El Santo Cristo de la Capilla y sus 400 mil milagros

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 En los 411 años desde su llegada a Saltillo, el Señor de las Ánimas ha derramado bendiciones para los habitantes de ésta y de las ciudades vecinas

La imagen del Santo Cristo fue traída a Saltillo en mazo de 1608 por el comerciante Santos Rojo de la feria de Jalapa, Veracruz –según la versión más aceptada, pues otra, que se ha vuelto leyenda, dice que la imagen llegó sola a ‘lomo de mula’-.

A lo largo de 411 años de existencia de la venerada imagen, que cada 6 de agosto recibe a miles de católicos, ha realizado más de 400 mil milagros, según consta en el último conteo de piezas de metal denominadas ‘milagritos’, con forma de partes del cuerpo, que las personas dejan como agradecimiento frente al Cristo de pasta de caña.

Con algunos cientos de miles de estos ‘ex votos’, nombre real de las piezas de metal, se han construido dos murales que se encuentran en las paredes de la Capilla, así como un semicírculo que se encuentra sobre la imagen del Santo Cristo. Pero, son tantas las piezas, que muchas más permanecen guardadas. Además, no solamente lo son de este tipo, sino que los feligreses agradecidos han llevado corazones forjados en metal de diferentes tamaños y coronas que son celosamente guardados en Catedral luego del ofrecimiento.

Según consta en la reseña histórica publicada en el novenario de 1986, de la autoría del doctor Jorge Fuentes Aguirre, cuando la imagen llegó a Saltillo fue colocada en el altar de la Capilla de Ánimas, en la Parroquia de Santiago (hoy Catedral), gracias a eso a la imagen se le dio el sobrenombre de Señor de las Ánimas.

“Fue en 1690 cuando doña Josefa Báez de Treviño construyó para la imagen la Nueva Capilla de Bóvedas, actual templo del Santo Cristo”, relata Jorge Fuentes en el libro Saltillo Insólito.

Para la construcción de esta capilla dos anécdotas quedaron en la historia, la primera de ellas relata que la misma señora Báez donó parte de la hacienda que le heredó su esposo al morir para la construcción. Y la segunda, que una gran parte de los recursos fueron sufragados gracias a los mineros de Iguana, Nuevo León, quienes donaron toda la plata que extraían los sábados para tal fin.

Justo en el mismo año en el que comenzó la construcción de la Capilla del Santo Cristo, la imagen ya había dado muestra de su capacidad milagrosa, pues se desató una epidemia de viruela en Saltillo, que dejó varios muertos en la ciudad. Los fervorosos y desesperados habitantes acudieron al Cristo para suplicar un milagro que terminara con ésta enfermedad, y fue en 1690 cuando por fin se logró erradicar.

Otros de los milagros del Santo Cristo de la Capilla son relatados por el primer cronista de Saltillo, el presbítero Pedro Fuentes.

En 1708, un 13 de marzo, el sacristán trasladaba la imagen del Cristo del altar mayor de la Parroquia de Santiago a la Capilla de Ánimas, cuando observó que la imagen estaba ‘sudando’. De inmediato el asustado sacristán avisó al sacerdote José Guajardo, quien al ver aquella situación no dudó en catalogarlo como un milagro, mandando repicar las campanas del templo.

Sin embargo no fue esta la única vez, en 1722, durante la cuaresma, la imagen volvió a sudar, los sacerdotes que limpiaban al Cristo reportaron que además del líquido que salía, se sentía como si estuviera hecho de carne blanda, como si estuviera vivo. También pasó en 1732, y en aquella ocasión, según Pedro Fuentes, al escuchar el repique de campanas que indicaba que un milagro había sucedido, un religioso franciscano que estaba tullido se levantó sano y corrió a la Capilla de Ánimas a dar gracias.

“El Santo Cristo estaba cerca de la gente, lo ponían en varias celebraciones, y la gente se percató de que tenía un brillo muy especial, y ese brillo se fue haciendo líquido, y la gente le atribuyó que estaba sudando”, relata el actual sacristán de Catedral, Edgar Alberto Pinales.

Además –dice- que de 1722 a 1723 concedió “abundantes” milagros.

“La misma gente iba agradeciendo lo que se le iba concediendo e iba trayendo pequeñas imágenes de metal”, señala.

“Tenemos innumerables ex votos, tenemos guardados en cajas muchos, pero allí en Catedral están los murales y en el arco sobre la imagen, el más reciente es de 1987”, agrega el sacristán.

Édgar Pinales, el sacristán, dice que en 2001 hicieron entre él y los monaguillos, un sondeo entre la gente que acudía a dejar los ex votos a la charola frente al Santo Cristo, preguntándoles si los dejaban antes o después de concedido el milagro, y todos coincidieron en que lo hacían cuando ya se les había logrado, y era una muestra de agradecimiento por ello.

Otro de los milagros en los que hubo muchos testigos, fue en 1958, cuando a Saltillo lo azotó una sequía que se extendió por varios meses. Preocupados, los saltillenses fueron con el sacerdote de apellido García Siller, encargado de la Capilla del Santo Cristo, a pedir que la imagen fuera sacada y recorriera las calles de Saltillo, pues quizá así volvería la lluvia.

Tras recibir el permiso del sacerdote, los saltillenses desfilaron con la imagen del Santo Cristo saliendo de Catedral hacia el Ateneo y de regreso, y para sorpresa de todos, cuando la imagen entró a la Capilla, se soltó una fuerte tormenta en la ciudad, y continuó lloviendo por varios días más.

Algo similar pasó hace 5 años, en 2014, un 27 de julio, el día en el que se trasladaría la imagen del Cristo de su Capilla a Catedral, en Saltillo había lluvia muy fuerte, y se había decidido que la imagen no saldría, pero cuando llegó el momento de trasladarlo, milagrosamente dejó de llover, y cuando entró a Catedral la lluvia regresó.

Según el sacristán de Catedral, entre las cosas que los feligreses más le piden al Santo Cristo está la salud, la paz y la solución de conflictos familiares.

Testimonios personales de milagros hay muchos, como el de la señora Norma Alicia Ramírez Aldaco, quien luego de 10 años de matrimonio no había podido tener hijos y un 6 de agosto pidió al Santo Cristo de corazón que le mandara un hijo.

“Yo sentí una conexión en la oración con Jesús muy fuerte, yo no paré de llorar en esa hora, en la misa de los danzantes, es muy fuerte, tengan mucha fe, porque hay poder en esa hora. Se lo pedí, y dije ‘si él quiere, me lo va a conceder’, yo ya estaba resignada a no tener hijos”, relató Norma Alicia.

Meses después, en diciembre Norma Alicia comenzó a sentirse mal, su doctor de cabecera le decía que podían ser intestinos inflamados, pero luego de varios días sin mejora, se hizo un eco y descubrió que el Santo Cristo le había hecho el milagro, se embarazó y tuvo a su hija.

“Es Dios, nuestro señor, pero necesitamos hablar con él, hablarle con nuestro corazón, y pedirle desde lo más profundo. Pongamos toda nuestra confianza, nuestra fue y nuestras necesidades en Dios”, dice la madre de familia.

“El culto al Santo Cristo es para los habitantes de Saltillo la encarnación de sus esperanzas y el consuelo de sus aflicciones”, relata el doctor Jorge Fuentes en el novenario de 1986.

Y, además de los milagros que concede el Santo Cristo, desde 1861 el papa Pio IX, concedió indulgencia plenaria a todo aquel que rinda veneración al Señor de la Capilla durante su festividad. (JOSÉ TORRES)