CÁPSULAS SARAPERAS

El educador universal Saltillense

En esta ocasión de platico de un Saltillense por adopción, educador por vocación y solidario de corazón, me refiero al Profesor Everardo Martínez Pineda, quien vio la luz por primera vez en Villa Frontera, precisamente en la famosa colonia Occidental.

Everardo es el menor de 5 hermanos, él junto a sus hermanos migraron a esta hermosa ciudad de Saltillo cuando quedaron huérfanos. Ingresando a 4° de primaria en la Escuela Miguel López, concluyó su primaria en el Colegio México, para luego inscribirse en el seminario menor de esta ciudad en 1951, donde cursó sus estudios de secundaria y bachillerato. Después se traslada a Guadalajara donde inicia sus clases en el seminario mayor, donde su hermano Elpidio ya se encontraba. En abril de 1957, cuando a los dos hermanos no les es posible mantenerse por cuestiones económicas en el seminario, Everardo habla con su hermano Elpidio a quien le dijo: “Mira tú tienes mayor vocación que yo para el sacerdocio, sigue en el seminario”. Y fue así que regresa a Saltillo.

Ya de regreso en en 1957, inicia su vida educativa, su vocación impartiendo clases en 4° y 6° de primaria en el ColMex, donde por cierto fue maestro de mi papá.

Durante más de 15 años laboró y formó académicamente a niños y jóvenes Saltillenses en el Colegio México, donde fue maestro de primaria, secundaria y bachillerato, además de director académico y hasta Director General. Cuando contaba con 29 años cumplidos, lo designaron como el primer inspector de educación postprimaria en Coahuila, es decir en 1967, año en el cual también comenzó a dar clases en el Ateneo Fuente, cuando en este institución se impartían clases de secundaria y bachillerato. Pero no sólo eso, ya que además era maestro en la escuela para señoritas que en aquel momento se llamaba “Plancarte”, cuatro años después fue asignado como jefe de la sección de escuelas primarias del Estado de Coahuila.

Cuando la secundaria del Ateneo Fuente se “independiza”, convirtiéndose en la Secundaria Andrés S. Viesca, fue maestro fundador de esta escuela, por supuesto sin dejar de impartir clases en el Ateneo.

Fue merecedor de una beca por parte del Gobierno de Coahuila para cursar la especialidad en Administración Educativa en la Universidad Complutense de Madrid. Cuando regresó del viejo mundo, volvió al pizarrón y gis con el siguiente horario: a las 6:20 de la mañana ya estaba frente a sus alumno de la Viesca, antes de las 11 ingresaba al Ateneo para dar clase, y pasando las tres de la tarde cruzaba el Blvd. Constitución, hoy V. Carranza, para dar clases en el Tec Saltillo y a las 6 de la tarde con 20 minutos impartía clases en la Prepa Nocturna, horario que cumplió por más de dos décadas.

Se casó con la Profra. Dora Alicia Valero el 12 de agosto de 1967, con quien tiene tres hijos: el mayor, mi amigo y abogado Pepe Martínez Valero; Mara, quien es psicológica y Dora, compañera mía en la preparatoria y quien fue la primer funcionaria mexicana en exponer en la corte de la Haya, en los Países Bajos en el idioma neerlandés. Me afirma Pepe que como papá el Profr. Everardo era muy liberal pero estricto. Como maestro, fue de esos maestros atípicos que te despiertan la curiosidad por el saber y el aprender.

El Profr. Everardo Martínez, quien fue profesor y director del Ateneo, y del ColMex, maestro en la Viesca, en el Plancarte, en la Prepa Nocturna, en el Tec Saltillo, en el Instituto Cumbres y fundador de la Escuela Lorenzo Milani, es un apasionado por la educación, pero también por tender la mano a quien lo necesite, sin esperar nada a cambio. Un Saltillense aficionado a la lectura, a la literatura y que escribe poesía. Maestro de las asignaturas de historia, oratoria, literatura, mundo actual, civismo y español, quien comparte conocimiento y amor a la vida todos los días, maestro Saltillense que les asegura a sus alumnos que: “Lo que claramente piensas y sueñas, ardientemente deseas y entusiastamente emprendes, SIEMPRE SUCEDE”.

Esta es parte de la vida de un ser humano excepciones, de un educador universal, nato y profesional, quien definitivamente es un Saltillense como muchos que tenemos y que vale la pena presumir, el Profr. Everardo Martínez Pineda.