CÁPSULAS SARAPERAS

Pipo Linares

En esta ocasión te platico de un cantante, de un artista Saltillense por adopación, y es que aunque nació en Concha del Oro, cuando le preguntaban de dónde era, ufano y orgulloso siempre respondió: de Saltillo; y me refiero a Enrique “El Pipo” Linares.

Desde niño mostró sus dotes musicales, cuando participaba en concursos que organizaba la estación de radio XEKS. A la edad de entre 12 y 13 años ya participaba en varios trío musicales, junto con Ernesto Hernández, Ramiro Parra, Luis Alfonos Gamiz, entre otros más. Evidentemente, desde niño no sólo soñó, sino vivió siendo músico.

Entre su adolescencia y entrando a su mayoría de edad, forma el grupo músical “Las siluetas del rock”, conviertiendose al poco tiempo en “Las siluetas del Twist”, agrupación con la cual no sólo subió a escenarios y recibió aplausos, sino que fue en esa época cuando conoció a Maruca Espinoza, quien fuera su novia y después su esposa, con quien procreo 4 hijos, mi amigo Enrique, Héctor, Paolo y Gaby.

Como papá, era muy raza, muy distinto al estereotipo de padre, debido en parte a que su vida era la música, el escenario, logrando hacer un click especial entre padre e hijos. Inlcuso me afirma Enrique, que ni siquiera sabía regañar.

En cierta ocasión el italiano Humberto Fasci, avecindado en Monterrey, escuchó cantar a Pipo Linares, conviertiendose no sólo en su mecenas sino en su promotor artístico. Su música, su voz, su personalidad, conquista al público regiomontano, participando en programas de televisón de la época como el “Clan del martillito” o “Muevanse todos” con Vianei Valdés. Sin embargo, logró vibrar más allá, haciendo que los empresarios de la Ciudad de México voltearan a verlo y escucharlo, firmando al poco tiempo con la disquera Peerles, sí la misma en la que grababa el ídolo de México, Pedro Infante, cambiandole el estilo de balada rock a bolero ranchero, entre las que destacan: Esclavo, El amor en broma, Condición y  Embrujo, la cual se convirtió inmediatamente en un éxito músical, nacional e internacional. Incluso Raúl Velasco nombró al Saltillense Pipo Linares como la revelación músical de 1970.

Entre las canciones que lo hicieron famoso en el noreste de México, están: Italianita, Agradezco tu Mentir, de su autoría junto con Ordoñez y que por cierto forma parte del soundtrack de la película Roma, y aunque se enoje mi amigo Juan Campos, esa canción Rigo se la pirateó a los Saltillenses.

En pleno apogeo del Rock&Roll y cuando Enrique Guzmán estaba en la cima de su estrellato, en una caravana musical realizada en el Cinema Saltillo, aquí en nuestra hermosa ciudad, en medio concierto, el público empezó a gritar “Que cante Pipo, que cante Pipo”, por lo que Guzmán pidió que subiera a cantar el mentado Pipo. El Saltilense comenzó a cantar, recibiendo una ovación del público asistente, por lo que el papá de la Alejandra mejor abandonó el escenario.

El 13 de enero de 1986, el Creador, aprovechando que Pipo estaba en Saltillo visitando a su familia y amigos, le dieron ganas de que le cantara al oido algunas melodias, por lo que decidió llevárselo.

Esta es la historia de un músico, de un artista Saltillense que se convirtió en toda una estrella, pero que en realidad sólo quería cantar, logrando poner el nombre de Saltillo en todo lo alto. Definitivamente Pipo Linares es un Saltillense como muchos que tenemos y que vale la pena presumir.

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.