Lejano, el cumplimiento de tratados contra los ensayos nucleares: experto de la UNAM

De acuerdo con la ONU, en 50 años se realizaron más de dos mil pruebas en el mundo

Ciudad de México.- En la actualidad, las bombas nucleares más comunes son de 100 kilotones, 10 veces más potentes que las lanzadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en 1945; pero hay armas con una potencia hasta seis mil veces mayor, capaces de destruir más que una ciudad en fracción de segundos, afirma Benjamín Ruiz Loyola, académico de la UNAM.

“Dada la magnitud de las armas actuales, las que estallaron en Hiroshima y Nagasaki serían como una resortera contra una ametralladora”, agrega el académico de la Facultad de Química y quien participó en la Comisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Monitoreo, la Verificación y la Inspección de Armas de Destrucción masiva en Irak, en 2003.

Se ha avanzado mucho en la firma de tratados contra el desarme, pero no se han hecho los esfuerzos suficientes para que las naciones los cumplan.

“Al estallar estas bombas, la temperatura se eleva a miles de grados centígrados: todo lo que está ubicado cerca se calcina, se derrite; los seres humanos, los seres vivos quedan evaporados; las estructuras se fundirían y dispersarían por la explosión. El material radioactivo llegaría a distancias muy grandes, es verdaderamente atemorizante”, destaca el experto universitario.

En ocasión del Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, que se conmemora este 29 de agosto, Ruiz Loyola expone que los países firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear -Estados Unidos, China, Francia, Rusia, Inglaterra-, que deberían estar eliminando estas armas, no lo hacen; aseguran que las reducen, pero en realidad las reacondicionan.

A estas prácticas se han sumado naciones como India, Pakistán y Corea del Norte.

Quien fue integrante del Comité Asesor en Educación y Divulgación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, entre 2016 y 2018, explica que existe también el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, que desde hace 20 años está en espera de entrar en operación, pues se necesita la ratificación de ocho países con capacidad nuclear: China, Egipto, India, Irán, Pakistán, Israel, EU y Corea del Norte.

“Estados Unidos es parte de quienes no lo ratifican y así se reserva la capacidad de reiniciar los ensayos nucleares cuando lo considere necesario. Donald Trump ya amenazó en algún momento con usar armas nucleares; Vladimir Putin anda en las mismas y el cumplimiento es cada vez más complicado. Estamos menos cerca de su cumplimiento de lo que lo estábamos antes”, insistió el experto.

Más de dos mil ensayos en el mundo

La historia de los ensayos nucleares inició el 16 de julio de 1945 en un desierto cercano a Alamogordo, Nuevo México, donde Estados Unidos detonó su primera bomba atómica.

Durante los 50 años que pasaron entre ese fatídico día y la firma del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares, en 1996, se realizaron más de dos mil pruebas nucleares en todo el mundo, de acuerdo con la ONU.

Estas explosiones han sido subterráneas -a más de dos mil 400 metros de profundidad y en túneles horizontales-; submarinas -hasta 600 metros bajo el nivel del mar- y también se han detonado bombas en torres, a bordo de barcos, en globos, lanzadas desde aviones y disparadas por cohetes a más de 300 kilómetros de altitud.

La misma ONU señala que en 1996 se fundó la Comisión Preparatoria para la Organización de la Prohibición Completa de Ensayos Nucleares, conformada por unas 260 personas de los 184 Estados miembros del Tratado, que con apoyos tecnológicos supervisan que no se realicen ensayos nucleares.

Cuentan con el Sistema de Monitorización Internacional, con 337 instalaciones repartidas por el mundo, desde las cuales buscan señales de explosiones nucleares: hay estaciones sísmicas que monitorean las ondas de choque en la tierra; estaciones hidrófonas con las que “escuchan” las ondas sonoras de los océanos, así como estaciones atmosféricas para detectar partículas radioactivas y gases nobles.

Si los datos de las estaciones indican que se ha realizado un ensayo nuclear, un Estado miembro del Tratado podría solicitar que se haga una inspección in-situ para reunir evidencias y evaluar si se ha violado este acuerdo. Sin embargo, esto será posible hasta que entre en vigor dicho Tratado.

Hasta ahora, este tipo de verificaciones sólo se han realizado en Kazajistán, en septiembre de 2008; y en Jordania, en 2014, según la ONU.

 García Robles y el Premio Nobel de la Paz

En México se escribió una página importante en la historia de la lucha contra el desarme nuclear: el 14 de febrero de 1967 se firmó en Tlatelolco el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, impulsado por el excanciller mexicano Alfonso García Robles.

Este documento, conocido también como Tratado de Tlatelolco, fue signado por más de 30 países de la región que se comprometieron a aplicar la energía nuclear en beneficio de la humanidad, promover el desarme nuclear y renunciar a la realización, fomento o autorización del ensayo, uso, fabricación, producción y posesión de armas nucleares.

Debido al impacto positivo que tuvo el Tratado en el mundo, en 1982 se otorgó el Premio Nobel de la Paz a García Robles y el Tratado sirvió de modelo para otras regiones del mundo que establecieron otras zonas libres de este tipo de armas.

La Universidad Nacional también instituyó en 2017 el reconocimiento “Alfonso García Robles” para galardonar a servidores públicos, autoridades e instituciones de Estados Unidos que trabajan a favor de la justicia y el trato humano hacia los migrantes latinoamericanos en esa nación.

Desde su perspectiva, Benjamín Ruiz Loyola puntualiza: “sé que es utópico bloquear la economía de China, Estados Unidos o Rusia, pero por lo menos habría que presionar para cambiar la forma como se toman las decisiones; que se hagan orientadas a la supervivencia de la humanidad y no a la supervivencia del poder político de una nación. Ése es el grave problema: se piensa demasiado localmente, pero el mundo está cada vez más integrado”. (UNAM)