DE BUENA FUENTE

INFIERNO CELESTIAL

A punto del desmayo estuvieron este sábado, familiares y alumnos de un colegio local, que acudieron a la Catedral de Saltillo, a la ceremonia de Primera Comunión.

Cientos de asistentes tuvieron que estar de pie durante misa de consagración, y como a los sacerdotes se les olvidó encender los abanicos, el calor era infernal, y muchos de los niños y personas de la tercera edad, por poco se desvanecen.

¿Y las limosnas? se preguntaron algunos de los presentes, tras criticar la poca sensibilidad del Obispo de la Diócesis saltillense, Fray Raúl Vera López.

Candil de la calle.

DIABLITO SIN RUEDAS

Un poco deteriorado se vio este domingo al legislador federal Fernando de las Fuentes, en un conocido supermercado del norte en Saltillo.

El popularmente “Diablito” de las Fuentes, andaba de compras, pero su aspecto no era clásico, más bien parecía descuidado.

El legislador federal priista, se notaba también algo ensimismado en sus pensamientos, y pasó desapercibido para el resto de los compradores, que ni por equivocación lo saludaron.

Y pensar que un día aspiró a ser alcalde de Saltillo.

Como han cambiado los tiempos.

DOS AMORES

El dirigente estatal del PRI, Rigo Fuentes, debe escuchar atentamente la melodía “Dos Amores”, del español Manuel Ascanio. Sobre todo en la estrofa que concluye con eso de que “de mis dos amores, ninguno me queda”.

Y es que Rigo coquetea con su anterior jefe superior, mientras dirige al actual, le jura amor eterno.

“Sus nombres te causan errores y mucho he notado que no se equivoca”, advierte Ascanio.

¿La habrá escuchado el Sirenito?

PREGUNTA 

¿Qué diablos tiene que ver el sabinense Marco Antonio Dávila Montesinos, con la secta que esclavizaba sexualmente a sus seguidores?

ESTOS CELOS

Anda fuerte el run run de que el secretario de Gobierno, propuso relevar a José Luis Pliego de la Secretaria de Seguridad.

Y todo por celos profesionales, en lugar de ponerse a ver que le aprende, pues es el único que le atora a la crisis de inseguridad.

Lo que natura no da, Salamanca no otorga.

Autor

Ulises Salas
Columnista
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