INDICADOR POLÍTICO

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Consejo de Seguridad Nacional en la ley, pero no en la realidad

El desorden y las limitaciones en el acopio de información de inteligencia están disminuyendo el potencial de la lucha contra el crimen organizado, pero son producto de la existencia legal del Consejo de Seguridad Nacional y su inexistencia en la realidad. Ello ha llevado a la dispersión no sólo de esfuerzos, sino de la información en materia de inteligencia que tiene que ver con las bandas del crimen organizado transnacional.

El CSN debe ser el espacio institucional y de autoridad para centralizar las informaciones estratégicas de todas las oficinas y dependencias transversales en la burocracia del Estado involucradas en la seguridad nacional. El Consejo fue pensado por el estratega Adolfo Aguilar Zinser en el 2001, pero no pudo romper con los espacios aislados de poder burocrático. En el 2003 Aguilar fue separado de ese cargo y enviado como embajador en la ONU y ahí alcanzó un asiento en el consejo de seguridad de ese organismo.

El CSN de México quedó al garete, aunque fue incluido con funciones en la Ley de Seguridad Nacional en enero de 2005. Su forma fue la de una especie de subgabinete de seguridad nacional y no Consejo activo. Sus tres funciones primordiales no lograron formalizar el organismo: integración y coordinación de los esfuerzos para preservar la seguridad nacional, hacer los lineamientos para políticas públicas y hacer el programa de seguridad nacional y la agenda nacional de riesgos.

Sin el CSN no podría funcionar con eficacia el Sistema Nacional de Inteligencia que anunció el gobierno del presidente López Obrador en su Estratega Nacional de Seguridad Pública. El Consejo debería funcionar al margen de las dependencias que tienen funciones de seguridad y cerca del presidente de la república como la instancia de toma de decisiones estratégicas más allá de intuiciones, convicciones y pasiones y más cerca de las decisiones del Estado y su supervivencia ante el embate de las organizaciones crimínales trasnacionales y la reorganización geopolítica del planeta.

Los dos nuevos espacios que debería de tener las estructuras del Estado en su funcionalidad como gobierno serían el del consejero de seguridad nacional y el del director nacional de inteligencia como coordinador de todas las agencias de inteligencia. El Programa de Seguridad Nacional de Peña Nieto puso el piso en los alcances de una estrategia de seguridad nacional basada en el desarrollo nacional.

A partir de las doctrinas de defensa nacional transexenales, el Programa delineó la nueva seguridad nacional:

 Al ampliar el concepto de Seguridad Nacional en el diseño de las políticas públicas de nuestro país, se podrán atender problemáticas de naturaleza diversa a las estrictamente relacionadas con actos violentos que vulneran los derechos fundamentales de la población mexicana. Además de cumplir con la obligación del Gobierno de la República de restablecer la tranquilidad y seguridad de los ciudadanos, a través del combate a toda manifestación de violencia y delincuencia de alto impacto, se debe transitar hacia un modelo de Seguridad Nacional más amplio y de justicia e inclusión social, de combate a la pobreza, de educación con calidad, de prevención y atención de enfermedades, de equilibrio ecológico y protección al ambiente, de promoción del desarrollo económico, social y cultural, así como de seguridad en las tecnologías de la información y la comunicación. De este modo, la Seguridad Nacional adquiere un carácter multidimensional que la hace vigente y fortalece el proyecto nacional

Por la pluralidad política, los intereses trasnacionales del crimen organizado, las presiones internacionales, la sombrilla de seguridad nacional imperial y militarista de los EE. UU. hacia el sur y hasta la Patagonia y la sobrevivencia del Estado ante el cruce de intereses geopolíticos, el país necesita un Sistema Nacional de Inteligencia y, como elemento integrador, un Sistema de Seguridad Nacional.

El programa de seguridad nacional anunciado por la estrategia del gobierno de López Obrador debe salirse de la lógica sexenal para quedar como base de una verdadera doctrina institucional de seguridad estratégica de la república. El Programa de Seguridad Nacional 2014-2018 definió con claridad que el Sistema de Seguridad Nacional es más que espionaje:

Sistema integrado por las instituciones, procesos e instrumentos que la Ley de Seguridad Nacional establece con la misión expresa de preservar la integridad, la estabilidad y la permanencia del Estado Mexicano, mediante la generación de políticas públicas, la toma de decisiones políticas fundamentales y la ejecución de acciones coordinadas y dirigidas a hacer frente a las amenazas, riesgos y vulnerabilidades tendientes a dañar o poner en peligro los elementos esenciales que le dan existencia o que pueden obstaculizar el desarrollo nacional.

Hasta ahora el Sistema de Seguridad Nacional se reduce al enclenque Centro Nacional de Inteligencia que es un CISEN vergonzante y revolcado.

 

Política para dummies: La política radica en la habilidad para vincular la seguridad nacional con la democracia.

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