CÁPSULAS SARAPERAS

El Indio tusare y su doble muerte

En esta ocasión te platico de un hecho que sucedió en esta hermosa ciudad de Saltillo, cuando no era ciudad, ni se llamaba Saltillo, sino era la Villa de Santiago del Saltillo, y esto aconteció cuando aún no tenía ni un siglo de vida.

Corría el año de 1660, mes de mayo para ser preciso, cuando el Alcalde Mayor, Don Diego de Valdés, dictó sentencia contra un indio tusare.

Este indio de la nación Tusare, cuyo nombre -según pude investigar- era en lengua castellana Miguel, fue aprendido en una acción de guerra.

El Alcalde, haciendo uso de las tradiciones de guerra y en presencia de una corte, dictó sentencia.

Que el indio tusare será arcabuceado, al pie de la horca y después colgado en la misma horca. En palabras más claras, más sencillas, la sentencia dictada por el Alcalde era que Miguel, el indio, fuera fusilado con un arcabuz y después muerto ahorcado.

Déjeme explicarle, estimada y estimado Saltillense, que el arcabuz era un arma de fuego, como un fusil, que se encendía con una mecha y que -a pesar de no lograr una distancia larga- era capaz de atravesar armaduras.

Pues bien, don Diego, el alcalde, sentenció que este indio fuera fusilado después de muerto colgado en la horca.

Pero no era todo, esta forma de doble muerte, de doble sentencia, de doble escarcimiento, de doble castigo, terminaba con introducir el cuerpo del indio Miguel en la capilla de los ajusticiados.

Al indio detenido en una acción de guerra, que fue enjuiciado, sentenciado, se le notificó por medio de un intérprete, ya que a pesar de estar bautizado no hablaba, bueno -de hecho- no aprendió a hablar castellano.

Esta es la historia que sucedió en esta hermosa ciudad de Saltillo, cuando aún no era ciudad, ni se llamaba Saltillo, esta historia, en la cual un indio cuyo nombre castellanizado era Miguel, fue sentenciado a una doble muerte, por parte del Alcalde la primer muerte de un tipo fusilamiento y la segunda por medio de la horca.

A pero no crea que es todo, ¡No! Se hizo una invitación para que los habitantes asistieran a ver como el indio Tusare sería arcabuceado y ahorcado con la frase ‘’Asista usted’’.

 

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.