Diez años de una búsqueda incansable

0
372

En el 2009, en Ramos Arizpe, un comando armado desapareció al niño Brandon de 8 años, a su padre el comandante Esteban y a dos hermanos de éste. La madre del pequeño no ha bajado la guardia y sigue luchando por encontrarlos con vida

Brandon Esteban Acosta Herrera, de 8 años, salió el 29 de agosto de 2009 de su casa -acompañando a su padre Esteban Acosta Rodríguez y sus tíos Gualberto y Gerardo Acosta- con destino al aeropuerto de Monterrey, en donde uno de los tíos tomaría un vuelo, para regresar a Los Angeles, California, luego de estar en Saltillo acompañando a la madre de los tres, quien se encontraba en coma en el Hospital Universitario.

Esteban Acosta Rodríguez se desempeñaba entonces como jefe de Seguridad y Custodia del Centro de Readaptación Social Varonil en Saltillo, a donde llamó un día antes de su viaje para informar que saldría por la mañana del 29 pero estaría de regreso al mediodía.

Sin embargo, ninguno de los cuatro llegó al aeropuerto de Monterrey.

Cuando transitaban sobre la carretera Saltillo-Monterrey, frente al aeropuerto Plan de Guadalupe en Ramos Arizpe, un comando armado en cuatro vehículos les cerró el paso.

Según las llamadas de emergencia realizadas por testigos al entonces número de emergencia 066, informaban que hombres armados habían obligado a los Acosta a descender del vehículo en el que viajaban y subir a otro.

De inmediato los delincuentes huyeron, un vehículo tomó el libramiento Óscar Flores Tapia con rumbo a Arteaga, otros dos tomaron caminos diferentes. En el movimiento solamente dejaron una camioneta Cadillac Escalade abandonada, pues se les había ponchado una llanta.

Una patrulla municipal de Ramos Arizpe acudió al llamado, pero no pudo darle alcanza al grupo delincuencial.

Ese fue el último momento que se supo algo del niño Brandon y los hermanos Acosta Rodríguez.

Este año se cumplen 10 años de su desaparición, la madre del pequeño y esposa de Esteban, Lourdes Herrera del Llano, es quien ha encabezado su búsqueda, acompañad de su hija, su madre y otros integrantes de su familia.

“Una madre jamás se vence, jamás se rinde, se lo he prometido a mi Brandito, seguir hasta el final, quiero encontrarlo –como Dios quiera- pero encontrarlo”, señala en entrevista para El Heraldo.

Aquel fatídico 29 de agosto, tras recibir la noticia de la desaparición de su hijo, su esposo y sus cuñados, Lourdes Herrera fue a la Fiscalía Estatal y atendida por el grupo antisecuestros, hasta entonces el término “desaparecido” no se existía en Coahuila ni en México, a pesar de que para ese 2009 sumaban ya un gran número de personas con este estatus, producto de la violencia que se vivía en el país.

Aún estando allí, Lourdes no comprendía lo que pasaba. Se resistía a creer que su familia hubiera sido secuestrada, pues sólo había escuchado hablar de secuestros en las metrópolis del país y a gente de dinero.

Sin embargo, lo que enfrentaba no era un secuestro, pues con el transcurrir de los días jamás hubo contacto de quienes se llevaron a sus familiares, ni con ella, ni con las autoridades, para solicitar el pago de un rescate.

Lourdes fue de las primeras en integrar en ese mismo año, un mes después de la desaparición de su familia, el FUUNDEC, un grupo donde se aglutinaron familiares de desaparecidos en Coahuila y que en diciembre de ese año, cuando decidieron marchar por primera vez para exigir resultados, se convirtieron en una bomba mediática. Pero no solo eso, sino que con el transcurrir de los años han logrado que las autoridades trabajen en la búsqueda de sus familiares.

Desde cambiar los lenguajes, pasar de “levantón” a “desaparición forzada”, utilizar “enfrentamiento” en lugar de “balaceras” y “fosas clandestinas y sitios de exterminio” en lugar de “pozos y cocinas”; hasta el establecimiento de una Fiscalía Especializada en la materia y más recientemente, apenas unas semanas atrás, el inicio de la construcción del Centro de Identificación Humana, han sido los avances que se han tenido en Coahuila.

“Voluntad ha habido en Coahuila, por ello han existido avances, por ello Coahuila es ejemplo a nivel nacional… el trabajo ha sido voluntad del gobierno, familias y ONG’s que nos han acompañado”, dice Lourdes Herrera.

UNA MADRE SE AFERRA PRIMERO A LA VIDA

“Cuántas veces sentí de verdad que yo estaba vencido, caminando sin rumbo y andando nomás por andar”, reza la canción ‘Como tú’ de José José, una de las favoritas de Brandon y que le cantaba muy seguido a su mamá.

