universitario para la formulación de la Ley Orgánica y el Estatuto Universitario.

En 1975, siendo gobernador Eulalio Gutiérrez Treviño, le dieron la noticia de que se haría realidad uno de sus sueños, que el Hospital Civil para a ser un hospital de enseñanza, con el nombre de Hospital Universitario, teniendo a su cargo la declaratoria inaugural, y tomando el puesto de jefe del Departamento de Cirugía Plástica Reconstructiva.

Mientras tanto continúo con su práctica privada en la Clínica Saltillo, en Aldama y Xicoténcatl, donde estuvo durante 29 años.

Tiempo después pasó a ser nombrado director general del Hospital Universitario, por el entonces rector Melchor de los Santos, puesto que desempeñó por dos años y medio, y que le valió para ser considerado como posible candidato a rector de la máxima casa de estudios de Coahuila.

“Y yo me dije, yo estoy dedicado plenamente a mi profesión, tenía cerca de nueve operaciones al día de plástica y reconstructiva, y estando de rector tendré que dejar mi carrera, y he invertido ocho años en México y ocho en Estados Unidos, para ir a ocupar un puesto en el que sé cuándo llego, pero no sé cuándo salgo, entones decliné el ofrecimiento, el mismo día que el señor rector me lo ofreció”, platica el doctor Jorge.

En el año de 1991 dejó el Hospital Universitario, porque en ese año fue llamado por la cadena de hospitales Muguerza de Monterrey para que se hiciera cargo de convocar y formar el cuerpo médico de ese nuevo hospital que abriría sus puertas en Saltillo.

En 1994 se inauguró el hospital Muguerza de Saltillo, y nuevamente tuvo a su cargo el discurso inaugural.

“Luego un día me dijeron los directores del Consejo de Administración, o sea los señores de más alta jerarquía, pues queremos que nos ayudes con la dirección del hospital Muguerza, entonces fue cuando dejé el consultorio y me vine a definitivamente a hacer cargo de la dirección del hospital”, agrega el médico.

ESTOYENTI: MEDICINA HUMANA Y ESPIRITUAL

El doctor Jorge Fuentes Aguirre es además autor de varios libros sobre medicina, humanismo y espiritualidad, pues a tiempo se dio cuenta de que la medicina que se practicaba era muy impersonal, alejada del paciente mismo, más científica que humana, en donde el paciente “era una enfermedad y no un enfermo.

También fundó la asociación “Estoyenti”, dedicada a promover el humanismo y espiritualidad en la medicina.

“En “Estoy en ti”, nuestra filosofía, nuestra emoción, es decirle al enfermo, no vengo como médico que va a atender una enfermedad, vengo como un amigo que quiere ser tu amigo y estar junto a ti, en lo humano, en lo emocional, en lo psicológico, y en lo espiritual. Pero necesito que me abras tu puerta para entrar a tu persona, y hablarnos de tú a tú”, señala el doctor.

“Yo con muchos de mis pacientes me hablo de tú, me gusta hablarle de tú por una razón, porque tú no eres un herido de la cara, porque no eres un infarto del miocardio, la razón es porque tú eres mi amigo que tiene un infarto y que estas asustado, y que estas atribulado, triste. Porque al enfermo se le pone la fe a flor de piel”, agrega.

Por esto, decidió crear su fundación y escribir libros de espiritualidad, publicados por la editorial Buena Prensa. Algunos de ellos son: Paz en la Tormenta, Boleto para Abordar, Levántate y Anda, y Adiós a tu estrés.

El médico cirujano, quien acepta que es una persona muy religiosa y entregada a Dios, dice que ha conocido ateos en muchas partes, pero que siempre ha respetado el modo de pensar y ser de cada persona.

“Yo respeto a los ateos, y he visto ateos en todas partes, en la universidad, en los simposios, en conferencias, en círculos intelectuales, menos en el hospital, porque en el hospital, cuando la persona está enferma, hasta el diablo se vuelve sacristán”, asegura.

Además, asegura que antes de operar, le ruega al creador que lo ilumine: “Tú que sanaste con tus manos divinas, permite que yo pueda curar con mis manos humanas”, finaliza el doctor Jorge. (JOSÉ TORRES | EL HERALDO)