EN EL TINTERO

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Vacíos de información 

Vaya lío que se armó con la muerte de un migrante de origen hondureño que ha puesto en vilo a las corporaciones de procuración de justicia de Coahuila. Y es que el tema toma relevancia por los compromisos establecidos entre los tres órdenes de gobierno de respeto y protección a los derechos humanos de este grupo de la población.

La mirada de organismos nacionales e internacionales cayó en Coahuila. ¿La intención? Verificar la información, porque en un inicio se criminalizó al migrante y luego lo convirtió en la víctima.

Por la presión que se ejerció desde los organismos y sobre todo de la sociedad civil, inmediatamente comenzaron a llenarse los vacíos de información, lo que provocó incluso que la Fiscalía cometiera un grave error al emitir un boletín que aseguraba que elementos de la policía investigadora repelieron disparos que presuntamente hizo el migrante, colocándolo como el agresor.

“Cuatro personas del sexo masculino agreden verbalmente a los policías, uno de ellos saca de entre sus ropas un arma de fuego y realiza disparos, mientras que las otras personas huyeron en forma pedestre, los oficiales repelen la agresión con sus armas de cargo por lo que el agresor cae abatido”, decía el documento refiriéndose al hondureño.

Algo no cuadraba, las declaraciones de testigos y la presencia del cónsul de Honduras, así como la representación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos obligó a la autoridad, primero a agilizar las investigaciones y después a precisar la información.

De acuerdo a las declaraciones de 11 testigos, entre migrantes y habitantes de la zona donde ocurrieron los hechos, fue la autoridad quien inició el fuego. Los testimonios recabados por la Casa del Migrante, establecen que ninguno estaba armado por lo que se investiga si el arma que se le encontró al lado del cuerpo del migrante fue fabricada.

“Para nosotros en la Casa (del Migrante) nos resulta imposible creer la versión de la Fiscalía porque cuando ingresan al albergue les hacemos una revisión corporal y si traen navajas o hasta resorteras se les retiran y ellos no traían armas”, aseguró José Luis Manzo Ramírez, coordinador de Atención Humanitaria de la Casa del Migrante.

Horas después de datos imprecisos, confusiones y especulación, el fiscal Gerardo Márquez Guevara salió a dar la cara y reveló que se investiga a seis elementos de la Policía de Investigación Criminal que participaron en el operativo para determinar si alguno de ellos emitió el disparo que privó de la vida al indocumentado, y establecer si es sujeto de responsabilidad por posible exceso en su actuación o error en el protocolo.

Aclaró que los elementos realizaban operaciones de investigación y localización de cuatro personas identificadas como vendedoras de narcóticos en las cercanías de la colonia 5 de mayo con quienes tuvieron una confrontación para después huir del lugar.

En la persecución, expone, se escucharon disparos y los presuntos delincuentes se escabulleron entre un grupo de migrantes que se encontraba en el sitio y que se desplazó por las detonaciones.

Aclaró la imprecisión del boletín informativo que emitió la Fiscalía horas antes, desmintiendo que la policía repelió una agresión del migrante, pues aún se investiga el origen de las primeras detonaciones y quien fue quien disparó, ya que pudo ser de los presuntos narcomenudistas.

Las conclusiones tendrán lugar cuando se tengan los resultados de qué tipo de arma privó de la vida al indocumentado, y sí este disparó algún arma de fuego que, hasta lo que se sabe por ahora, nunca lo hizo. Y si es el disparo provino de un elemento policiaco, éste tendrá que someterse a un proceso judicial por la posible comisión de un delito. ¡Vaya lío!