A LA BÁSCULA

0
94

La guerra que viene

Aunque todavía falta un año para la elección intermedia federal, que por primera ocasión será concurrente con los procesos electorales locales en varios estados del país, una serie de hechos y circunstancias han comenzado a calentar el ambiente para un proceso que formalmente iniciará el próximo mes de septiembre, pero que distintos actores han puesto ya sobre la mesa.

Dicen los especialistas en la materia, que la elección de 2021 –en la que de acuerdo a las reformas electorales los diputados federales tienen la opción de buscar reelegirse-, será la más grande de la historia de nuestro país, porque dada la concurrencia, además de la renovación de la Cámara de Diputados a nivel federal en la que se juegan 500 escaños, en 32 de las entidades se renovarán también congresos locales y alcaldías según sea el caso, y en 15 de ellas se renovará la gubernatura. En total estarán en disputa 21 mil 368 puestos de elección popular.

No en todos los estados los electores podrán sufragar por los mismos cargos, mire, en Durango, Aguascalientes e Hidalgo, los electores votarán, además de por los federales, por los diputados locales. En otros como Coahuila, Quintana Roo y Tamaulipas, renovarán alcaldías. En otros más como Estado de México, Puebla, Veracruz, Guanajuato, Jalisco, Yucatán, Tabasco, Chiapas, Morelos, Oaxaca y la Ciudad de México, se votará por alcaldías y diputados locales.

Pero, los estados donde se llevará mayor peso, es en los que los ciudadanos votarán por diputados federales, gubernatura, diputados locales y presidentes municipales, y estos son precisamente Nuevo León, Chihuahua, San Luis Potosí, Querétaro, Sonora, Sinaloa, Zacatecas, Guerrero, Michoacán, Colima, Campeche, Baja California Sur, Nayarit, Tlaxcala y Baja California –en este último, salvo que reactiven la ‘Ley Bonilla’-.

Evidentemente en cada uno de los estados donde habrá elecciones concurrentes con la federal, tendrá su propia dosis de interés, pero el eje alrededor del cual van a girar todas las demás es la de diputados federales, porque de ella dependen que el partido en el poder conserve la mayoría en la cámara baja, o bien que lo pudiera perder.

Desde Carlos Salinas de Gortari, ningún presidente ha logrado que su partido gane la elección intermedia y por tanto ninguno de los presidentes que le sucedieron tuvieron mayoría en el Congreso en la segunda parte de su mandato. En su primer tramo Ernesto Zedillo arrancó con un legislativo favorable, pero al perder la intermedia perdió también la mayoría en el Congreso en 1997, y nadie más la había vuelto a tener hasta 2018 en que Andrés Manuel López Obrador ganó la elección presidencial.

Un Congreso favorable como el que ha tenido hasta ahora en su gobierno, ha permitido al morenista que las iniciativas que presenta o encarga al legislativo de su partido, entren como cuchillo en mantequilla sin mayor problema. Perder esa mayoría le complicaría sobremanera su accionar, porque encontraría un enorme contrapeso con una oposición con la que ha estado confrontado todo el tiempo, y con la que sería sumamente complicado lograr consensos que permitieran que sus iniciativas siguieran caminando como hasta ahora.

Po ello la pugna es intensa ya desde ahora. La guerra ha comenzado y en esto de la política la mayoría de las veces ésta suele ser sucia, por lo que, como ciudadanos y espectadores en la arena electoral, debemos estar preparados para ver lo que podamos imaginar y muchísimo más.

Aunque las encuestas –dicen los que saben de esto- son fotografías del momento, y muchas cosas pueden pasar de aquí a junio de 2021, ya empiezan a circular. Algunas de ellas colocan en la mayor parte de las entidades donde habrá elección para gobernador, con una ventaja de los candidatos morenistas, pero también habrá que considerar los movimientos que se han estado empezando a generar, en contra del Gobierno Federal, y que han venido creciendo.

Decía un ex gobernador coahuilense que las elecciones se ganan un año antes, pero creo que muchas cosas en el mundo entero y entre ellos en nuestro país, han cambiado radicalmente y la política es una de ellas. Hoy nada puede asegurar nadie cuando falta al mismo tiempo, tanto y tan poco tiempo para una elección.

Lo que sí es que debemos prepararnos para todo lo que viene, que será una auténtica guerra. La del 2021 no solamente será según la califican los especialistas, la más grande de la historia de nuestro país por el número de puestos que estarán en disputa dada la concurrencia de elecciones locales con la federal, sino que podría ser, y ahora sí que literalmente, ‘la madre de todas las batallas.

Ya lo veremos.

 

laotraplana@gmail.com

@JulianParraIba