EL TRIUNFO DE LO IRRACIONAL

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 ARMANDO LUNA CANALES

Los ingleses siempre han tenido un gran sentido de autosuficiencia. Recuerdo haber escuchado en alguna ocasión que el Canal de la Mancha estaba nublado y cerrado a la navegación, por lo tanto  decía esta persona, Europa está aislada. Esta idea volvió a mi cabeza hace unos años mientras la separación de Europa servía de bandera electoral. El resultado ya lo conocemos, el pueblo decidió que Inglaterra dejaría de ser parte de la Unión Europea.

Los años han demostrado que era mucho más fácil proponerlo y obtenerlo que llevarlo a cabo. La imagen publicada hace unos días del primer ministro británico intentando conducir un toro en una visita a Escocia ilustra gran parte de las notas sobre la reciente crisis en Inglaterra. No solo se ve pequeño frente al reto, sino que el atuendo, el calzado, el peinado, las formas, hacen que su misión se antoje imposible.

El Brexit, como se conoce a la propuesta aprobada en referéndum por el pueblo de salir de la Unión Europea, rompe con la unidad geográfica y generacional del Reino Unido. Escocia e Irlanda votaron para quedarse, dejando sola a Inglaterra. Votó a favor una enorme mayoría de personas mayores ante la abstención de los jóvenes. Gran paradoja que quienes vivirán durante menos tiempo las consecuencias de esa decisión sean los que la impulsaron.

El resto de Europa contempla lo que sucede. Por lo pronto la Agencia Europea de Medicamentos ya anunció su mudanza de Londres para buscar una nueva sede en otro país.

La prensa española publica que serán Ámsterdam, Paris y Frankfurt las ciudades que recibirán los beneficios económicos de esta decisión. Lo mismo sucedió en Cataluña ante el conflicto separatista, las grandes empresas buscaron domicilios más estables.

Así como no es fácil estirar a un inmenso toro, aun cuando tiene una argolla en la nariz, tampoco es fácil aterrizar en el mundo real los mandatos que surgen del populismo, de la demagogia y de las ocurrencias. Ante la crisis la Reina tuvo que intervenir para buscar encauzar este proceso. En Inglaterra triunfó la irracional idea de abandonar la Unión Europea. Hoy sus dirigentes, y pronto sus ciudadanos, pagan el enorme precio de conducir a esa nación por ese sendero. El triunfo de lo irracional en Inglaterra se ve caro e irreversible, buena lección para el resto del mundo.