Brandon Acosta apenas había iniciado el nuevo ciclo escolar en la escuela Venustiano Carranza, en Saltillo, era ‘un niño muy estudioso’ dice su mamá. Cuando ella llegaba por él a la escuela, él ya había acabado la tarea.

Le gustaba competir, siempre quería ser el primero en todo. Una de sus actividades favoritas era cantar en el karaoke, compitiendo con su hermana. Su música favorita era la de José José y de Eros Ramazzotti. Le gustaban las películas de superhéroes, las de Transformes y los videojuegos.

“A esa edad le gustaba que lo cargara, que lo pusiera en la barra de la cocina y allí me cantaba”, relata Lourdes.

Actualmente Brandon tiene 18 años. Su mamá, quien se considera muy soñadora, relata que ha imaginado muchas veces su regreso.

“Me imagino que lo cuidan unos ancianitos, como abuelos. Como a él le gustaba mucho vestirse de vaquero, me imagino que así llegará, que es alto –como su papá-, muy pulcro y perfumado… él es muy cariñoso, así me lo imagino”, indica con un gesto de ternura.

Lourdes sigue en pie de lucha, alentada por su familia y los grupos de búsqueda, ellos buscan vida, reitera en la entrevista, sin embargo, ha habido quien se ha atrevido a decir que ya debería resignarse y rehacer su vida.

“Ha habido gente que –hasta con burla- dice ‘ilusa, todavía sigue esperando… como madre puedo decir que este dolor sigue, que es la misma angustia y desesperación”, cuenta.

“Qué bueno que no han vivido esto. Porque también es luchar con la sociedad, que te dicen haz tu vida, deja todo atrás, pero como madre cómo vas a dejar eso atrás. Brandon tiene una mamá y no lo voy a abandonar, a mi hijo lo tengo que encontrar, como sea, si es con vida o si ya no está también… si no lo hacemos nosotros, a quién más le va a importar”, sentencia.

Lourdes recuerda que los primeros días después de la desaparición de sus familiares fueron terribles, pues el miedo se apoderó de ella, de su hija y demás familiares. Semanas después falleció su suegra y en el velorio se escondía cada que escuchaba una camioneta, porque sentía que iban por ella y por su hija.

Pero con el tiempo fue dándose cuenta que tenía que ser ella quien luchara por encontrar a sus familiares.

Por eso dice que es cierto aquella frase que los colectivos de búsqueda utilizan “Nos quitaron tanto, que nos quitaron el miedo”.

“Cuando te pasa esto te queda el miedo, un miedo que se me fue desprendiendo, porque yo sé que mi hijo no tiene a nadie más que lo esté buscando”, asegura.

Diez años después de aquel fatídico 29 de agosto la línea de investigación sigue siendo la misma: el trabajo del comandante Esteban Acosta en el Cereso, aunque tras una minuciosa revisión por parte de las autoridades no pudieron encontrar nada que lo ligara de alguna forma con algún grupo de la delincuencia organizada.

Su expediente de 16 años en servicio estaba limpio, ni una sola falta administrativa.

Lourdes dice que incluso, cuando los reos supieron que el comandante no aparecía, se organizaron para manifestarse al interior y exigir que las autoridades lo localizaran. Pero curiosamente, aquel día, la única cámara que se encontraba cerca del lugar no funcionaba, como pasó con muchos casos de desaparición.

En cuanto a la federación, la madre de Brandon dice que no hay ni avances, ni voluntad, ni contacto. Desde el 2009 nadie se volvió a contactar con ella, a pesar de que se dirigió a la entonces Procuraduría, a la Sedena y a Derechos Humanos. Ya pasó el gobierno de Calderón y el de Peña Nieto y no hubo nada, en el Andrés Manuel no ve disposición para trabajar por los desaparecidos, menos luego de decir que la paz la buscan solo los conservadores.

Lourdes Herrera reitera que seguirá buscando a su hijo, a su esposo y a sus cuñados hasta encontrarlos, ella espera que sea con vida, aunque sabe que las posibilidades de encontrarlos sin vida son altas, pues reconoce que “todo México es un cementerio y está lleno de fosas”. “Pero una madre se aferra primero a la vida”, finaliza. (JOSÉ TORRES)

 

Acerca del autor
Reportero Multimedia. Periodista de barrio y contador de historias apasionantes. Premio Nacional de Comunicación «José Pagés Llergo» 2017. Premio Estatal de Periodismo 2015, 2016, 2017 y 2018
×
Reportero Multimedia. Periodista de barrio y contador de historias apasionantes. Premio Nacional de Comunicación «José Pagés Llergo» 2017. Premio Estatal de Periodismo 2015, 2016, 2017 y 2018