CAPITALES

Acelerar el acceso a la energía sostenible, prioridad en la transición energética

Asegurar el acceso a la energía es necesario para todo ser humano. Según lo establecido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, ya sea por empleo, seguridad, cambio climático, producción de alimentos o aumento de ingresos, el acceso a la energía para todos es esencial. Los mil millones de personas sin acceso a electricidad confiable y moderna y los 3 mil millones de personas que carecen de acceso a formas de alimentarse de manera adecuada, necesitan la energía para superar la pobreza, incorporarse a la economía moderna y alcanzar mejores niveles de vida. Permitir el acceso a energía limpia también es un imperativo climático. Si todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cumplen con los objetivos del Acuerdo de París pero aquellos que no pertenecen a la OCDE para 2030 no cumplen dichos objetivos, el calentamiento global seguramente superará los 2 grados centígrados. Es por esto que acelerar el acceso a la energía sostenible en los países en desarrollo es fundamental para la transición energética. El ritmo de la transición energética se está acelerando más allá de lo que muchos analistas y observadores de la industria han pronosticado o incluso reconocen, y las suposiciones pasadas pueden no ser válidas cuando se trata de proyectar el futuro energético. Sin embargo, el mundo no está en camino de cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Aunque ahora hay claridad sobre algunos aspectos de la transición, aún quedan importantes cuestiones por resolver, por tanto, existe una necesidad imperativa para difundir el acceso a la energía. Aún y cuando están disponibles las tecnologías para llevar energía libre de carbono a quienes se encuentran en la base de la pirámide, es necesario que los responsables de formular políticas, los líderes empresariales y los inversionistas aborden cuestiones clave para permitir que estas soluciones prosperen. Dentro de estas soluciones se debe de considerar que los gobiernos y las empresas de servicios públicos adopten procesos de planeación para reconocer el papel central de las soluciones de energía distribuida. Los gobiernos deben permitir, y las empresas de servicios públicos deben esforzarse, por la sostenibilidad financiera del sector de servicios públicos. En este sentido, los entornos regulatorios nacionales deben fomentar soluciones, como el dinero móvil y la energía distribuida, entre otras soluciones. El financiamiento concesional, el cual se ofrece e los miembros más vulnerables del Banco Interamericano de Desarrollo, y el capital fiduciario, deben asociarse para gestionar el riesgo jurisdiccional y cambiario para permitir mayores flujos de capital. También se debe continuar implementando soluciones financieras combinadas, mediante las cuales el financiamiento para el desarrollo, la filantropía y las finanzas comerciales asumen el nivel de riesgo/ rendimiento que corresponde a su capacidad de absorber pérdidas potenciales para un nivel de impacto determinado.

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