“El Cementerio”, el lugar dónde sepultaron por años el trámite de 25 mil escrituras

Alrededor de 25 mil escrituras se encontraban olvidadas en una bodega del Registro Público de Coahuila, en donde permanecieron por alrededor de 4 años, desde diciembre de 2014, pues su trámite se había ‘atorado’.

Diferentes notarios expresaban su inconformidad a lo largo de estos cuatro años sin ser escuchados, pues nadie reconocía que existía este rezago en el Registro Público. A la bodega donde se encontraba este archivo los trabajadores la bautizaron como ‘el cementerio´, porque ahí estaban sepultados todos los trámites rezagados.

Ésta fue una de las irregularidades -entre otras tantas- que se encontraron al interior del Registro Público y que actualmente -gracias a la implementación de un nuevo sistema- se han tramitado en dos meses 18 mil escrituras de las casi 25 mil pendientes.

“Llegamos a tener más o menos 25 mil documentos atorados, una bodega llena de escrituras, no sacaban escrituras, la primera orden del gobernador fue ‘¡saquen todo eso, hagan el trámite!’… tenían atorados cuatro años”, reveló en entrevista con EL HERALDO Sergio Mier Campos, director del Instituto Registral y Catastral de Coahuila.

Los trámites de éstas miles de escrituras se detuvieron por la burocracia interna o incluso por la operación de ‘coyotes’ al interior de las propias oficinas del Registro Público.

Cuando el gobernador Miguel Riquelme pidió poner orden al interior de esta dependencia, ante las constantes quejas de los notarios coahuilenses, se detectaron diversas anomalías.

Además de este caso, se detectó a trabajadores que aceleraban algunos procesos a familiares, amigos o conocidos, y hacían el trabajo de hasta seis meses ¡en un solo día!, o incluso, había quienes vendían certificados de inexistencia de gravamen por horas o días, es decir, daban a una propiedad el estatus ‘libre de gravamen’ pero solamente por un tiempo, el suficiente para que quien estaba interesado en esta práctica pudiera realizar algún trámite, luego desaparecía.

Las personas que incurrieron en este tipo de prácticas fueron despedidas y otras más salieron por propia decisión al darse cuenta que este tipo de actos no podrían hacerse más.

“Hubo gente que se fue sola, hubo gente que tuvimos que despedir, pero con el sistema la gente que no quiera (ajustarse) se va a tener que ir sola”, dijo el titular de la dependencia.

La modernización del Registro Público de Coahuila incluyó meter en cintura a los trabajadores, a quienes ahora se les solicita su Firma Electrónica (FIEL), con la que ingresan a su equipo de cómputo, en donde queda registrado cada movimiento que hacen, cada búsqueda que realizan o cada documento que emiten, así, en caso de presentarse alguna queja o irregularidad, simplemente se busca en la base de datos el historial de cada trabajador.

“Tuvimos muchos problemas y quejas de que había actos de corrupción, pero se fue bajando, con esto (el nuevo sistema) se va a eliminar, porque ya la gente no lo querrá hacer porque van a ver que todos los movimientos quedarán registrados”, señaló Sergio Mier.

“Ahora todos los empleados que trabajan en el Registro Público van a tener que firmar con su FIEL, ahora llegas a tu oficina, metes tu FIEL y así sabremos qué andas haciendo, si haces una tontería allí se va a quedar registrado”, agregó. (JOSÉ TORRES)