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TERMINADA LA PANDEMIA…¿VOLVEMOS AL CINE?

Ahora que empieza a surgir un cierto ambiente esperanzador en medio de la pandemia del coronavirus -la aplicación de las vacunas y cierta comprensión de la denominada nueva normalidad respecto de la convivencia con el Covid 19- surge la pregunta inevitable respecto de si los espectadores estarán dispuestos a regresar a las salas de cine una vez que comience a estabilizarse la socialización y la vida comunitaria. Tras una encuesta, tres de cada cuatro espectadores dicen que están seguros de que volverán a las salas de cine tras la pandemia, lo que comienza a entregar un importante alivio para la golpeada industria cinematográfica.

Según se constata en un interesante análisis efectuado por Toluna, una compañía especializada en las investigaciones online, el 76% de los encuestados volverá a las salas de cine tras la pandemia. La población contemplada para estos datos abarcó una muestra de 1.052 personas mayores de edad, teniendo como propósito averiguar de manera directa el punto de vista de los consumidores de cine,

El mismo estudio abarca interesantes elementos para tomar en cuanto, por ejemplo, cómo piensan que va a desarrollarse el consumo del cine en un futuro cercano, considerando el papel que juegan las distintas plataformas digitales en el consumo del cine y si el público, volcado a ellas desde el inicio de la pandemia, será o no fiel a salir de sus casas y regresar a la sala de cine, la mayoría de las cuales se encuentran en centros comerciales de alta concurrencia.

Los datos arrojados son más que interesantes y decidores: la gente, en más de un 76 por ciento de los encuestados, está dispuesta a regresar a las salas de cine, por razones que abarcan desde la calidad de la experiencia en una pantalla grande, teniendo en cuenta que el cine está pensado para un formato de grandes dimensiones que incide en la apreciación hasta el tema de la necesidad de socializar, de salir de la casa tras largos períodos de confinamiento y retomar uno de los ritos más queridos: ir a un cine y compartir una experiencia en una sala adecuada para ello.

Desde el inicio de las medidas de cuarentena, restricción y confinamiento exigidos por las autoridades sanitarias en el mundo, la mayor parte de las salas de cine debieron cerrar de manera indefinida según se desarrolla el efecto de la pandemia. Así, los estrenos son prácticamente escasos en cine propiamente tal y una gran cantidad de películas programadas debió mudar su estreno a las plataformas digitales, lideradas por Netflix y Amazon, seguidas por Prime Video, HBO, Movistar+ y Disney+.

En ese escenario, saber que más del 76 por ciento de los espectadores espera retornar al cine es una noticia más que esperanzadora, no solo para la industria sino también para los propietarios de cine y todo el comercio que gira a su alrededor.

En sus razones esgrimen la necesidad de recuperar el espacio natural de este arte -la pantalla grande, la sala de cine-, mejorar la calidad de la exhibición -los efectos sonoros, visuales, las salas 3D y las de alta resolución- y retornar a la necesaria interacción con amigos y conocidos, congregados en torno al cine, lo que amplía el disfrute del espectáculo.

La encuesta revela también que existe un porcentaje menor que considera peligroso el apego de los espectadores a las plataformas, porque se desnaturaliza el producto en sí y se altera la modalidad de la apreciación, sin cortes, sin pausas y sin repeticiones, por ejemplo. Un dato no menor lo constituye el que un 56 por ciento considera que un recién nacido contemplará el cine como parte de sus opciones de ocio habituales dentro de veinte años mientras que el 44 por ciento no lo cree en absoluto, porque piensan que la gente tendrá por mucho tiempo temor al contagio de alguna variante del virus, lo que incidirá en la decisión de asistir o no a una sala de cine en un futuro.

Este cambio de hábito en los consumos de espectáculos -que afecta no solo al cine sino también a los conciertos, el teatro, la ópera, las exhibiciones multimedia y a las expresiones folclóricas, entre otras- va unido a aspectos más concretos como el precio de las entradas del cine, la escasa o deficiente difusión de ciertas películas en determinadas épocas y la persistencia de material estadounidense en la mayoría de los cines establecidos en cadenas y asociados casi siempre a los centros comerciales de alta concurrencia.

La referida encuesta también hinca el diente en el tema de si el público estaría dispuesto, pasada la pandemia, a pagar por un estreno en una plataforma, considerando que los estrenos online tuvieron un auge impresionante. Un 68 por ciento confirma que estaría dispuesto a pagar por el estreno de una película de cine en plataformas digitales, mientras que el 40 por ciento lo hará dependiendo de la película y el resto lo haría sin dudar, aunque tienen absoluta claridad de que la experiencia siempre será más especial en una sala de cine. A un 18 por ciento le gustaría que viniera ya incluido en el precio de la suscripción, mientras que un 13 por ciento dice que no, que de ninguna manera pagaría por ello.

Estaremos atentos para saber de qué manera el retorno a las salas de cine en el mundo marcará una nueva etapa en la siempre zigzagueante historia del espectáculo cinematográfico, amenazado tantas veces con desaparecer y que, no obstante, sigue adelante, tal como sucedió con la aparición y masificación de la TV en su momento o el auge y caída de los Blockbuster en el mundo, con los Betamax, VHS y Blu-ray en un momento determinado, sin referirnos a la descarga ilegal de películas y a otros fenómenos asociados.