Llegaron a Coahuila en 1700; hoy luchan por ser reconocidos y rescatar su cultura

 La etnia-nación lipán apache o Ndé se ha esparcido en territorio coahuilense y chihuahuense, y, aunque son pocos sus integrantes –en comparación con los de hace siglos- luchan por rescatar su cultura y lengua, y ser reconocidos por sus aportes la historia de México

“Tsa’ Nagáái bikeh gozho léé” (Camina, embellece en armonía y en buenos deseos) reza el viejo proverbio Nde o lipán-apache, una etnia-nación establecida desde 1700 en Coahuila, a donde llegaron de Texas debido a la migración del bisonte, pues eran cazadores de esta especie.

Pero también fue la guerra contra los comanches (una tribu texana) y las epidemias de viruela, factores que propiciaron que los lipanes arribaran a nuestro estado. El municipio de Ocampo fue de los primeros territorios de Coahuila que ocuparon.

Según sus creencias, los Ndé vienen del centro de la tierra, de un lugar subterráneo al Blue Lake o ‘Lago azul’, ubicado en la Sierra de la Sangre de Cristo, entre Colorado y Nuevo México. De allí emergieron y fueron recibidos por Isdzaa Naadlééhi (La Mujer Cambiante) y los hijos guerreros de ella.

También aseguran que vienen de otros mundos, antes de emerger a este, y que llegaron en una gran concha de abulón a este continente.

Actualmente, los Nde se encuentran dispersos, aunque hay una fuerte presencia en el noreste de Chihuahua y en algunos municipios de Coahuila, como Saltillo y Arteaga. No son una tribu, porque no viven en un mismo sitio, sino que se han mezclado y culturizado con quienes no forman parte de su etnia-nación, por ejemplo, en la Sierra de Arteaga viven en algunos poblados establecidos, como Los Lirios.

Los Nde han formado parte de la historia de Coahuila y de México desde hace más de 300 años, sin embargo, ni siquiera se mencionan en los libros de texto o la historia oficial, a pesar de que enfrentaron cruentas batallas contra los Comanches y el Ejército Estadunidense, en las invasiones que hacían a nuestro país, como la batalla de El Remolino.

Y justo eso es lo que ahora, en lo que denominan su resurgimiento, buscan los Nde, ser reconocidos como parte de la historia, de la cultura y de las lenguas indígenas mexicanas.

“No se tiene un conocimiento, sobre todo, basado en el centralismo del Estado Mexicano que desconoce sobre las etnias o naciones de norte, hay mucha ignorancia al respecto sobre nuestra cultura”, señaló en entrevista con EL HERALDO, Iván Alexander de León, uno de los últimos lipanes-apaches de Coahuila y convertido ya en un vocero de esta etnia.

“Pedimos que nos incluyan en sus actividades culturales, en la promoción de la lengua, en el catálogo de las lenguas indígenas del norte… pedimos el rescate de la cultura y la lengua”, agregó.

La lengua lipán-apache es una lengua en peligro de extinción, aunque en este resurgimiento se trabaja en recuperarla y no dejarla morir. Luego de los años 1900 por las guerras de exterminio contra varias tribus se fue perdiendo, incluso al interior de las familias, pues tuvieron que adaptarse a la cultura mexicana de entonces.

Éstas guerras de exterminio son otra parte de la historia en las que no se les menciona, como cuando Coahuila pertenecía a Nuevo León, y el entonces gobernador Santiago Vidaurri Valdez y Borrego, se encargó de encabezar una persecución en contra de comanches y apaches, incluidos los Nde, a quienes trató de establecer en Zaragoza, Coahuila, para evitar que recorrieran otras partes del estado, aunque sin éxito. En estas persecuciones muchos Nde perdieron la vida.

Sin embargo, pese a todos los intentos de exterminarlos, los Nde se han mantenido a flote, quizá en la misma concha de abulón que los trajo a este mundo, o protegidos por Ussen (El Creador).

Los Nde siguen siendo guerreros, como lo fueron hace años protegiéndose de los comanches y de soldados estadunidenses.

“Somos guerreros, siempre lo hemos sido, peleamos contra otras naciones como los comanches, en sí seguimos siendo guerreros, pero ahora protegemos nuestra identidad, cultura, tradiciones, cantos, la naturaleza y el agua”, señala Iván Alexander.

El cuidado de la naturaleza es una parte esencial para la etnia-nación de los lipanes-apaches, pues –como señala Iván Alexander- pertenecen a Ni’güdzaan (la madre tierra)- y la tienen que proteger porque de ella viven.

“Se debe crear una cultura de no envenenar a la tierra, de no tirar basura, es una cultura que no existe, y me gustaría que la gente pudiera entender que ellos comen de esto, que viven de la tierra y la están envenenando”, asegura.

Los lipanes-apaches han sido quizá una de las etnias que más se han adaptado a los cambios en las épocas que han vivido.

Ahora se manejan por medio de redes sociales, en donde se convocan a reuniones que celebran al menos una vez al año.

“Nos juntamos y decidimos el futuro de personas como Nde, como lipanes y de proyectos que tenemos en mente, en Coahuila estamos buscando ubicar a los descendientes y después trabajar para poder culturizar la promoción de la lengua, ceremonias, rituales y cantos”, indica el lipán saltillense.

El Nde, que por algún tiempo trabajó en el Museo del Desierto, recordó que esta institución reconoció a la etnia-nación al ponerle su nombre a un dinosaurio que habitó hace 83 millones de años en América del Norte y cuyos restos fueron localizados en Ocampo, Coahuila, el Acantholipan gonzalezi (Acantholipan que quiere decir: Espina de la tribu Lépai Ndé).

Ahora busca que se reconozca a su etnia, su cultura, su lengua y sobre todo, los aportes a la historia mexicana que han hecho a lo largo de más de 300 años. (JOSÉ TORRES)