UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

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GERASCOFOBIA

Creo de niños todos alguna vez dijimos soltamos la expresión  “cuando sea grande”, pensando que la vida de adulto estará llena de libertad, cosas cool y donde todo será al ritmo que nosotros queramos, sin darnos cuenta escribimos toda una vida para luego darnos de topes en la pared en el mejor de los casos. El príncipe azul con el que se soñó no era tan azul, la fiesta eterna se convierten en ojeras godínez y el ser tu propio jefe puede costar más de lo que veías de pequeño en la tele.

Según un reportaje del periódico de la Jornada en el 2018, la expectativa de vida hoy en el país es de 75 años, lo que significa más tiempo de vida con enfermedades comunes en México. Entonces el día de hoy ¿Cuál es tu plan? No hablamos solo de una pensión ¿Qué harás hoy para tu yo de mañana? ¿Cómo piensas que sea tu situación cuando seas un anciano? ¿Cómo crees que te trate la vida y tus semejantes?

La sociedad suele tener, por lo general, una visión negativa de la tercera edad, podemos decir en momentos –que viejito tan tierno- pero ¿nos preocupamos por ellos? ¿Cuidamos a nuestros ancianoS? La tercera edad se asocia con enfermedad, falta de ilusión o soledad, entre otros aspectos, pero más allá de mitos y prejuicios, es una etapa que cada persona vive de manera distinta y en la sin duda hay lugar para el amor, la sabiduría, los deseos y sorpresas.

El cine muchas veces se encarga de contarnos historias donde se muestran estas facetas de la tercera edad. Unas veces son reales, otras ficticias, pero siempre resultan una oportunidad para reflexionar, aprender y descubrir nuevos puntos de vista sobre la vejez. En varias ocasiones al verlas no falta la lagrima con el moqueo y con el sentido de culpabilidad jurándote que al salir veras a tus viejos… ¿realmente lo hacemos? O termina como una promesa más al aire como cuando prometes ya no comer más galletas al ver que la camisa que antes te quedaba holgada ahora te queda justa y con un botón asesino.

La nostalgia es un sentimiento que sin duda llega al pensar en la vejez o juventud, ese sentimiento de anhelo por el pasado o por un mundo ideal que todos los seres humanos hemos experimentado, ha sido explotado por artistas en diferentes trincheras para establecer un vínculo emocional con sus espectadores.

Hay películas en donde los padres se convierten en un estorbo para los hijos, pese al cariño indudable que les profesan, en el cine no faltan las mamás  que normalmente cuando pasa eso sueltan frases como  “Dios los perdone” o “En su salud lo hallaran”. En otros casos son muy bonitas las historias de amor de los matrimonios, mantenidas a lo largo de los años, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad algo así como Diario de una Pasión. En estos momentos ¿te preocupas o preocupaste por un amor duradero? O es algo tan insignificante como darle scroll a la pantalla.

Recientemente en redes sociales apareció la FaceApp, la aplicación que envejece a la gente, ponías tu fotografía y te mostraba como te verías en algunos años, algunos se veían beneficiados otros…no tanto. Pero es solo un juego o ¿realmente queremos hacer pasar los años con un solo click? Es tanta ya la información que nos facilita la tecnología que también estamos haciendo de lado la emoción diaria de ir viéndonos crecer, ver con fotografías en los álbumes (ya sean físicos o digitales) como los años nos han envuelto en recuerdos, arrugas y canas.

“Cuando sea grande”, en un mundo donde parece medirse la velocidad en megas nos permite la reflexión de antes de ser “grandes” ¿qué queremos hacer hoy?, ¿qué dejaremos de legado para nuestro YO viejo? Al llegar a la tercera edad pensaremos ¿qué hice de mi vida? O con una sonrisa y al dar click en nuestro celular veremos como disfrutamos de ella en el hoy y el ayer.