CÁPSULAS SARAPERAS

 ¿En dónde jugarán los pobres niños? 

En esta ocasión te platico de algo que me sorprendió y de muy mala manera, lo que encontré en el Archivo Municipal de nuestra hermosa ciudad de Saltillo.

Y es que al estar hojeando documentos históricos, mis ojos no podían creer lo que estaban leyendo; mi corazón empezó a latir cada vez más fuerte de coraje, de indignación y a pesar de ser un texto muy corto, decidí realizar esta Cápsula Sarapera porque en realidad era una injusticia.

Estimada y estimado Saltillense, estoy seguro que me dará la razón de mi molestia, pues en el año de 1886, en esta hermosa ciudad de Saltillo, el secretario de la Presidencia Municipal dictó una ley la cual establecia la prohibición para que los menores de edad jugaran en la calle, prohibiéndoles espacir el ocio en la vía pública. Pero no era todo, también se prohibiá la reunión de niños en la vía pública, sin importar la intención.

No quiero ni imaginar el malestar social que ocasionó esta decisión tan arbitraria, como si en aquel año en aquel pequeño pero hermoso Saltillo, los carros abundaran, como si Karl Friedrich Benz hubiera construido el primer vehículo automotor, -que sí lo hizo en ese año- pero muy lejos de este pedacito del paraíso, allá en Alemanía.

En esta hermosa ciudad de Saltillo, se han prohibido muchas cosas, como los duelos con armas de fuego, la fabriación y venta de cigarros, recibir cartas desde Francia en época de la revolución francesa, también los pilones fueron vetados y hasta en una ocasión, en 1886, que los niños jugaran en la calle.

Ahora sí, como dijo Fer de Maná, ¿en dónde diablos jugarán los pobres niños?

 

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.