EN EL TINTERO

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¿Foro o exposición?

En México todo ciudadano tiene el derecho a expresar su opinión, siempre y cuando no afecte a terceros. En Coahuila se han discutido temas controversiales como los matrimonios igualitarios, adopción de menores para parejas del mismo sexo o el aborto, entre otros.

Si bien, cualquier persona tiene el derecho a manifestarse a favor o en contra, es responsabilidad de las instituciones abrir foros de debate y discusión mediante los cuales se logren acuerdos en beneficio de toda la sociedad.

En octubre de 2018, la diputada del PRD, Claudia Isela Ramírez Pineda, presentó una iniciativa para legalizar el aborto antes de la semana 12 de gestación. Las voces en apoyo a su propuesta han tomado fuerza sobre todo de organismos de mujeres que buscan evitar la criminalización del género; pero también en contra, por parte de organizaciones religiosas que se resisten a cambiar la ley.

Este jueves el Congreso del Estado organizó el foro “Por la Vida y la Familia”, que más bien se trató de una exposición de motivos de las iglesias cristianas del por qué consideran que se debe seguir considerando la interrupción del embarazo como un delito que amerita cárcel.

Al cuestionar al presidente de la Junta de Gobierno del Congreso Local, Marcelo Torres Cofiño, por qué organizar un evento tendencioso en favor justamente de la posición que ha tomado él mismo y los diputados de Acción Nacional, aseguró que fue porque les solicitaron el espacio.

Aun así, es obligación del legislativo ser plural e imparcial en estos temas, más aún cuando se presume que es un Congreso de puertas abiertas. En esta ocasión ninguna voz contraria a estas organizaciones asistió al evento, ningún ponente del por qué sería viable el aborto, la defensa hacia la mujer y el derecho de decidir sobre su cuerpo.

La insistencia de los reporteros no fue porque estemos o no a favor del aborto, sino porque se requieren espacios plurales donde se escuchen todas las voces que permitan al ciudadano considerar una postura objetiva y a los legisladores tomar buenas decisiones.

La diputada perredista reveló En el tintero que no fue convocada a este evento, no existió de por medio una invitación formal y al conocer de la actividad a través de los medios de comunicación y redes sociales, tras ver la tendencia en contra de su iniciativa consideró que no estaban las condiciones para asistir. Por su parte, Torres Cofiño asegura que se invitó a todos los diputados ¿Quién dice la verdad?

Sin importar lo anterior, es importante señalar que las instituciones no deben de ser utilizadas para lograr objetivos basados en una creencia personal sino para beneficio de la sociedad. Es importante que se utilicen foros para convencer al ciudadano por qué se debe o no legalizar el aborto, pero no tratar de engañar con actos de simulación.

Si bien es cierto que en Coahuila las cifras de aborto no son altas, existen casos donde se realiza esta práctica en clínicas clandestinas que dejan graves secuelas físicas y emocionales no sólo para la mujer sino para toda la familia.

En 2018, la Secretaría de Salud en la entidad, aplicó 17 abortos de manera legal tras concretarse el embarazo después de una violación sexual en donde las mujeres decidieron interrumpir el embarazo, al ponerse en marcha el protocolo 046 que atiende estos casos.

Así mismo, de acuerdo con el sistema de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) de la Secretaría de Salud a nivel federal, hasta el año pasado 45 mujeres de Coahuila viajaron a la Ciudad de México para practicarse un aborto de manera legal, ya que en la entidad este tratamiento sólo está permitido cuando el embarazo es producto de una violación. ¿Pero cuántos casos existen que no están registrados?

No se trata de imponer una postura sino de informar a la sociedad adecuadamente de un tema tan relevante con el apoyo de especialistas en salud física y emocional. Se deben presentar opciones para cada caso, pero sobre todo que abonen a que vivamos en una sociedad en donde el aborto ni siquiera sea necesario, brindando asesoría a las mujeres y mejores condiciones de vida que logren dejar de pensar en la necesidad de esta práctica.