CÁPSULAS SARAPERAS

 Erika Yadira

En esta ocasión te platico de una historia, no de hace muchos años, ni de la Villa de Santiago del Saltillo o del Pueblo del San Esteban de la Nueva Tlaxcala, esta es una historia actual, una historia que inspira esperanza, amor, motivación, y es la historia de la Saltillense Erika Yadira Becerra Cisneros.

Y esta historia que te platico inicia cuando Erika, quien sólo tenía 13 años, decidió dejar a sus padres y juntarse con un joven quien le llevaba 3. Al año, siendo todavía una niña, se embarazo, viviendo entonces un infierno, pues su pareja, debido al consumo de drogas, no podía mantener un empleo. Ella en diversas ocasiones fue golpeada, varias veces intentó salvar a su ya esposo de las garras de las drogas por medio de centros de rehabilitación. Mientras él pasaba tiempo en los centros, ella recorria las calles, conociendo lo que es no tener un techo donde dormir, ni tener un baño, deje Usted para bañarse, ni siquiera para hacer sus necesidades. Hambre pasó y mucha, durante ese lapso, en ese peregrinar, día a día, pensaba en que no tenía caso vivir, pues era agotador buscar donde y que comer.

Para el año del 2004, su mamá le sugirió empezar a trabajar en la misma empresa en la que ella laboraba, y acordaron que regresaría a casa de sus papás. Erika aceptó, e inicio una vida laboral en la industria automotriz, donde al poco tiempo conoció al amor de su vida, con quien se casó. Sin embargo, nuestra Saltillense sabía que necesitaba hacer algo para ayudarle a aquellas personas que estaban solas, enfrentado algún problema de falta de techo, baño o hasta de comida. Para en el año 2008, al esperar su segundo niño, decide dejar de trabajar y emprender un gran proyecto social, de amor y apoyo a las mujeres.

Inició con bailoterapia, y al terminar estas por las tardes, escuchaba a sus amigas sobre los problemas que tenían. A los pocos días, consiguió quien les diera asesorias psicológicas. En un principio la bailoterapia, la plática entre amigas y las asesorías se dieron en su cochera, pero ya eran tantas y tantas, que tuvo que ingeniarselas para conseguir un local, muy cerca de la casa donde vivia. Asi consiguió ampliar sus servicios para ayudar a las mujeres con diversos problemas, desde problemas familiares, hasta mujeres violadas o golpeadas, haciendo una sinergía con otras amigas y amigos, mostrando la gran capacidad de solidaridad que tenemos los Saltillenses.

Hoy en día Erika Yadira sigue impartiendo cursos de belleza, educación inicial, primaria, secundaria y prepa abierta, barber, uñas de acrilico, colorimetría, corte y confección, inglés y computación, todos estos avalados por la Secretaría de Educación, aaaaah y por si fuera poco, los sábados tiene un comedor donde da alimento a 85 menores de manera gratuita. Se me olvidadan las asesorias gratuitas que ofrece, por medio de un grupo de amigos quienes son abogados.

Actualmente cerca de 2 mil Saltillenses, entre madres, hijas, hijos y esposos, reciben algún curso o colaboración de Erika Yadira, como son los cinco equipo de soccer que van desde niños hasta adultos.

Pero no crea que hoy en día Erika Yadira trabaja sola, pues su hijo mayor, sí el que tuvo cuando sólo tenía 14 años, es ahora psicólogo y ha tomando el mismo camino de su madre, el de ayudar, el de mostrar su amor por el prójimo.

Esta es la historia de una Saltillense contemporanea, de una Saltillense que supo vencer grandes adversidades y ha logrado compartir su amor, siendo ejemplo de solidaridad. Erika Yadira, su familia y su historia son algo que indiscutiblemente vale la pena presumir.