DE BUENA FUENTE

No se hagan bolas…

A pesar de que el ex titular de Satec, Javier Villarreal, según el Fiscal Gerardo Márquez, tiene una averiguación por el delito de uso indebido de recursos públicos, se antoja difícil que pise la cárcel en Coahuila.

El empresario monclovense y dueño de Núcleo Radio Televisión, Rolando González, presunto cómplice de Javier, también tiene abierta una investigación ante la Fiscalía, y se ve improbable que sea aprehendido y encarcelado en esta entidad.

|El hoy magistrado, Homero Ramos Gloria, siendo Procurador de Justicia fue el topo que echó tierra al millonario desfalco, y nadie será detenido por esta causa.

 

Primera llamada, primera…

¿Quien entiende al alcalde de Frontera, Florencho Siller?

Primero vetó el nombramiento de la doctora Lupita Murguía como sustituta de Mimí Martínez en Programas Sociales de la capital rielera.

Ahora le sale espuma por la boca, y se queja de la designación del ex alcalde Jesús Ríos, y hasta pide su remoción.

El edil frontrense no aceptó tener cerca a la esposa del doctor Armando Castro,  pues sabe que la traicionó cuando Lupita fue candidata a legisladora, y no quiso verla de frente.

A Chuy Ríos lo trae en el hígado, pues cuando negociaron el apoyo para su candidatura a alcalde, Lencho prometió varios cargos a la gente del pastor cristiano, y luego se pasó el acuerdo por el arco de la colonia occidental.

“Haiga sido, como haiga sido”, ahora Chuy Ríos es el representante estatal de Programas Sociales en Frontera.

Pero la furia de Florencio hizo necesaria la intervención del titular de Sedesol, Pancho Saracho, al que le costó una elotiza en el ejido Ocho de Enero calmar al energúmeno edil.

Y es que en el colmo de su desesperación y locura por no perder el control de Frontera, Lencho ofreció a su hijo a Saracho Navarro,  como la mejor opción para sustituir a Mimí Martínez.

Cuando el titular de Sedesol estatal le aclaró que la designación de Jesús era indicación directa del gobernador Miguel Ángel Riquelme, el munícipe abrió los ojos como plato, se atusó repetidamente  el bigote, le comenzó a temblar la barbilla, quiso llorar, y entendió que el mensaje era claro, preciso, y conciso.

Lenchin recibió el primer aviso de que nadie está por encima de las decisiones en Palacio Rosa, y que si mantiene su actitud de señor de horca y cuchillo, puede ser sustituido en la alcaldía por el notario público Toño Juaristi.

A Saracho poco le importó la rabieta de Siller, pero lo que verdaderamente le dolió fue pagar la cuenta de la elotiza, pues ni esa atención tuvo la primera autoridad rielera.

Para eso me gustaba…

 

 

Autor

Ulises Salas
Columnista
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