ENSEÑANZAS

Me agrada muchísimo recibir respuestas de quienes me hacen el favor de leer mis textos.

El de la semana anterior se refería a lo frecuente de ver gente que usa su celular en espacios de espera como consultorios o bancos; es raro que alguien lea libros en papel. Los comentarios que me hicieron son verdaderas enseñanzas que quiero compartir.

El reconocido historiador Carlos Valdés, me escribió a mi correo personal: “No entro en tus categorías, porque no tengo celular. Cuando voy al médico o incluso al banco, siempre llevo un libro y siempre soy el único que lee. Una vez, una señora se impresionó no sólo porque leía, sino porque subrayaba frases y ponía comentarios.

Me preguntó por qué lo hacía y le dije que por lo mismo que un carpintero tiene un serrucho para usarlo, no para contemplarlo, que el libro es mío y es mi instrumento de trabajo”.

La directora del IIDIMU, Sandra López Chavarría, me mandó el siguiente por WhatsApp: “Le damos demasiado crédito a la información de la internet y olvidamos que detrás de una obra literaria hay mucho trabajo de análisis e investigación de los autores. Mucha de la información de los buscadores no es segura. Ojalá le demos más importancia y credibilidad a los libros serios”.

Mi maestra de yoga, Cecy Salas, me comentó: “Lo he vivido muchas veces. Cargo con mi libro, lo abro y no logro concentrarme en la lectura por distracciones. He dejado de darme el tiempo para ello.

”A la vez, Lily Barrera, me hizo saber: “Tus artículos me hacen pensar. Imaginemos en la época de Da Vinci, sin celular ni libros, usaban la cabeza para lo propio: crear, observar, pensar”.

Mi amigo, Hamlet Murillo, me escribió desde McAllen, Texas: “En cada país donde he vivido, México es el peor en lectura en cada coyuntura.

Salvador me ponía a leer en la prepa libros que aún yo no podía entender; lo mismo pasó con mi papá, con Adolfo Orive, Hugo Andrés Araujo y Saúl Rosales.

Los convenios internacionales e interuniversitarios que está haciendo Salvador en la UAdeC son muy importantes, y aterrizarlos a la comunidad es el punto nodal”.

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