CÁPSULAS SARAPERAS

Querían quitarle a su hijo

En esta ocasión te platico de un hecho que estuvo de boca en boca entre los pobladores de esta hermosa ciudad, cuando aun no era ciudad ni se llamaba Saltillo, sino era dos poblados, el Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala y la Villa de Santiago de Saltillo y fue precisamente en la villa el 12 de febrero del lejano año de 1669, cuando sucedió.

La vecina de la villa, la señora María Maldonado, once años antes había empezado a críar a un niño, que habían dejado en el umbral de su puerta, niño recién nacido a quien le puso por nombre Lorenzo. María se encargo durante ese tiempo a críar y educar al pequeño cual su fuera su hijo, y por supuesto, además de los cuidados le aseguró vestido y techo.

Ese día de febrero el señor Diego Luis Sánchez, hombre avecindado en la villa, le pidió de favor a María que le prestara al menor de edad, para que le ayudara en cuestiones de la labor en la hacienda que era de su propiedad, incluso le dijo que sólo sería un ratito. Pues bien, Diego, no lo devolvió ni en un ratito, ni un rato despúes, motivo por el cual la mujer, doña María, recurrió ante la autoridad donde acusó al mentado Diego de querer esclavizar a su pequeño, de tan sólo once años.

Imaginese estimada y estimado Saltillense, los gritos de desesperación ante la autoridad de la madre, que aunque no era su madre natural. Definitivamente se habia comportado como tal ante la ley del hombre y la de Dios. Imaginese la impotencia que debió de haber sentido y vivido al saber que a su hijo Lorenzo lo querian convertir en esclavo.

Ante la autoridad, suplicó textual: “Ayude, por favor, a esta mujer. He cuidado de él desde que era un nacido recién y fue abandonado en el quicio de mi puerta”.

Durante varias ocasiones estuve investigando en nuestro archivo municipal sobre el desenlace de esta historia tan atroz, pero hasta el día de hoy no he encontrado si se le hizo justicia a Lorenzo y a su madre, deseando que así haya sido.

Esta es la historia en la cual un bribón, pillo, desvergonzado, caradura, desalmadao quiso abusar de una mujer, quien se había comportado como una verdadera madre con el pequeño Lorenzo a quien querían convertir en esclavo, y esto sucedió aquí en esta hermosa ciudad de Saltillo, cuando aún no era ciudad, sino era dos poblados, el Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala y la Villa de Santiago de Saltillo.

 

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.