AVISO DE CURVA

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Los niños protestan por la contaminación en Monterrey 

La Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM) podría convertirse en un pivote nacional de la lucha ciudadana a favor del medio ambiente. Frente a los altos niveles de contaminación del aire y sus implicaciones para la salud y la calidad de vida de sus habitantes, que se ha presentado durante los últimos meses, a principios de marzo de este año un nutrido grupo de niños y sus familias, entonando el lema «Queremos jugar afuera”, salieron a las calles para manifestarse y exigir a las autoridades, industrias y transportistas medidas urgentes para revertir la mala calidad del aire que se respira en Monterrey y los municipios colindantes.

Junto a los pequeños, usuarios de las siempre influyentes redes sociales lanzaron el Movimiento Contra la Contaminación con la etiqueta #RespiraMonterrey.  La respuesta de los internautas ha sido extraordinaria, por lo que se percibe una clara conciencia medioambiental entre la población regiomontana.

Por otra parte, diputados locales de distintas bancadas se sumaron a los reclamos ciudadanos e instaron a las autoridades estatales y municipales a implementar un plan estratégico que atempere la contaminación ambiental, incluyendo la reactivación de la verificación vehicular o aquellas «reformas legales que se consideren necesarias”, declaró Francisco Cienfuegos, líder de los diputados del PRI.

Asimismo, producto de una encuesta aplicada en febrero de este año, en donde el 19 por ciento de los ciudadanos mencionó que uno de los principales problemas medioambientales en el estado es la mala calidad del aíre, la iniciativa ciudadana Cómo Vamos Nuevo León, también demandó a las autoridades una nueva estrategia para atender este problema; contingencia que se perfila como un problema de salud pública.

Porque incluso, algunas asociaciones médicas de la entidad, entre ellas la Sociedad de Neumología de Monterrey, señalan a la contaminación del aire como la causante de graves afecciones y del incremento en consultas médicas en hospitales y centros de salud del estado.

Es evidente que la sociedad neoleonesa apremia a que las autoridades actúen, y exige se dirija la mirada hacia los efectos y consecuencias de la contaminación. La participación ciudadana y la respuesta gubernamental a sus demandas podría convertirse en un interesante modelo de política pública cuyo objetivo sea el de alcanzar un aire más limpio.

Sin embargo, habrá que realizar un debate amplio y responsable para encontrar de manera conjunta soluciones integrales y sostenibles, porque quizás, entre los recursos de política pública disponibles, se encuentren el de establecer un menor uso del automóvil (¡imagina un programa Hoy No Circula en la ZMM!) o el cierre de algunas industrias altamente contaminantes cuyo corolario sería la pérdida de empleos.

¿Qué dicen las autoridades al respecto? Por principio de cuentas, de una forma responsable los funcionarios estatales han reconocido la existencia del problema. El secretario de Salud del estado, Manuel de la O, ha identificado a los altos índices de contaminantes en el aire como una de las causas de que se incremente la atención a pacientes con enfermedades en las vías respiratorias.

Por otra parte, la Secretaría de Desarrollo Sustentable de la entidad identifica plenamente a la industria, los vehículos automotores y a la construcción como los principales causantes de la acumulación de contaminantes en el aire. Sin embargo, sus recomendaciones se alejan de la más sentida petición de los niños que se lanzaron a la calle para protestar en contra de la contaminación: «Queremos jugar afuera”; ya que la dependencia encomienda a la población «minimizar las actividades cívicas, culturales, deportivas y de recreo al aire libre”.

Las grandes urbes tienen uno que otro problema. Uno no menor es la contaminación ambiental y sus efectos nocivos sobre la salud de los habitantes y su calidad de vida («los niños quieren jugar al aire libre”). Es evidente que después de décadas de expansión urbana y crecimiento industrial acelerado, los habitantes y empresas de la ZMM tendrán que sacrificar algunos bienes, por ejemplo, el uso diario del automóvil, o pagar algunos costes adicionales, tal es el caso de los denominados bonos de contaminación o «Créditos de Carbono” para la industria o la verificación para los propietarios de vehículos automotores.

Al objetivo de lograr un aire más limpio, sin sacrificar aspectos como la calidad de vida de las familias, el Movimiento Contra la Contaminación gestado en la ZMM resulta para muchos esperanzador, no sólo para solucionar de manera integral y «pública” los problemas medioambientales, sino todas y cada una de las problemáticas urbanas que trae consigo el desarrollo. Primer aviso para las autoridades de Coahuila.

 

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