Fabricantes de esperanza, la oportunidad de volver a caminar tras una amputación

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El taller de órtesis y prótesis del CREE en Saltillo ha dado a miles de personas amputadas la posibilidad de dejar muletas o sillas de ruedas para caminar una vez más

TEXTO: JOSÉ TORRES | FOTOS: HARUMI KAWASAKI

Don Martín Lucio Torres tiene 80 años, y es diabético. Hace dos años recibió una de las noticias más amargas de su vida: la amputación de una de sus extremidades. Primero fue uno de los dedos del pie, y luego vino lo más fuerte, su pierna izquierda.

Este episodio fue traumático para don Martín, originario de la Sierra de Arteaga, pues el shock de verse sin una parte de su cuerpo de un día a otro fue difícil de superar, hubo depresión, llanto y desesperación. Pocas veces quería salir de su cama, comer o platicar con su familia.

Dos años después don Martín Lucio llegó a Saltillo desde la Carbonera, ha pagado un taxi de 600 pesos para estar puntual a la cita en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE). Un tanto incrédulo y a las de Santo Tomás -“hasta no ver no creer”- el arteaguense espera en una de las sillas del Taller de Órtesis y Prótesis, dependiente del DIF Coahuila.

Cuando es su turno don Martín pasa al área de rehabilitación. Meses atrás le fueron tomadas las medidas del muñón para elaborarle una prótesis de pierna que sustituyera a la que perdió a causa de la diabetes, ahora viene a probársela.

Ronald Reyes, técnico especialista, le coloca la prótesis elaborada en este taller y tras ajustarla le pide que se ponga de pie. Don Martín se apoya en dos pasamanos para empezar a caminar, para aprender a hacerlo quizá como hace poco menos de 80 años.

Del escepticismo, el hombre pasa a la realidad, está manteniéndose en pie, lo que desde hace dos años era imposible, y aunque aún es necesario seguir en rehabilitación para lograr acostumbrarse a la prótesis, ya camina más rápido y se mantiene en pie, voltea y ve a su esposa y se da fuerza para hacerlo mejor.

Don Martín dice que hace dos años, cuando comenzó el duro camino de las amputaciones, jamás imagino que hubiera otra oportunidad de volver a caminar, ya está a punto de dejar la silla de ruedas e irse ‘pa’l monte’ y ‘ahora sí, a ver quién lo alcanza’, señala ilusionado el hombre.

El carácter del hombre que media hora antes estaba en la sala de espera ha cambiado, de estar muy serio, ahora ya ríe a carcajadas con cada cosa que el especialista y el reportero de EL HERALDO le dicen.

“Creo que esta (la prótesis) me quedó mejor que la de antes (la pierna que le amputaron). Ahora pa’ que me alcancen”, dice.

Don Martín Lucio es uno de los miles de pacientes que han pasado por el Taller de Órtesis y Prótesis del DIF Coahuila en Saltillo en sus 40 años de existencia.

En este espacio, en donde laboran cuatro empleados, dos de ellos experimentados especialistas, se elaboran diariamente prótesis para sustituir las amputaciones de extremidades como piernas y manos.

Los pacientes que acuden son de todas las edades, desde los dos años hasta los adultos mayores, que –en un gran número- han perdido su extremidad a causa de la diabetes.

“Este taller es la última etapa en caso de una amputación… luego de la cirugía los pacientes pasan a la parte rehabilitatoria para fortalecer el muñón, para que pueda después ser elaborado el molde para su prótesis, la cual se diseña el tipo más adecuado para la persona”, señala Israel Cuellar Hernández, director de Atención a la Discapacidad y Rehabilitación.

“Aquí se toman las medidas, se elabora el molde donde va la pierna y donde va el zapato, todos son materiales muy delicados y cuidados para que no lastime la piel. La rodilla tiene flexibilidad para que pueda agacharse y hacer cualquier movimiento como si fuera la articulación normal de la persona”, agrega.

El molde del muñón de los pacientes se obtiene con yeso, el encargado de esta área, Sergio Almanza, fabrica una copia exacta con sus manos, para luego dar paso a la creación de la prótesis.

Para esto, el CREE cuenta con tecnología de punta. Para la elaboración de la prótesis se utilizan hornos, fresadoras y bombas de vacío de las mejores marcas que hay en el mercado.

Las prótesis están elaboradas de fibra de carbono y acero –o aluminio, según sea el caso-.

En un año en el CREE se elaboran alrededor de 50 prótesis y unas mil 200 órtesis. Y aunque no es totalmente gratuita para quienes acuden al taller, el precio si está subsidiado en un gran porcentaje, pues los pacientes pagan alrededor del 30 por ciento del costo y el DIF Coahuila el 70 por ciento restante.

Además, si el área de gestión del DIF determina tras un estudio socioeconómico  que se tiene que entregar con un subsidio mayor, las personas pueden llegar a recibir su prótesis incluso sin pagar nada.

“La señora Marcela (Gorgón de Riquelme) ha autorizado apoyos extraordinarios para personas que así lo ameritan y requieren”, indica Israel Cuellar.

“La vida puede seguir y siempre hay una oportunidad, hay instituciones como ésta que dan la oportunidad de servir y de dar a las personas una nueva forma de vida”, indica.

A cargo de la elaboración de prótesis desde hace 36 años se encuentra Sergio Almanza Juárez, quien ha visto la evolución de lo que han entregado, desde las primeras de madera que hace casi cuatro décadas elaboraban, hasta las actuales de fibra de carbono elaboradas en el horno de infrarrojos.

Ronald Reyes, quien trabaja en el taller desde hace 15 años, es un técnico especialista en órtesis y prótesis, y ha visto con satisfacción cómo gracias a su trabajo los pacientes amputados han avanzado, desde que llegan con inseguridad y desconfianza, hasta que terminan caminando por sí solos, llenos de esperanza para seguir adelante.

“Nosotros estamos muy contentos en CREE de contar con esta área, destinada para pacientes con una amputación, hoy en día las amputaciones son muy frecuentes debido a las enfermedades crónicas”, indicó Nadia Catalina de la Peña Martínez, directora del CREE.

Don Martín Lucio Torres regresará ahora a la Carbonera, Arteaga, a caminar nuevamente en los lugares donde solía hacerlo, ahora con una pierna de fibra de carbono y acero, y aunque estuvo a punto de “rajarse” –como dice su esposa- ahora que ya ve que sí se puede, está listo para continuar con su vida. (TEXTO: JOSÉ TORRES | FOTOS: HARUMI KAWASAKI)

 

Acerca del autor
Reportero Multimedia. Periodista de barrio y contador de historias apasionantes. Premio Nacional de Comunicación «José Pagés Llergo» 2017. Premio Estatal de Periodismo 2015, 2016, 2017 y 2018
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