La ampliación en Los Chorros, y en la Monterrey-Saltillo, tendrá que esperar otro sexenio

Cada año, durante la temporada invernal, el tramo conocido como “Los Chorros”, en la carretera 57 desde el entronque a La Carbonera hasta el entronque a San Antonio de las Alazanas, se tiñe de rojo por la gran cantidad de accidentes mortales que ahí ocurren.

Cada año, durante la temporada invernal, las dos carreteras que comunican a Saltillo con Monterrey, la libre y la de cuota, son cerradas a la circulación durante muchas horas, debido a los accidentes provocados por la neblina que suele presentarse en estas fechas.

Y cada año, las autoridades en turno a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, salen a informar que ya están trabajando en los proyectos para rectificar el trazo en el tramo de Los Chorros, y para ampliar los carriles en la carretera libre a Monterrey, de tal forma que, en caso de accidente, no se tenga que cerrar la circulación.

Pero ahora nos enteramos que ni siquiera existen todavía los proyectos para una y otra obra, y además, lejos de que el gobierno federal esté contemplando alguna partida presupuestal para ejecutar estas obras, más bien tiene contemplado un recorte de al menos 10 mil millones de pesos para Coahuila en lo tocante a obras de infraestructura.

Para el actual gobierno federal la prioridad está en el sureste de México. Para Chiapas, Oaxaca, Veracruz y sobre todo Tabasco (estado natal del presidente) hay recursos de sobra. Para el norte, los estados que más aportan al Producto Interno Bruto, como Nuevo León, Coahuila, Baja California, Sonora y Chihuahua, no hay presupuesto.

La inequidad y la injusticia son evidentes. Mientras que el presidente destina la mayor parte de los recursos a programas sociales que apuntalan su popularidad y su base electoral, o a obras no indispensables como el tan llevado y traído tren maya, a entidades como la nuestra las condena a sufrir un retroceso económico cuyas consecuencias podrían ser catastróficas.

No, el próximo año tampoco se va a rectificar el tramo de Los Chorros, ni se va a ampliar la Monterrey-Saltillo. Esto no va a ocurrir el próximo año, y seguramente tampoco durante los siguientes cuatro. Habrá que esperar entonces a la llegada de un nuevo sexenio. Mientras tanto, los accidentes fatales se seguirán presentando, y los cierres de la carretera seguirán ocurriendo. (FRANCISCO DE LA PEÑA)