Cinvestav comprueba que mala calidad del aire ocasiona riesgo a la salud

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(Xinhua/César Vicuña) (da) (vf)

 Estudios del Cinvestav comprueban que las PM2.5 ocasionan un estado de inflamación que genera irritación y daño en los tejidos pulmonares, debido a su reactividad oxidante.

La mala calidad del aire es un problema ambiental y de salud pública que afecta a millones de personas en zonas metropolitanas altamente pobladas. Actualmente, la Ciudad de México experimenta una aguda crisis con declaración de contingencia ambiental debido a los altos índices de emisiones a la atmósfera de partículas suspendidas y gases contaminantes.

La situación que se registra se ha manifestado principalmente por altas concentraciones de partículas suspendidas de tamaño aerodinámico menores a 2.5 micras (conocidas como PM2.5), las cuales han rebasado más de 4 a 5 veces las concentraciones máximas recomendadas (25 µg/m3) por instancias internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunado a la presencia de gases como el ozono, monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno.

De acuerdo con Andrea De Vizcaya Ruiz y Betzabet Quintanilla Vega, investigadoras del Departamento de Toxicología del Cinvestav, la exposición a estos contaminantes presentes en el aire son causantes de crisis agudas de salud, incrementando síntomas como la irritación de ojos, nariz y las vías respiratorias, mareos y dolor de cabeza, provocando crisis de asma o de hipertensión.

Las personas vulnerables, como son los niños, las mujeres embarazadas, los adultos mayores y las personas con enfermedades preexistentes, pueden ser más afectadas, aunque toda la población está en riesgo. Las recomendaciones para disminuir la afectación por los altos niveles de contaminación es evitar estar en el exterior, no realizar actividades físicas al aire libre, cerrar puertas y ventanas, hidratarse adecuadamente y consumir alimentos ricos en antioxidantes y Vitamina C.

Las investigadoras precisaron que estudios realizados en el Departamento de Toxicología del Cinvestav han identificado que las partículas suspendidas, principalmente las de menor tamaño, las PM2.5 tienen la capacidad de ingresar a las vías respiratorias más profundas, ocasionan un estado de inflamación que genera irritación y daño en los tejidos pulmonares, debido a su reactividad oxidante y al hecho de que una vez que entran no salen del organismo.

Este estado de inflamación y daño provoca irritación aguda o inmediata, lo que provoca malestar o síntomas de intoxicación respiratoria, por lo que es necesario acudir al médico para tratar con los síntomas; sin embargo, la solución es evitar la exposición.

Por otro lado, existe evidencia de que la exposición continua o crónica a estas partículas causa efectos en el sistema cardiovascular, nervioso, renal y otras funciones del organismo, como la respuesta metabólica, además de que modifica la expresión de genes de las células, lo que puede favorecer que haya transformaciones celulares o cáncer, entre otros padecimientos.

Al estar expuestos simultáneamente a mezcla de contaminantes particulados y gases irritantes como el ozono y óxidos de nitrógeno, los efectos pueden ser más intensos y el organismo es incapaz de defenderse adecuadamente para evitar el daño y la toxicidad.

De acuerdo con las investigadoras, se ha documentado que los contaminantes presentes en el aire de la megalópolis son tóxicos y contribuyen a la manifestación de enfermedades en la población. Si bien se han tomado medidas de políticas públicas para mejorar la calidad del aire, como el programa Hoy no Circula, aún se debe trabajar en la normatividad que garantice un aire limpio y en estrategias de mejora del transporte urbano, así como evitar la emisión del transporte a base de diesel, la quema de basura y pastizales, entre otras. Así mismo, es urgente un programa de vigilancia de nuestros bosques y zonas montañosas, además de responder expeditamente a los incendios forestales.

Todas las medidas de prevención y acción requieren de recursos económicos y organización, y se debe crear una conciencia en la población de que el derecho a un aire limpio cuesta y es responsabilidad de todos, pues es una garantía para la calidad de vida de todos, especialmente de los más jóvenes que son el futuro del país, y de la salud de nuestro ambiente. (CINVESTAV)

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