Pruebas sorpresa y vigilancia del uso del cubrebocas: las medidas para frenar brotes COVID entre médicos

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(Xinhua/Francisco Cañedo) (fc) (mm) (da) (dp)

Ciudad de México.- El doctor Guillermo García, director del Hospital 30 del IMSS en Mexicali, lo admite: “En el momento del brote en la clínica estábamos organizados, pero no preparados”. Aunque, acto seguido, matiza: “Como tampoco lo estaba nadie en todo el mundo”.

Guillermo comenzó dirigir la clínica poco después de que, en abril pasado, se convirtiera en una de las primeras del país en sufrir un brote Covid entre su personal médico. El resultado: 19 doctores enfermos, incluyendo a jóvenes pasantes. Ellos fueron de los primeros en integrar una lista que, hasta este martes, sumaba más de 39 mil casos en el país.

Animal Político publicó que tres meses después de aquel episodio, el doctor cuenta que la pandemia sigue jugándoles malas pasadas por lo desconocida que aún es la enfermedad, por lo imprevisible de sus síntomas –“nos han llegado pacientes sin rastro de fiebre ni tos y con dolor abdominal, y resulta que es Covid-, y también porque, a veces, los pacientes ocultan los síntomas por miedo al confinamiento o a la discriminación.

Pero el tiempo y las experiencias, también han dejado lecciones aprendidas con el avance de la pandemia.

Y, sobre todo, cambios, modificaciones. Tanto a nivel de estructura -se segmentó el hospital en área covid y No covid, y se instalaron filtros en los accesos-, como de capacitación del personal. Y estas son, plantea el doctor, dos de las herramientas con las que a diario combaten a la enfermedad, tratando de reducir los riesgos de contagio.

Por ejemplo, una de las principales causas de infección que médicos contaron a Animal Político es la falta de insumos de protección, cubrebocas N95 sobre todo, pero también el mal uso de los mismos por falta de conocimiento o de capacitación.

“Hay una gran cantidad de lineamientos y de manuales publicados. Pero, en la práctica, no alcanza el tiempo para enseñar a todo el personal cómo ponerse el material y quitárselo. Y esto es un problema muy grande porque la contaminación es muy fácil”, dijo en el reportaje el doctor Graciano López, del Hospital General del IMSS en Tijuana.

Sobre este punto, Guillermo García explica que, en el caso de la clínica de Mexicali, tras el brote Covid designaron a una serie de “monitores” para evitar los contagios por mal uso de los equipos de protección.

Los monitores son personal especializado cuya tarea principal es supervisar cómo los doctores que están en el área Covid se ponen y, sobre todo, se quitan la ropa de protección: “desde el cubrebocas hasta la última bota”.

Otras de las medidas con las que buscan poner cerco al virus, añade el doctor, ha sido incrementar los muestreos que hace la Unidad de Vigilancia Epidemiológica para identificar entre el personal médico a posibles casos sospechosos y mandarlos de inmediato a cuarentena.

“Tenemos la indicación de muestrear al 100% de los integrantes del personal de Salud que presente síntomas. Y, además, no esperamos el resultado de la muestra: si es sospechoso, se manda a confinamiento domiciliario. Y si presenta síntomas severos, se hospitaliza”.

Como resultado, el Hospital General de Mexicali tiene, a la fecha de esta nota, a 100 doctores y personal sanitario en aislamiento, aunque solo diez son casos positivos confirmados.

“Los resultados del resto están todavía en espera, pero se enviaron a confinamiento como una medida preventiva para evitar brotes”, dice Guillermo García.

Revisiones constantes y pruebas Covid ‘sorpresa’

El infectólogo Rodrigo Ville asegura que tener un buen sistema de vigilancia epidemiológica en los hospitales es, de hecho, tanto o más importante para evitar contagios entre el personal médico como tener insumos de protección suficientes y de calidad, y la capacitación continua para utilizarlos.

