AVISO DE CURVA

Los caballos del PRI de Coahuila

 Pese a que la participación de la militancia en la reciente elección interna del PRI de Coahuila no fue lo nutrida que se esperaba, con 230 mil simpatizantes que eligieron a Rodrigo Fuentes como su dirigente, quedó demostrado una vez más que en la entidad no hay partido de oposición que le dispute al PRI el tamaño y la capacidad de movilización de la estructura.

Al menos en Coahuila, la estructura, lo sabemos a la perfección, lo es todo (o casi todo) para ganar una elección. El resto lo hace el candidato.

Pero, rumbo a la elección para renovar la gubernatura de 2023, quienes le entienden a eso de la política aseguran que la diferencia estará en el “casi”, es decir, en el perfil y liderazgo de los candidatos. Aseguran que la estructura, incluso la del PRI, se moverá hacia aquel proyecto que garantice, primero el triunfo, y luego que impulse una estrategia viable y efectiva para que Coahuila recupere el resplandor económico del que gozaba hace dos décadas.

De ahí que, más allá del tamaño de la militancia y la capacidad de movilizar la estructura de los partidos con registro en Coahuila, lo que vale la pena es ir observando los movimientos de aquellos que denominaremos caballos; a saber, los perfiles y activos destacados con los que cuenta cada organismo político, con la capacidad, el carisma y el liderazgo para aglutinar estructuras, militantes, organizaciones y dirigentes políticos rumbo a los procesos electorales intermedios, previos a la “grande” de 2023 en donde se renovará la gubernatura.

Hablemos pues de los caballos del PRI. No cabe duda que Manolo Jiménez, el alcalde de Saltillo, lleva, por mucho, la delantera. Hasta el momento, los activos que posicionan al joven político a la cabeza de las preferencias de su partido, son la imagen de dirigente triunfador y los resultados que, principalmente en materia de seguridad y desarrollo económico, ha ofrecido a los saltillenses.

Las incógnitas que Manolo Jiménez tendrá que resolver conforme se acercan las fechas definitivas, tienen que ver, primero, con darse a conocer en el resto de los municipios del estado; segundo, obtener el visto bueno de la estructura priísta que, digámoslo con todas sus letras, todavía marcha al ritmo que le marcan, por una parte, el titular del Ejecutivo estatal y, por la otra, los hermanos Moreira; tercera, mantener el crecimiento económico y los índices de seguridad que en la actualidad presume la capital coahuilense; y, por último, asegurarse una posición de relevancia política una vez que concluya su periodo en la alcaldía, empresa de suyo complicada, ya que si aspira a obtener, por ejemplo, una diputación federal en 2021, tendría que dejar su cargo actual por anticipado, situación que los saltillenses le podrían cobrar en las urnas.

Atrás de Jiménez van, sin duda, José María Fraustro Siller y Jericó Abramo Masso. Ambos (también saltillenses) han forjado una carrera con los méritos suficientes para aspirar al máximo cargo político de la entidad. El primero en constante ascenso. El segundo con el tropiezo de haber perdido la senaduría en 2018. Los dos forman parte del gabinete de Miguel Riquelme, por lo que su vigencia política está garantizada, al menos mientras así lo considere el mandatario. Se dice que Fraustro buscaría la alcaldía de la capital en 2021, en tanto que Abramo se la jugaría por una diputación local el próximo año.

Además de los tres referidos, no veo en la pista del PRI más caballos. Si acaso el actual diputado federal, Fernando de las Fuentes y el dirigente del PRI en Torreón, Eduardo Olmos. Pero, sin tener a menos sus respectivas carreras, por el momento su posición política actual se encuentra lejos de estar alineada con el perfil competitivo que busca el partido, aunque, con el tiempo, todo puede cambiar.

Lo interesante es que, al menos en las tres primeras posiciones, no figura un lagunero, como tampoco una mujer. En el primer caso llama la atención que, habiendo gobernador lagunero, no se esté perfilando alinear la estructura priísta con un personaje oriundo de La Laguna. Luego, la presencia de una mujer en las primeras posiciones sin duda oxigenaría la maltrecha imagen que tiene el PRI frente a electores no priístas; sin embargo, las dos mujeres que podrían figurar, la senadora Verónica Martínez y la saltillense Hilda Flores, tienen un extenso tramo que recorrer para alcanzar los niveles de posicionamiento de Manolo, José María y Jericó.

Eso sí, oriundos de La Laguna hay una caballada bastante interesante, con perfiles meritorios y competitivos, sólo que, de partidos diferentes al PRI; de ellos y sus partidos, hablaremos en otra ocasión.

 

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