VOLAR A CIEGAS

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La BBC de Londres transmitió una de las grabaciones más impactantes registradas en la historia de la aviación, ocurrió en octubre del año 2008

Jim O´Neill, piloto de 65 años de edad y 18 años de experiencia en vuelo, a los 40 minutos del viaje entre Glasgow y Essex en Inglaterra, sobre su aeronave Cessna, sufrió un derrame cerebral parcial que le hizo perder completamente su capacidad visual cuando se encontraba a 5 mil 500 pies de altura.

Él mismo relataría que primero no pudo ver los números en su tablero, pero a los pocos minutos la ceguera era total. Literalmente se encontraba volando a ciegas, cuando lanzó una llamada de MayDay pidiendo auxilio.

A bordo de un avión de la Fuerza Aérea del Reino Unido salió de emergencia el teniente coronel Paul Gerrard, dispuesto a escoltarlo.

O´Neill le decía por la radio que no podía ver nada, mientras el teniente Gerrard lo tranquilizaba: “no hay problema, lo importante es que pueda oírme”. Tras su octavo intento de aterrizaje logró llegar a salvo a la pista y descender el avión. Las últimas frases de la grabación expresan:

-Lo siento señor no puedo ver nada. –No te preocupes, la pista está justo ahí, exclamaba Gerrard. –Ahora lo tengo. Exclamó O’Neill cuando su aeronave Cessna tocó la pista. –Gracias por guiarme señor.

Liderar es un ejercicio de pasión, de energía y de visión, pero conducir a ciegas es peligroso, y sin tener apoyo sobre lo que no podemos ver, es insensato. O´Neill lo logró gracias a la guía que le daba un experimentado piloto en condiciones similares. Gerrard no estaba desde tierra, también estaba en aire conociendo los vientos y la altura exacta que tenía la pequeña aeronave de O´neill.

En la ciencia y la técnica están los saberes de otros aciertos y también de otros errores. Ver sobre hombros de gigantes refleja la humildad y también la astucia por aprovechar lo que otros han vivido. El tiempo es el mejor de los maestros, pero siempre mata a todos sus alumnos. Depender de nuestra experiencia propia es un lujo para el que no tenemos tiempo, es ingenuo quien desaprovecha la experiencia de otros para prever su error.

El mundo ha coincidido en el peligro de un liderazgo intuitivo, se ha criticado a Trump, a Bolsonaro y también a AMLO, se les ha acusado, a veces con razón y otras veces sin ella, por desestimar la técnica y sobreestimar la intuición. Son las formas las que expresan una desestimación por el mundo de los datos que parecen clamar por atención.

Menospreciar el conocimiento es negar la propia humanidad, justificar ese menosprecio a cambio de la virtud es alejarnos de la certeza innecesariamente. Los problemas se pueden y deben combatir desde la ciencia, de otra forma es solo un quijote contra molinos. Aprovechemos el conocimiento para combatir los malestares del país. El conocimiento de otros nos da herramientas para ver, instrumentos para ver cuando nuestros propios ojos no lo permiten.

Yo soy Héctor Gil Müller y estoy a tus órdenes.