En entrevista, el doctor destaca varios casos de hospitales donde los programas de vigilancia epidemiológica son “muy robustos”, como el del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición ‘Salvador Zubirán’, o el hospital temporal Covid que se instaló en el centro Citibanamex, donde labora.

En el centro Citibanamex, Ville explica que, entre los protocolos que debe cumplir todo el personal, está pasar primero por un filtro donde se les revisa la temperatura y la oxigenación de la sangre, y se les pregunta si tuvieron síntomas en días pasados, por leves que fueran.

En caso afirmativo, se marchan de inmediato a cuarentena durante 14 días. En caso negativo, pasan a un área especialmente acondicionada para cambiarse de ropa y calzado. Una vez en el interior del inmueble deben caminar a través de las indicaciones dibujadas en el suelo para no mezclarse con el personal que va saliendo de su turno.

A las horas de comida, antes de pasar al comedor general, se les hace una nueva revisión de temperatura y oxigenación, y vuelven a responder si sienten síntomas o no.

Y, aunque no presenten síntomas, a todo el personal médico del centro también se les aplica de manera aleatoria pruebas Covid ‘sorpresa’, para descartar posibles casos asintomáticos.

“Tenemos unas normas muy estrictas para evitar brotes”, asegura Rodrigo Ville.

El problema, matiza el infectólogo, es que, por falta de recursos, infraestructura, y también de personal cualificado, no todos los hospitales tienen la capacidad del INER, el Salvador Zubirán, y del centro Citibanamex. Ni cuentan con los sistemas de vigilancia epidemiológica, ni con los epidemiólogos que requiere la lucha contra una pandemia mundial.

“Por ejemplo, hay hospitales que no mandan a su casa a doctores que tienen síntomas, simplemente porque no tienen personal suficiente”, plantea Ville.

Otro problema es la falta de disponibilidad de pruebas para todo el personal de salud. “Eso es algo prioritario”, subraya.

“Se debería dar prioridad a los trabajadores de la salud para acceder a estas pruebas. Porque si yo me presento a trabajar con síntomas, o estoy asintomático sin saberlo, y no me hago pruebas regularmente, puedo estar contagiando al resto de mis compañeros”.

Y es entonces, concluye el doctor, “cuando se producen los brotes y cuando se puede llegar a la terrible situación de que un hospital tenga que cerrar el área Covid porque ya no tiene más médicos disponibles”.

“La reconversión hospitalaria protege a los médicos, pero…”

Uri Torruco, también infectólogo, destaca que en esta pandemia las autoridades de Salud han tenido aciertos, como la reconversión hospitalaria para separar los médicos y pacientes Covid del resto No Covid.

“La reconversión te protege de contraer Covid”, asegura el doctor.

Pero, el problema es que, a pesar de todos los manuales y lineamientos que el Gobierno Federal ha publicado desde febrero, cuando se registró el primer caso de contagio confirmado, la falta de capacidad “de un sistema de salud muy deteriorado”, la improvisación de los directivos de algunos hospitales, aunado a los descuidos y errores de los propios médicos, van a seguir poniendo en riesgo al gremio.

“El doctor que está en el área Covid es como el que está en la guerra, en las trincheras. Está todo el rato alerta y protegido con un casco, un chaleco, un arma. Pero el que no está en esa área, muchas veces se le olvida que está en la guerra y se descuida, y es cuando también llegan los contagios”.

“Y esto -concluye Torruco-, tiene que ver con que nosotros, como trabajadores de la salud, muchas veces tampoco hacemos bien las cosas”.

Las palabras del infectólogo encuentran eco en los datos oficiales de la Secretaría de Salud: hasta este martes 23 de junio suman en el país 39 mil 032 casos confirmados; 6 mil 644 más que hace una semana, un alza del 20%, y 18 mil 815 casos más que a inicios de junio, un alza del 93%. (ANIMAL POLÍTICO)