PLAZA CÍVICA

Altruismo recíproco en el Poder Judicial

Después de un año de gobierno, López Obrador pide un año más para que su “Cuarta Transformación” sea irreversible: “Estoy seguro de que cuando cumplamos dos años de gobierno, los conservadores ya no podrán revertir los cambios”. Lo anterior preocupa porque la democracia-liberal es por naturaleza flexible, permitiendo cambios de opinión, renovación de liderazgos, mudanza de políticas. Y preocupa también porque parece que efectivamente se está haciendo un esfuerzo para que esos cambios sean irreversibles al colocar a delfines en puestos claves del Poder Judicial.

Primero, el contexto. Tenemos un presidente que no pronuncia la palabra “ley”, con un discurso altamente polarizador, con políticas que concentran el poder en su persona, con una historia de señalamientos en contra de la SCJN, y con coqueteos a políticas que solo llevarían a la cooptación del Poder Judicial (baja de salarios, recortes presupuestales, introducción de cuotas de género, rotación de plazas y ampliación de la Corte). Efectivamente nominó para la SCJN a un perfil profesional en la persona del ministro Juan Luis González Alcántara, para posteriormente nominar a una jurista que es esposa de un contratista de este gobierno, la ministra Jazmín Esquivel Mossa. Asimismo, personas con perfiles técnicos solventes pero que fueron militantes de Morena, que ocuparon puestos políticos bajo las siglas de Morena y que son sumamente cercanas a AMLO han formado parte de esas ternas: Loretta Ortiz Ahlf y Celia Maya García.

Y no se dan por vencidos, ni lo harán. En días recientes se nombró a Eva Verónica de Gyves Zárate, Loretta Ortiz Ahlf y Bernardo Bátiz Vázquez como consejeros del Consejo de la Judicatura Federal (CJF). La primera consejera tiene méritos propios, pero nuevamente, Ortiz Ahlf y Bátiz Vázquez despiertan justificadas suspicacias y preocupaciones por sus militancias en Morena y su estrecha cercanía con el presidente. Sin duda, ambos son gente preparada y honesta, pero también son gente de López Obrador y su llegada a puestos clave dentro del Poder Judicial rompe la regla no escrita de no nombrar a ex militantes de partidos políticos con trayectoria política. Las palabras de toma de protesta de Bátiz Vázquez desnudan las sospechas: el Poder Judicial debe de cumplir “el mandato que el pueblo dio en el triunfo electoral del 2018”; mencionó que debe de existir “plenitud” entre las políticas del presidente y el Poder Judicial; comentó que ”para que no haya diferencias entre unos poderes y los otros, que todos, los tres poderes federales y todos los de los estados nos integremos al cambio que es un clamor mundial y que va a darse, porque el pueblo lo apoya y porque es necesario” (Proceso, https://www.proceso.com.mx/609234/tenemos-que-actuar-con-autonomia-bernardo-batiz-al-integrarse-al-cjf). Y aquí no termina.

Después del caos que significó el nombramiento de Rosario Piedra Ibarra al frente de la CNDH, se refinaron las apariencias. Para llenar la vacante que dejó Eduardo Medina Mora -que cabe destacar, nunca se aclaró la “causa grave” de su renuncia y ya se le dio carpetazo a su caso- AMLO envío una terna con un relleno, un señuelo y una elegida: el relleno fue Diana Álvarez Maury, funcionaria de SEGOB; el señuelo fue la respetada jurista Ana Laura Magaloni, y la elegida desde un principio fue otra funcionaria del gobierno federal y ahora ministra de la SCJN, Ana Margarita Ríos-Farjat. Las diferencias no pudieron ser mayores: mientras Magaloni guardaba una sana distancia del Senado, Ríos-Farjat cabildeaba su nombramiento; mientras Magaloni hablaba de la necesidad de un “árbitro imparcial”, Ríos-Farjat decía: “vamos a sumarnos a lo que se está llevando a cabo ahorita” (Excélsior, https://www.excelsior.com.mx/nacional/rios-farjat-nueva-ministra-de-la-corte/1351683).

El politólogo Francis Fukuyama argumenta que el patronazgo tiene sus raíces en el “altruismo recíproco”: el patrón reparte favores, y aquellos que los reciben inevitablemente sienten la necesidad de responderle favorablemente. La cercanía de los perfiles que ha nominado AMLO para diversos puestos en el Poder Judicial harán aún más difícil evitar ese altruismo recíproco, justo en una presidencia que tiende a concentrar y acaparar poder en perjuicio de la construcción institucional que tanta falta nos hace.

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