Claudia fue torturada, la encadenaron y quemaron; su mamá tenía orden de restricción

Familiares de Claudia Iveth exigen justicia. Presunto feminicida la tenía amarrada y la torturo incluso quemándola. Su rostro quedó desfigurado. Su madre, Erica Ramírez, tenía una orden de restricción desde hace dos meses que le impedía verla. (EL HERALDO)

Posted by El Heraldo de Saltillo on Wednesday, September 18, 2019

   Familia exige justicia

Claudia decidió irse a vivir con el Jhony hace seis meses, luego de que su madre, Érika Ramírez, se diera cuenta de que la niña de 14 años estaba embarazada, pues le llamaron de la Secundaria Técnica “Francisco García Salinas”, en la que estudiaba, para informarle que se había desmayado y se quejaba de dolor de abdomen.

Érika imaginó lo que pasaba, y cuando Jonathan de entonces 17 años, novio de Claudia, llegó a visitarla, le dijo que la menor se encontraba esperando un hijo. El hasta entonces amoroso novio y futuro padre de familia tomó con agrado la noticia, y se comprometió a ‘hacerse cargo’ de los dos niños: Claudia y el bebé que venía en camino.

La madre del Jhony, Fátima “N” (no Mónica como al principio se dio a conocer), también hizo el compromiso de cuidar a la menor durante el embarazo. La mamá de Claudia, Érika, confió en ellos, pues se notaban ‘como cualquier pareja enamorada’.

Pero el amor se fue conforme el tiempo avanzaba, apenas hace dos meses, Claudia Iveth, Jonathan y Fátima, buscaron que un juez le otorgara una orden de restricción a Érika Ramírez, para que no se acercara a su propia hija menor de edad, pues –según declararon- cada que veía a Claudia, ésta convulsionaba, lo que podría afectar la salud de ella y el bebé que esperaba.

Aunque Érika quiso buscar acercarse a Claudia, Jonathan y su madre prohibieron incluso a sus hermanos que se acercaran a verla.

“No se hace doña, a la chingada”, dijo el Jhony vía telefónica a Érika, cuando ésta le pidió que Ricky, hermano menor de Claudia, pudiera verla.

“Ellos mismos me quitaron de verla. Yo les dije en el Ministerio Público (cuando le pusieron la orden de restricción) que la iba a poder ver hasta que la matara”, señaló Érika Ramírez.

Érika tuvo que cambiarse de ciudad, irse a vivir a Chihuahua por cuestiones laborales, y no tuvo más opción que dejar en Concepción del Oro, lugar a donde había llegado dos años antes, a su hija Claudia, pues era imposible acercarse a ella.

En aquel poblado también se quedó otra de sus hijas, Johana, la hermana mayor de Claudia y la única con comunicación con la ahora fallecida.

En una ocasión que Johana vio a Claudia, se percató de que se encontraba golpeada, pues traía un ‘ojo morado’, pero ella le dijo que se había caído.

En la casa donde vivía Claudia, también vivía Fátima, Jonathan y dos hermanas de este, una de la edad de la menor, quien –según fuentes cercanas al caso- vio todo lo que pasaba y fue también amenazada por su propia madre, por lo que ahora se encuentra en terapia psicológica.

Jhony obligó a Claudia a abandonar la escuela, y ésta así lo hizo, a pesar de que sus profesores le dieron todas las facilidades para terminar el ciclo escolar.

Luego vino el suceso que ya es del dominio público, Jhony golpeó a Claudia hasta provocarle traumatismo craneoencefálico severo y asfixiándola.

El cráneo de Claudia se hundía con facilidad, según relató su tío, quien fue el primero en presentarse ante las autoridades a reclamar el cuerpo.

Pero, además, en el cuerpo de Claudia había signos de violencia extrema, pues además de diversos moretones, tenía quemaduras y marcas de cadenas.

Su rostro fue desfigurado totalmente, quedó irreconocible.

En el féretro fue colocada su bebé, también asesinada por su padre.

Jhony alegó que Claudia se había golpeado sola, después convulsionó, se cayó y se pegó en la cabeza, perdiendo la vida en ese momento.

“Ella está masacrada, está torturada”, señaló su tío Jesús Miguel Manzo, el primero en ver el cuerpo de la adolescente.

“Cuando llegamos allá a nosotros no nos hacían caso (las autoridades)”, agregó.

El padre del presunto feminicida, Eduardo Sifuentes Mercado, se presentó este martes al velorio de Claudia, cuando vio el rostro desfigurado de la adolescente y a quien hubiese sido su nieta sin vida, estuvo a punto de desmayarse de la impresión.

Le dijo a la madre de Claudia que no descansará hasta que su hijo Jonathan y su ex esposa paguen por lo que les hicieron a ambas niñas.

“Nosotros lo que más queremos es que se haga justicia, porque mi sobrina estaba torturada, y fue por varias gentes, todo lo que mi sobrina trae no es de una sola persona”, sentenció Jesús Miguel.

“Queremos justicia, y juzgarlo aquí (en Saltillo), detener a la señora y a la hermana… nosotros no tenemos los recursos para andar yendo y viniendo”, agregó.

Por su parte, en la Fiscalía de Zacatecas negó cualquier información sobre el caso, fuera de un comunicado que enviaron más de 48 horas después de los hechos, alegando que se debe al “sigilo de la investigación” y por medio del departamento de Comunicación Social señalaron que el fiscal no daría entrevistas sobre este caso.

La familia tampoco ha recibido noticias del abogado de oficio que lleva el caso, además de que Fátima “N”, madre de Jonathan, se encuentra en libertad. Las autoridades les pidieron que no hicieran nada al respecto, pues ellos se encargarían de todo.

Según el Código Penal de Zacatecas quien comete el delito de feminicidio se le impondrán de veinte a cincuenta años de prisión y multa de doscientas a trescientas sesenta y cinco cuotas.

Sin embargo, aún hay dudas sobre si la edad real de Jonathan es 17 o 18 años, pues mientras la Fiscalía asegura que es mayor de edad, la familia de Claudia dice que aún no cumple los 18, por lo que sería juzgado bajo la Ley de Justicia de Adolescentes de Zacatecas. (JOSÉ TORRES)

 

Acerca del autor
Reportero Multimedia. Periodista de barrio y contador de historias apasionantes. Premio Nacional de Comunicación “José Pagés Llergo” 2017. Premio Estatal de Periodismo 2015, 2016, 2017 y 2018
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