CÁPSULAS SARAPERAS

Balazos en la Villa de Santiago

En esta ocasión te platico una historia de policias y ladrones que sucedió en esta hermosa ciudad de Saltillo, cuando aún no era ciudad y se llamaba la Villa de Santiago del Saltillo. Corría el año de 1717, el mes de marzo, cuando hubo una persecusión, entre la aurtoridad y tres supuestos fuereños, en la cual hubo hasta balazos, mejor dicho escopetazos.

Todo empezó ese día, el 12 a las 12, cuando tres desconocidos andaban de alborotados por la calle, pero al pasar frente a la casa de Juana García, ésta ni tarda ni perezosa le envió mensaje al Alcalde de la Villa, por supuesto con un criado, no vaya a creer estimada o estimado Saltillense que fue por alguna red social o por e-mail.

Francisco Galván, quien fungiá como Presidente Municipal se traslado de inmediato a la casa de la quejosa, y al llegar, se dio cuenta que de dicha vivienda salían tres desconocidos a caballo con armas de fuego en sus manos, por lo que decidió perseguirlos. Cuadras más adelante, uno de los alborotadores fue encontrado en suelo y el caballo con la silla en la barriga y sus dos compañeros de parranda haciendo todo lo posible por levantarlo para seguir en la fuga, o tal vez en la parranda. Al no poder levatar rapidamente al caído, los otros dos siguieron su camino buscando que la autoridad no les diera guante.

La autoridad pidió que se entregaran a la justicia, los parranderos, quienes seguian armados se negaron y dando escopetazos huyeron rumbo al cementerio de San Francisco, el cual se encontraba atrás del templo de San Francisco, por donde hoy es la calle de Juárez.

El Alcalde les dio la orden de detenerse, pero al no poder detener a los dos profugos que se habian escondido en el panteón, decidió regresar por el que se habia caído del caballo. Al llegar con él, se dieron cuenta que estaba embriagado, por lo que decidieron interrogarlo hasta que estuviera en su pleno juicio.

Al paso de las horas pudieron interrogarlo, cuando los efectos del alcohol ya habían pasado, por lo que se pudo saber sus generales: Basilio de los Reyes se llamaba, asegurando que había llegado a la Villa de Santiago acompañado de su hermano de nombre Ascencio y con su amigo Juan Antonio, afirmando que venian en paz, ya que habían sido desocupados de una hacienda, donde cuidaban ovejas y que buscarían empleo en lo que sería esta hermosa ciudad de Saltillo o bien en el Nuevo Reino de León.

Basilio, el borracho, el riojoso que se habia caido del caballo y no habia podida darse a la fuga, al momento de su interrogatorio aseguró que venían acompañados de dos damas, una de nombre María quien era la mujer de su hermano y otras más que era descendiente de los musulmanes y que había habitando en España, es decir era “morisca” y cuyo nombre era Martiana.

A los días siguientes los tres, Basilio, su hermano Ascencio y el amigo Juan Antonio, dejaron a las mujeres y bienes que traían consigo para buscar empleo en La Encantada.

Esta es la historia de tres fuereños que llegaron con dos mujeres y unos quimiales de ropa a esta hermosa ciudad de Saltillo, cuando aun no era ciudad, se pusieron borrachos, andaban de traviesos, sólo uno de ellos fue detenido, gracias a que se cayó del equino, pero que se fueron a buscar empleo a La Encantada dejando pertenencias y mujeres.