PLAZA CÍVICA

 Morena: ¿movimiento popular o partido político?

 Preguntar si Morena es un movimiento popular o un partido político resulta relevante tanto para Morena como para el país. Relevante para Morena porque de la respuesta dependerá en mayor medida el futuro de uno de los principales institutos políticos nacionales. Importante para el país porque dicho partido ostenta un gran poder político y por ende lo que ocurra en su interior tendrá efectos políticos nacionales.

Los movimientos populares y los partidos políticos rimarán, pero no son lo mismo. Los movimientos tienden a nacer espontáneamente y carecen de una ideología; como consecuencia tienen objetivos muy limitados, adolecen de una estructura territorial y no desean conquistar el poder. Los partidos políticos son lo contrario: tienen un nacimiento más consciente y ostentan una ideología; por ende sus objetivos son más amplios, poseen una estructura electoral y desean arribar al poder. Los movimientos pueden convertirse en partidos políticos, aunque dar ese salto es altamente complicado.

La izquierda en el mundo ha tenido históricamente mayores dificultades para organizarse y alcanzar el poder, y esto se debe en alguna medida a problemas de acción colectiva: mientras que la derecha ha tenido sus bases predominantemente en los sectores más educados de la población (los cuales resulta más fácil organizar), la izquierda los ha tenido en los estratos más vulnerables y menos educados (los cuales resulta más difícil organizar). A los empresarios les es relativamente fácil organizarse, a los sindicatos no del todo.

A la izquierda mexicana le ha sido especialmente difícil conquistar el poder por el inherente problema de acción colectiva, la innumerable cantidad de movimientos que pululan en su interior, y la falta de institucionalización. Si en el mundo desarrollado la izquierda fue capaz de sobreponerse a estos problemas precisamente por el alto grado de institucionalización observable en el acatamiento a las reglas y la creación de cuadros partidistas, a la izquierda mexicana le ha sido más difícil por su baja institucionalización. La gran ironía es que Morena ha llegado al poder a pesar de arrastrar estos problemas, y lo ha hecho debido a una mezcla única de circunstancias políticas.

Morena fue capaz de conquistar el poder político por el descontento de la población con las alternativas partidistas y la personalidad populista de López Obrador. Sin embargo, ese contexto político está destinado a desaparecer, y de la personalidad populista de AMLO se derivan cuatro problemas para Morena que auguran la semilla de la discordia en un futuro no muy lejano.

Primero. Los populismos tienden a poseer una ideología menos definible y más flexible con el fin de adherir a una mayor cantidad de ciudadanos, teniendo así más de movimientos y menos de partidos.

Segundo. Como consecuencia de lo anterior, en los movimientos populistas tiende a haber una excesiva pluralidad política, trayendo como consecuencia una falta de coherencia ideológica y muchas contradicciones internas.

Tercero. Existe un excesivo personalismo al interior del fenómeno populista, por lo que el liderazgo tiende a perpetuarse y a aborrecer los contrapesos internos.

Cuarto. Ese personalismo trae consigo la falta de cuadros partidistas y, por lo tanto, de consolidación partidista.

Ejemplos de lo anterior en Morena abundan: AMLO carece de claridad ideológica, se han aceptado al interior del partido a todo tipo de perfiles políticos, hay un importante personalismo por parte de AMLO que no parece ser pasajero, y han habido importantes conflictos porque no se le ha destinado un solo peso a la creación de cuadros partidistas como prometido por el mismo López Obrador.

Morena ha conquistado el poder, pero sigue teniendo mucho de movimiento popular y poco de partido político. Eso necesariamente irá en detrimento del partido, la izquierda y el país. AMLO es el gran autor de Morena, pero puede convertirse igualmente en el gran autor, sin querer, de su defunción.

 

www.plaza-civica.com         @FernandoNGE

 

 

 

 

 

 

 

Acerca del autor
Licenciado en derecho por la Universidad Iberoamericana (UIA). Maestro en estudios internacionales, y en administración pública y política pública, por el Tecnológico de Monterrey (ITESM). Ha publicado diversos artículos en Reforma y La Crónica de Hoy, y actualmente escribe una columna semanal en los principales diarios de distintos estados del país. Su trayectoria profesional se ha centrado en campañas políticas. Amante de la historia y fiel creyente en el debate público.
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Licenciado en derecho por la Universidad Iberoamericana (UIA). Maestro en estudios internacionales, y en administración pública y política pública, por el Tecnológico de Monterrey (ITESM). Ha publicado diversos artículos en Reforma y La Crónica de Hoy, y actualmente escribe una columna semanal en los principales diarios de distintos estados del país. Su trayectoria profesional se ha centrado en campañas políticas. Amante de la historia y fiel creyente en el debate público.