EN EL TINTERO

Lamento mexicano

Mucho se ha comentado sobre el lamento boliviano que, en los últimos días, provocó una grave escalada de violencia en el marco de una crisis política en Bolivia y concluyó con la renuncia del Presidente Evo Morales. ¿Qué hay de la molestia que genera en los mexicanos el asilo político que ordenó el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador que, aunque legítimo, no deja de provocar ámpula en los ciudadanos de este país?

Está claro que el asilo está respaldado en el artículo 11 de la Constitución Mexicana y la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asolo Político. La ley dice lo siguiente: “En caso de persuasión, por motivos de orden político, toda persona tiene derecho de solicitar asilo; por causas de carácter humanitario y recibirá refugio.

A través del Canciller, Marcelo Ebrad, el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo uso de ese derecho en favor de Evo, y lo mandó traer desde su país en un avión de la Fuerza Aérea. ¿Qué implica para los mexicanos este asilo?

De acuerdo a la información publicada, la aeronave que el gobierno de México envió a Bolivia para traer al ex presidente Evo Morales fue fabricado en 2015 y tuvo un costo de venta de   54 millones de dólares que pagó el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Es una de las 72 aeronaves que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador determinó vender a través de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, en aras de la austeridad Republicana.

El avión es propiedad de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y se encontraba almacenado en el Aeropuerto de Santa Lucía, pero tuvo que ser puesto a disposición de un presidente odiado por millones por una dictadura de 14 años y varios delitos cometidos en su país.

De acuerdo al sitio de su fabricante, el modelo Gulfstream 550 es uno de los más equipados, tiene capacidad para cuatro tripulantes y hasta 18 pasajeros. Su sistema de cabina de vuelo es de los más modernos, cuenta como una cámara infrarroja para facilitar la visión del terreno y la iluminación de la pista en condiciones de baja visibilidad. Es capaz de hacer viajes de ultra largo alcance, es decir, cubre largas distancias sin necesidad de escalas para el reabastecimiento de combustible.

Pero no solo Evo Morales llegó a México, la embajadora de México en Bolivia, María Teresa Mercado, dio a conocer que, además, se han asilado a 30 personas más, entre los que destacan exfuncionarios y legisladores del exmandatario boliviano, a quienes se les dotará de vivienda, alimentación y seguridad.

Incluso se ha informado que el Estado Mayor reapareció solo para proteger a Evo Morales ¿Cuánto nos cuesta a los mexicanos los gastos que se hacen por esta acción en favor de una persona? Si bien, está en peligro de muerte, no tendría por qué tener privilegios que de ninguna manera se les han ofrecido a otros refugiados, a quienes incluso se les niega este derecho.

Hace un año, aquí mismo en Coahuila se dio a conocer el caso de Sofía Muzaza, quien tras una travesía por varios países, se instaló en la frontera de Piedras Negras. Llegó huyendo de su país, la República Democrática del Congo, en busca de asilo político.

Además de las carencias de alimento por la pobreza que hay en África, dijo temer por su vida y la de sus hijos, pues aseguraba que su pareja fue asesinada por oponerse al gobierno de esa nación.

En ese momento, cerca de 150 personas buscaban cubrir el protocolo para recibir asilo político, y permanecieron en las fronteras de Acuña y Piedras Negras, Coahuila, en espera de una respuesta, muchos de ellos ni siquiera la obtuvieron, otros tuvieron que esperar semanas o meses, pero hoy vemos a un Evo Morales trasladado con todo lujo.

¿No sería mejor que el Presidente enfocará sus esfuerzos y el dinero de los mexicanos en, por ejemplo, comprar las medicinas que no ha dotado en hospitales para los enfermos de cáncer o aquellas comunidades que padecen carencias importantes? Por cierto, en todo el país los problemas se han acentuado desde que inició su gobierno. Valiente presidente tenemos, que habla de la austeridad con total hipocresía.