Los cambios en la conducta nos preparan para enfrentar las emergencias

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(Xinhua/Sunny Quintero) (rt) (ce)

Los temblores nos ponen ansiosos, pero es una ansiedad que nos activa para usar nuestro aprendizaje

Ciudad de México.- Conforme avanza la pandemia, y con ella el acatamiento de ciertas medidas de seguridad, hemos notado situaciones ajenas a nuestra cotidianidad que ni siquiera imaginamos vivirlas. La incertidumbre que provoca este cambio repentino nos somete a tensiones que muchas veces derivan en trastornos emocionales temporales o permanentes.

De acuerdo con Juan José Sánchez Sosa, profesor emérito de la Facultad de Psicología de la UNAM, el estrés es una reacción normal que, dependiendo de nuestra historia personal, se manifiesta a través de muchos comportamientos.

UNAM Global publicó que el sismo de la mañana de este martes en plena contingencia es un claro ejemplo de ello. “Los temblores normalmente nos ponen ansiosos, pero es una ansiedad que nos activa para echar mano del aprendizaje que tenemos. Lo que estamos viendo es una situación normal que en un futuro va a regresar. Ese ya pasó, pero el de la pandemia permanece”.

Para el especialista en medicina conductual, los antecedentes individuales y familiares de cada persona son necesarios para explicar el nivel de éxito que pueda tener el afrontar las demandas de la pandemia, el susto del temblor, o el experimentar las dos cosas al mismo tiempo. De ahí la necesidad de que la población en general tenga acceso a educación o información que le oriente a saber qué está sintiendo, a qué debe poner más atención y cuánto tiempo es normal sentir eso.

Lo que se busca, dijo, es un equilibrio emocional que nos permita hacerle frente a la situación, avanzar no sólo hacia la promoción de la salud mental, sino hacia su atención, sobre todo para aquellas personas con antecedentes de desequilibrio emocional.

“Yo la veo como una curva normal, donde en un extremo tenemos poquita gente que reacciona muy bien, que se adapta muy rápido, que toma medidas muy rápido, y en el otro extremo tenemos gente que tiene una sobrerreacción enorme, que sufre mucho, que empieza a tener problemas que no había tenido, somatiza. La gran mayoría de la gente está entre estos dos extremos, en la zona de normalidad”.

En entrevista con Deyanira Morán, conductora de Prisma RU de Radio UNAM, el académico universitario recordó lo sucedido con otras enfermedades de alarmas sociales, que fueron tomando niveles de normalidad en el momento en que la gente comenzó a hacer cosas que antes no hacía y dejó de hacer cosas que antes hacía.

Esos cambios de comportamiento -que incluyen alteraciones en las creencias y en cómo regulamos nuestras emociones- son, según Sánchez Sosa, las cosas que a mediano y largo plazo nos preparan para hacerle frente a las emergencias y con los cuales podemos restaurar, en la medida de lo posible, el bienestar que normalmente estamos buscando.

“Yo espero que haya la oportunidad que los colegas que han estado colaborando en esto, muy pronto analicen los datos del impacto que tuvo la ayuda -que ha realizado la UNAM-, porque eso nos va a enseñar mucho para saber qué esperar en un futuro si una cosa similar nos vuelve a pasar”. (UNAM GLOBAL)