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LA MANZANA DE LA DISCORDIA ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS: EL YACIMIENTO ZAMA

Cuando la empresa petrolera estadounidense Talos encontró cerca de mil millones de barriles de petróleo frente a la costa sur del Golfo de México hace dos años, marcó el primer descubrimiento de una empresa extranjera desde que la industria petrolera fue nacionalizada. El impulso de Pemex para ejecutar la perforación en el campo petrolero se produce en medio de la administración en curso de López Obrador para devolver más control del sector energético de México a su empresa petrolera estatal, dado que la administración del ex presidente Peña Nieto, puso fin al monopolio de Pemex y comenzó a subastar campos petroleros a empresas privadas en 2015. Talos fue el primero en encontrar petróleo, en un campo de aguas poco profundas que llamó Zama (amanecer en maya). Arrancar el control del proyecto por parte de la compañía ahora daría un golpe simbólico al cambio de política económica más grande de México en décadas y podría enfriar aún más la inversión de las principales empresas de energía del mundo, según expertos en el sector energético. Pemex tiene un potencial reclamo de control sobre Zama porque tiene derechos de perforación en un campo adyacente. Es probable que el depósito de petróleo se extienda al territorio de Pemex, aunque la empresa aún tiene que demostrarlo mediante la perforación. Las dos compañías comenzaron a hablar el año pasado sobre un proyecto fusionado y luego negociarán cómo dividir los ingresos y quién obtiene el control operativo. Si las conversaciones se estancan, la Secretaría de Energía resolverá las disputas y designará una compañía para supervisar la perforación. La liberalización del sector energético de México se ha estancado desde que López Obrador asumió el cargo en diciembre. En días pasados, el presidente arremetió nuevamente sobre la política energética de su predecesor, calificándola de donación de recursos públicos a las corporaciones. Si bien el gobierno de López Obrador promete respetar los contratos existentes, ha suspendido indefinidamente más subastas y, en cambio, ofrece a las empresas privadas de servicios petroleros asociaciones más restrictivas que le dan a Pemex más control. El cambio ha hecho que México sea menos atractivo para las empresas petroleras, ya que Brasil prepara otra gran subasta a finales de este año y Guyana anunció recientemente una serie de descubrimientos en alta mar. La Secretaria de Energía, Rocio Nahle, quien también se desempeña como Presidente de la junta directiva de Pemex, comentó en una conferencia de prensa con López Obrador el que el gobierno podría dirigir el proyecto a Pemex. Si Pemex toma el control, Talos retendría su participación del 35 por ciento pero cedería el control operativo, lo que socavaría su intento de establecerse como un operador internacional con su primer proyecto fuera de los Estados Unidos. Talos también tendría que depender de Pemex para ejecutar la perforación de manera eficiente y rentable. Esa no es una apuesta segura dado que Pemex es la empresa petrolera más endeudada del mundo. La Secretaria de Energía sentó las bases para un reclamo sobre Zama al solicitar y recibir una renovación de arrendamiento «excepcional» del regulador de petróleo de México para el bloque contiguo de Pemex, junto con otros 63. Pemex necesitaba las renovaciones porque no había descubierto petróleo en los arrendamientos en los últimos cinco años. La renovación eludió una política instituida por el gobierno anterior, que buscaba obligar a las empresas petroleras a explorar sus propiedades o arriesgarse a perderlas. Las dos empresas tienen hasta septiembre de 2020 para concluir una negociación preliminar sobre un proyecto fusionado. Según el contrato actual de Talos, el gobierno de México obtendría casi el 70 por ciento de las ganancias netas de Zama.

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